Mujeres hacen bajar la corrupción
(ANSA)
Según el reporte, «los países con menores brechas entre varones y mujeres en áreas como educación, empleo y derechos de propiedad no sólo tienen niveles más bajos de desnutrición y mortalidad infantil sino también gobiernos y negocios más transparentes y crecimiento económico más veloz».
Esas tendencias, a su vez, generan un círculo virtuoso que hace disminuir más aquella brecha entre varones y mujeres, dice el informe del Banco Mundial.
«Las evidencias en este reporte muestran que educación, salud, productividad, crédito y gobierno funcionan mejor cuando hay mujeres involucradas», dijo Nicholas Stern, jefe economista del Banco Mundial.
El organismo multilateral de crédito dice que el informe, titulado «EnGendering development», fue presentado en coincidencia con el Día Internacinal de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo.
«Es el estudio más profundo llevado a cabo hasta el momento sobre las brechas entre varones y mujeres en los países en desarrollo», dice la presentación del informe.
«Incrementar la equidad entre los géneros –agregó Stern– es un asunto central en la idea del desarrollo como libertad, de la expansión de las elecciones y el control que la gente puede tener sobre sus propias vidas».
Según Elizabeth King, una de las autoras del informe, «las disparidades entre los géneros están muy estrechamente relacionads con la pobreza».
King confirmó que «la brecha entre varones y mujeres en asuntos como salud y educación es mayor en los países pobres que en los países ricos», y dijo que la investigación demuestra que «el desarrollo económico y el cambio institucional son ambos necesarios para mejorar el status de las mujeres».
«Las sociedades que discriminan en base al género pagan un precio muy significativo», señaló el otro autor del reporte, Andrew Mason, según el cual ese precio es «más pobreza, crecimiento económico más lento, gobiernos débiles y bajo nivel de vida».
El informe, dicen los autores, confirmó también que muchachas y mujeres registraron «significativos progresos» en las últimas décadas. «Por ejemplo –señalan–, en los últimos 25 años el ingreso de niñas a la escuelas primarias se duplicó en Medio Oriente, Asia del sur y el Africa subsahariana».
Además, la expectativa de vida de las mujeres se elevó en entre 15 y 20 años en el último medio siglo en los países en desarrollo. Y, a mediados de los 90, las mujeres de Asia del sur tienen expectativas de vida mayores que las de los varones.
Sin embargo, «a pesar de los progresos, las mujeres siguen teniendo menos control que los varones sobre importantes recursos», advierten.
En América Latina, por ejemplo, la mayoría de las mujeres cabezas de hogar en áreas rurales no son dueñas de sus tierras o poseen parcelas pequeñas o fragmentadas.
Alrededor de todo el mundo en desarrollo –denuncian los autores–, las empresas manejadas por mujeres a menudo están subcapitalizadas, tienen menor acceso al crédito y usan menos maquinaria que aquellas encabezadas por varones.
Finalmente, el informe señala que en el ámbito de la política las mujeres «están vastamente subrepresentadas en las asambleas nacionales, contando con menos del diez por ciento de las bancas, salvo en un puñado de países».
Para peor, «en el Este europeo la representación parlamentaria femenina cayó del 25 al 7 por ciento desde el principio de la transición económica y política».
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