Hijos de alguien
Por Horacio Buscaglia
Iba pensando en Camilo, mi nieto de 2 años, que el otro día me hizo correr como un loco pese a que le trataba de explicar que yo no era un compañerito del jardín, que era su abuelo y por lo tanto no puedo correr de aquí para allá sin cansarme. Y el muy insolente se me reía en la cara, como si me entendiera, y corría más de prisa. Pensaba en el miedo que tuvo uno cuando fue padre y lo complejo que debe ser criar un hijo hoy, con tantas tentaciones electrónicas, cibernéticas informáticas y globalizantes, que pueden hacerte creer que el abrazo, la ternura, el revolcarse juntos por el piso y esas cosas tan vulgarmente humanas, estén pasadas de moda.
Estaba en esto cuando leo que el jueves pasado nació René-Charles, hijo de la cantante canadiense Celine Dion y su manager René Angelli.
La prensa le dedicó páginas y páginas al nacimiento y recurrió para sus artículos a amigos de la pareja, a la madre de Celine, a médicos, sociológos y hasta astrólogos.
La abuela del chiquilín que estaba en París escuchó llorar a su nieto por teléfono y describió (?) al Principito, como lo apodaron en la familia, de la siguiente manera: tiene el mentón cuadrado de Celine, las orejas (más bien comunes) del padre y el color de pelo de su mamá.
Un sociólogo opinó que «veía esta historia casi desde el punto de vista mítico» otro periódico imaginó los primeros meses del niño bajo las cámaras de televisión, las tribulaciones de la madre, el mal sueño del bebé, el padre cambiando los pañales… etc.
Otro pidió que por favor Celine no cante la canción de la película «Titanic» porque podía «dañar la leche materna».
La reconocida astróloga Renée D´Amour se refirió al futuro del niño a partir de la conjunción de los planetas y dijo que «el niño tiene su carácter y hará su propio destino» y que podría «evolucionar en las esferas de la investigación científica».
Además D´Amour lo visualiza como un «genio de la computación, gran cineasta, descubridor de talentos, especialista en medicina de vanguardia, curandero o astrólogo». Y predijo que la aviación e Internet también le van a convenir.
La verdad que yo le deseo lo mejor a Renecito, él no tiene la culpa, pero no puedo evitar pensar que toda esta farsa, este aquelarre de frivolidad, esta «inteligente» promoción maternal que ayudará a vender más discos que dañen la leche y posiblemente parte del cerebro, tiene su final en cuanto nazca otro hijo de famosa o de una osa panda en cautiverio. Que para el negocio de vender «historias de la vida real», es lo mismo. Con la diferencia de que el oso padre no programa la promoción, ni la osa cobra por hacerla.
Y después cuando René no sea más que un niño como cualquier otro que llora, se ensucia, sufre por la falta de su madre, y hasta quizás no sea tan inteligente como sus amiguitos, ni tenga sus habilidades y crezca sin destacarse mucho, como la mayoría de la gente, y un día se encontrará con los recortes de los artículos sobre su nacimiento, ese será el día en que esta prensa volverá a acordarse de él para contar que arrestaron al hijo de Celine Dion por estar borracho.
No sé, ojalá que me equivoque. Debe ser que con esto del plebiscito del 18 ando con los cables pelados.
Por suerte lo único que le auguraron a Camilo fue que iba a tocar el tambor, y se está cumpliendo.
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