"No te puedo, Pamela, no te puedo" "Podeme, Horacio, podeme"

El mal humor me iba ganando poco a poco ya que con estas malditas lluvias de a rato que obligan a cerrar la ventanilla del ómnibus pero enseguida para de llover y hay que abrirlas y arremete la humedad y sube una baranda que viene de la noche de los tiempos y entonces agarro el diario para abanicarme y así de refilón se me mete en los ojos un bruto notición. Y te lo cuento así, de un tirón ¿Viste? Y además rimando porque la noticia tiene mucho de poético.

¿Se acuerdan de aquella modelo/actriz canadiense que vino a Punta del Este y cuando salió a pasear, varios uruguayitos ansiosos y libidinosos se le tiraron encima metiendo mano a lo loco?

Y que se fue indignada de nuestro país e hizo declaraciones tachándonos de salvajes. ¿Se acuerda?

Sí, Pamela Anderson.

Ahora aquellos uruguayos manoteros, y todos los que nos quedamos con las ganas, podemos comprarnos a Pamela para tenerla de mascota tan sólo por 5 dólares. (Mirá que resultó barata, al final, ¿no?)

Se trata de una mascota virtual con las curvas y el rubio pelo de la Pamela, se llama PortaPam y funciona en la computadoras de mano Palm y Handspring. (Claro, tenían que ser de mano, por las costumbres de los compradores). La empresa que las hizo se llama Eruptor. (El por qué de este nombre, lo ignoro).

El asunto es que los fanáticos de la Pamela Virtual, la deben cuidar de los fotógrafos, alimentarla con una dieta equilibrada, organizar sus citas y el horario en que se acuesta (con quién, no lo explican). Por ejemplo, no puede excederse con las pastas o las pizzas. La empresa recomienda dar regalos frecuentes a la Pamela, porque ¡atención! si no «la diva se puede morir de un ataque de estrés».

Yo no sé si a Eruptor le hará provecho este asunto, si le irá bien en las ventas con este PortaPam, pero ya mismo les estoy proponiendo una serie de nuevos productos que van a arrasar.

El error está en hacer mascotas para la gente que las quiere o admira, hay que hacer mascotas virtuales de gente odiosa.

Así podemos gozar no dándoles la comida que quieren y causándoles una diarrea imparable o meterles una gata en celo adentro de la cama, y otras maravillas que pueden inventarse de acuerdo al personaje.

Eso sí, nunca dejarlo morir de estrés, que llegue al borde y recuperarlo para poder seguir jodiéndolo. Se imagina un jueguito de estos con Pinochet o con su jefe.

Y con aquel político o aquel profesor. Y con la suegra y con aquel crítico de teatro, te imaginás hacerle leer cien veces el prólogo negativo de su propio libro. Y de las ex esposas y ex maridos… las posibilidades son infinitas.

Le propongo un buen ejercicio mental, piense en algún personaje y vea cuántas cosas se le ocurren como para molestarlo y disfrutar con ello. Perdonen que la corte aquí, tengo que darle un masaje virtual a Pamela. (Si antes te salían pelos en la palma de la mano, en la era cibernética ¿qué te sucederá?).

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