Mil nudistas por día van a la playa Chihuahua

Al desnudo

Se estima que diariamente concurren a esta playa unas mil personas, que se distribuyen en una extensión territorial superior a los 3 kilómetros, que es el espacio permitido para practicar el nudismo total.

A pesar de que hace varios años existe la playa Chihuahua y la costumbre de recibir a personas que desprovistas de ropas se broncean al sol, parece ser que esta temporada la concurrencia aumentó considerablemente. Canadienses, franceses, italianos, suizos, brasileños, paraguayos, argentinos y uruguayos recorrieron al natural las arenas de la zona nudista. Enero viene bien para esta práctica donde ya pudieron observarse por Chihuahua reconocidos artistas, modelos y jueces argentinos y uruguayos.

Esta vuelta a costumbres de civilizaciones primitivas llamó la atención de la prensa internacional que procura violar la prohibición de capturar imágenes en la playa. Esta «intromisión» ya produjo algunos incidentes con un medio televisivo chileno que filmó los desnudos, y de un canal argentino que realizó tomas desde una embarcación, lo que se considera atentatorio contra la privacidad.

A piel desnuda

Chihuahua se encuentra en las cercanías del kilómetro 116 de la Ruta Interbalnearia. A partir de las 10 de la mañana empiezan a llegar en vehículos los turistas portando toallas, protector solar y pequeños bolsos. Tranquilamente se sacan toda la ropa y se dirigen caminando lentamente hacia la arena. Como en las tribus primitivas, matrimonios con sus hijos recorren la zona tomados de la mano y se bañan juntos sin preocuparse por el qué dirán. Asisten personas solas y barras de amigos de ambos sexos que se sienten atraídos a ver la puesta del sol tirados en la arena desnudos.

Mayormente se mantiene el respeto por la finalidad dada a Chihuahua, es decir que se puede disfrutar de la playa de una forma natural. Sin embargo, a veces aparece algún «mirón» con intenciones morbosas de observar las partes íntimas de los bañistas, y también osados fotógrafos que buscan la exclusiva imagen de la modelo extranjera.

Algunos nudistas de Chihuahua enfatizaron a LA REPUBLICA que el dotar de mayor infraestructura a la playa, posibilitó un aumento en la concurrencia. Es que a partir del mes de diciembre, la zona cuenta con una suerte de parador, emplazado en la propia playa, que expende comidas y bebidas, y ofrece un par de duchas.

Procesos sociales

Años atrás, los bañistas no tenían un servicio organizado, salvo los vendedores que se internaban en la playa ofreciendo agua y algunos alimentos.

Los «habitué» del nudismo acotaron también como punto a favor la mejora en la caminería, ya que para llegar a la playa se debía sortear profundos pozos de la calle.

Consultado por LA REPUBLICA, un montevideano que estaba junto a su esposa comiendo en el parador (los dos estaban completamente desnudos) afirmó que asiste a esa playa porque le gusta, y dijo que toma al desnudo como algo totalmente natural. Este nudista que tendría unos 40 años, defendió su comportamiento indicando que las cosas que hoy se tienen por raras, dentro de unos años ya no lo serán. Preguntado sobre la resistencia al nudismo por parte de la sociedad uruguaya, el turista manifestó que en Maldonado un 40% de la población está de acuerdo con el topless, por lo tanto, hay un 60% que todavía lo rechaza, pero este porcentaje con el tiempo va a decrecer, argumentó.

El matrimonio tiene hijos, pero estos no asisten a Chihuahua porque no les gusta pasearse sin ropa.

Mientras tanto, otro señor, ya bastante mayor, residente de Carrasco, señaló que hace unos 4 años concurre a esta playa. Dijo que se cuenta con más servicios y hay respeto entre los bañistas. «Â¡Hoy Chihuahua es un paraíso!», sentenció.

Reconoció que fue el morbo lo que lo trajo en su primera visita, «pero a los cinco minutos de estar entre la gente cambié mi cabeza y disfruté de la naturaleza, estar desnudo es como jugar a volver a ser niño».

Blanquita Di Biase es la concesionaria del parador en Chihuahua. Consiente que el nudismo es una comportamiento controvertido, entiende que al público internacional hay que darle un buen servicio, como se presta en las playas naturistas de Ibiza, Miami, Canadá y Cancún. En su «chiringo» de madera ofrece reposeras y sombrillas y tiene un variado menú en ensaladas y bebidas. «Lo que más pide la gente es agua, agua y agua», resaltó la concesionaria. Usualmente, un peluquero asiste a la playa para peinar a las mujeres que requieran de sus servicios. Blanquita, junto a su socio, además de explotar el parador, cuida que no ingresen intrusos, con cámaras fotográficas ni de video para preservar la intimidad.

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