Tiene la palabra

Un 0-800 para la delación

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Sebastián Da Silva, un diputado de «Desafío Nacional» (según LA REPUBLICA, dado que muchos blancos nunca lo habíamos sentido nombrar), es el titular de una idea «brillante», que ese prestigioso matutino difunde en la página 7 de su edición del 23 de enero del corriente año.

La idea, además de «brillante», muestra a las claras (como más de una vez lo ha dejado sentado el querido «Vasco» Amondarain) que de un tiempo a esta parte los nacionalistas no solo hemos caído en desgracia en cuanto al voto popular, sino que además nos hemos convertido en simples alcahuetes de los colorados, nuestros enemigos de toda la vida, aquellos que hasta hace 40 años en las oficinas públicas nos obligaban poco menos que a leer «El Debate» en los cuartos de baño, so peligro de vernos tirados a un rincón o ser sumariados y destituidos. Aquellos mismos que nos trataban de «degolladores», a Herrera de «nazi» y que se repartían al mundo, con total desprecio de un partido opositor, cuya trayectoria en favor de la democracia y la igualdad siempre fue ejemplar.

La idea de este blanco «nuevo», perteneciente al sector del doctor Juan Andrés Ramírez, un presumido de líder nacionalista que no pasó a mayores en los últimos actos electorales, lisa y llanamente en el tema del contrabando, llama a la delación.

Así de simple, como una renovación del método que, sin 0-800, se llevó a cabo en tiempos de la dictadura, lo que motivó la prisión, el destierro y hasta la tortura y muerte de muchos orientales.

¿Que Antel destine un 0-800 para que la gente llame y denuncie? Sinceramente suena tan trágico como ridículo.

Y como blancos «de ley», nos duele porque los blancos, ni aun en tiempos de sufrimientos y martirio, nunca fuimos alcahuetes de nada ni de nadie (y menos aún de los colorados).

Hay algo peor aún. Si se tiene en cuenta que en la lucha contra el contrabando los que más han caído son representantes militares y policiales, si bien casi todos ellos ya fuera de actividad, nos imaginamos la inquietud de los «muchachos» ante el proyecto «magnífico» de este novel legislador blanco, que pensamos podría ocuparse de temas más importantes que nos acucian, caso de la niñez desvalida, la pobreza, la desocupación, las drogas, la falta de trabajo y otras yerbas, dejando el combate del contrabando no para doña María, que agarrando un teléfono pueda llamar y delatar al vecino o al novio que dejó a la hija, ni para algún jubilado que le tenga bronca a un joven que se rebusca en la feria porque no tiene laburo, u otro variado espectro de situacioens que se pueden presentar.

Mientras los «vivos», los grandes contribuyentes de los partidos tradicionales, se cagan de la risa saliendo por el propio puerto de Montevideo, sabedores de que habiendo colaborado con las campañas preelectorales, nadie osará tocarlos, salvo para llevarlos un par de días a Jefatura, donde se alojan invariablemente en el Salón VIP y comen y chupan de las mejores confiterías.

Entre nosotros ¡Seba»… dejai de joda!…

Leandro Gómez Ibargoyen – C.I. 785.346-7

 

Liderazgos políticos y liderazgos en los cambios

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La ronda de contactos que ha tenido el presidente Batlle ha puesto de manifiesto una conducción muy sui generis del gobernante, quien tiene la responsabilidad de gobierno y trata de lograr consensos.

Sin embargo, la tarea del Presidente se orientó a comunicar las transformaciones que se propone instrumentar desde el gobierno. No hizo una ronda en busca de consensos sino en procura de ampliar la base de aceptación de sus líneas de acción.

El presidente es un liberal confeso y convencido de su verdad, con la cual se podrá coincidir o discrepar. Pero esta actitud del Presidente está avalada por una postura ética y un estilo muy personal de lenguaje directo y conducción propia.

Todo ello le da mayor autoridad en el diálogo con los responsables de los grupos políticos. Una conducción que salta por encima de dos vallas: a) La de ser un líder político para colocarse al frente en un liderazgo de un proceso de cambios; b) La valla burocrática de los mandos medios y de los ya desprestigiados grupos de trabajo o consultorías de factibilidad.

Cuando el presidente se lanza a marcar un rumbo, se ha preocupado previamente de crear en la opinión pública un estado de expectativa sobre los objetivos, generando la convicción de su necesidad.

Ello le da un respaldo de opinión que descoloca a los interlocutores políticos cuando se trata de obtener respaldos.

Al llegar a los agentes políticos es porque ya tiene en su favor la expectativa sobre los objetivos.

Solo así se explica que esta última ronda de contactos dejó en el medio a los responsables de los partidos tradicionales. Comenzó la ronda con el doctor Vázquez, responsable de más del 40% del electorado y la culminó con el general Seregni, figura emblemática de esa fuerza política mayoritaria.

El doctor Batlle carece de liderazgo político pero revela ser líder para los cambios.

En los períodos anteriores, conducidos por líderes políticos, estos no fueron capaces de liderar un proceso de cambios.

Alguno, invocando un gradualismo que no era ni liberal ni progresista y que se dio en calificar de neoliberal.

Otro que, sin proclamarlo, es un liberal partidario de la economía de mercado, con un dogmatismo arrogante y soberbio, no logró consenso político ni popular.

Y la llamada línea progresista, opositora como estrategia, pero sin generar certeza por la falta de objetivos claros.

La ciudadanía está decepcionada de promesas y propuestas sobre generalidades en las que nadie cree.

Para despertar la mística que motive las opciones y rescate un optimismo perdido habrá que acudir más al estilo, la ética y las conductas que a la formulación de programas.

Solo así podrán restañarse las heridas que la frustración de la década del setenta dejó en el pueblo uruguayo, y volver a creer en las esperanzas compartidas de «Nuestro compromiso con usted».

Y para ello habrá que crear el espacio y la conducción en los cambios que atiendan las políticas sociales que atenúen y amortigüen los efectos de un ultraliberalismo globalizado. Y para esa tarea se necesita un líder para los cambios aunque no sea político.

Esta es la visión de un «ciudadano de a pie» que, no obstante ser convencional del Partido Nacional, ausculta la realidad que se palpa en la gente.

Dr. Artemio Caraballo – CI 3.532.999-4

 

Proyectos de libertad y felicidad atados al Fondo Monetario

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Habiendo aceptado la creencia en una Conciencia Universal, reconocemos que en la medida que se vaya profundizando, se irán alcanzando elevados objetivos que nos hemos propuesto para llegar a experimentar como realidad la existencia de un mundo pacífico, ordenado, progresista y feliz.

Un mundo que sea un lugar seguro para todos, donde se respeten los derechos humanos y donde todos tengan oportunidad de educarse, de trabajar, de orientarse según la fuerza de sus propios ideales y sentimientos.

No es utopía, porque todo en la vida está cambiando. La Tierra cambia, y siempre nos recuerda que los cambios son constantes y que hay leyes que son ineludibles, que deben cumplirse para nuestra propia sobrevivencia y perfeccionamiento, por lo que nosotros también estamos en
un constante cambio, mental, físico, emocional y celular.

El cambio es bueno y es necesario. Es parte importante de la vida misma.

Nos lleva a comprender que como seres humanos somos valiosos y que todos podemos aportar en beneficio de la sociedad, del mundo entero.

Lo malo es cuando caemos (nos hacen caer) en las trampas de la ilusión y nos prometen cosas que nunca se van a realizar, hasta que viene el desencanto, la frustración, el aturdimiento y el «dejarse estar», porque los caminos, aparentemente, se han cerrado.

Y no es así. La naturaleza sigue produciendo cambios.

Y el cambio que ahora se avecina es positivo, más allá de que el conflicto se hace ver en todas partes; la lucha parece interminable; el esfuerzo se vuelve agotador y la fe declina muchas veces.

No son muchos los buenos ejemplos que tenemos. Y como dijo el filósofo Sócrates: «Puede más el ejemplo que las palabras».

Les aseguro a mis queridos compatriotas que ahora es el mejor momento para hacer realidad nuestros más acariciados sueños.

En esos sueños, insisto, caben valores, principios que son fundamentales para la recta convivencia: verdad, libertad, rectitud, solidaridad, justicia y paz, todo perfectamente concebible dentro de una verdadera democracia que decimos tener y no tenemos.

¿Qué libertad tenemos si estamos sometidos por deudas y compromisos a las directivas del Fondo Monetario Internacional?

Aumentemos nuestra conciencia del bien en el mundo, rechazando todo aquello que sea nocivo y perjudicial, haciendo que el trabajo dignificante sea para todos una bendición; reforzando el bien para hacer de ese modo que el mal desaparezca; enarbolando la bandera del prócer José Artigas cuyas palabras fueron tan firmes y esclarecedoras que nunca las podemos olvidar:

«Pondré el sello de mi aprobación a todo aquello que signifique la pública felicidad».

«Mi autoridad emana de vosotros y ella cese ante vuestra presencia soberana».

José H. Baseti – C.I. 648.405-4

 

A los lectores

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