Inocencia infantil II
Horacio Buscaglia
Estaba viajando concentradísimo cuando escuché una voz que me hizo salir de mis pensamientos… esa voz la conozco, la conozco… ya sé, es Raulito, el niño preguntón…
Raulito: ¿El Estado quién es, papá?
Padre: Nadie «es» el Estado.
R.: ¿Así que Nadie es dueño de UTE o Antel?
P.: Bueno, no quise decir eso pero podemos decirlo así, ya que todos somos dueños de UTE o Antel.
R.: Entonces todos somos Nadie
P.: Nadie dijo eso.
R.: Si lo dijo Nadie, que es Todos, debe ser verdad.
P.: ¿Eeeh?… Mirá Raulito, vamos a empezar de nuevo.
Todos respiramos, nuestros pensamientos estaban más enredados que la interna de los blancos. Mientras le daba un mordiscón a un Alfajor, siguió diciendo Raulito:
R.: ¿Y el Estado puede vender lo que es de Nadie?
P.: Lo que es de todos, querrás decir.
R.: Perdón, pero ¿no era que Todos éramos Nadie?
P.: Mirá, tenés razón, a veces somos nadie.
R.: ¿Cuándo?
P.: Cuando quieren vender lo que es de todos, sin consultarnos.
R.: Y ese «plebichito» que va a haber ahora, ¿quién lo hace: Nadie asociado con Todos?
P.: Esteee…
R.: ¿Y para qué sirve?
P.: Bueno, es una forma de consulta… el propio pueblo decide…
R.: Ah, porque Todos quieren comprar el Estado, los que votan van a ser como Nadie: dueños del Estado.
P.: No es así, la votación es una forma de consultarnos para ver si queremos que nos consulten.
Lo de vender o no vender cosas del Estado no tiene nada que ver con el plebiscito. Es contra el mecanismo de las Leyes de Urgencia a través de las cuales nos pueden meter cualquier bagayo, sin darnos cuenta.
R.: Bagayo es eso del contrabando,¿no? Ah, y también es esa amiga de mamá que vos siempre la nombrás así.
¿Así que con una Ley de Urgencia pueden meternos ticholos, garotos y hasta una mujer espantosa?
P.: No, Raulito, bagayo es una manera de decir que dentro de una Ley de Urgencia nos pueden meter cualquier cosa, cualquier resolución.
R.: Inclusive la de vender las cosas que son de Todos sin que Nadie se dé cuenta.
P.: Sí… pero no… no es lo que votamos ahora… pero podría darse que sí… y entonces votar ahora es una forma de demostrarles que nosotros…
R.: Papá, cuando decís «nosotros»,¿te referís a Todos, a Nadie, a los que estamos en este ómnibus o a vos y a mí solamente?
Se hizo un silencio espeso como la sopa de semolina hecha por mi abuela. El conductor frenó el ómnibus y junto con todo el resto del pasaje se dio vuelta a mirar al padre de Raulito. El recorrió lentamente con la mirada la cara de cada uno de nosotros. Se lo veía agobiado. Supo que contaba con toda nuestra solidaridad. El silencio fue roto por el ¡crunch! de un mordisco de Raulito a su alfajor.
Alguien dijo en un murmullo: «¿De qué está relleno ese alfajor, de marihuana?»
Y dijo Raulito: «La marijuana no es una «patología», ¿no, papá? Por eso le gusta al Presidente,¿verdad?»
No se cómo pero en dos segundos padre e hijo ya habían bajado del bondi. El resto del camino el tema de conversación de todos fue el plebiscito. Pero no sé qué dijeron, yo pensaba en la inocencia infantil.
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