¿Sabe qué va a pasar dentro de un mes? ¿Y dentro de cuatro años?
Por Horacio Buscaglia
Iba leyendo el diario sobre el tema del plebiscito, y me pregunté: ¿cuánta gente en este ómnibus tiene presente que dentro de un mes se vota?, y por enésima vez me puse a pensar cuántas cosas más tienen que suceder para que la izquierda, los movimientos sociales y sindicales tomen conciencia, de una buena vez, de la necesidad de elaborar una política de comunicación que les permita mantener informada a la sociedad, o a gran parte de ella, más allá de lo que le informan los grandes medios o, justamente, a pesar de la (des)información de esos medios. Obviándolos o dándoles un mejor uso.
Se trata de mantener una comunicación con la gente que anule o conflictúe la comunicación digitada, «oficial». Una comunicación que busque y descubra, con la creatividad que sea necesaria y el dinero que sea posible, nuevas formas, nuevos «medios» o recree algunos de los tradicionales. Pensé, por ejemplo, en la cantidad de mensajes que diariamente me llegan por correo electrónico y cómo ninguno de ellos me habla del plebiscito o de ningún tema que provenga de un sector progresista. Ya sé que no toda la gente tiene e-mail, pero son decenas de miles los que tienen. Y ni que hablar de la facilidad de llegar al Interior por ese medio. O de realizar conferencias vía On Line. Pienso en esto como un ejemplo de algo sencillo, fácil de resolver.
Rápido y casi sin costo. Y digo esto porque casi siempre cuando se habla de este tema la primera excusa que surge para justificar las carencias en comunicación es decir que se necesita mucho dinero. Y yo digo: eso es falso. Se necesita decisión política y creatividad. (Quizás la creatividad debería ir antes de la decisión política). Lo que es cierto, y está tristemente comprobado, es que se necesita mucho dinero cuando nada se ha hecho en comunicación y tenemos que resolver un problema en muy poco tiempo. Esperando que la gente esté dispuesta a escucharnos por el simple hecho de que nosotros queremos hablarle, y pretendiendo «inocentemente» (?) que nuestro mensaje no sea tergiversado por nuestros adversarios y fundamentalmente por sus aliados incondicionales en los grandes medios de difusión. ¿Necesito dar algún ejemplo de esto?
Y este asunto de la necesidad de tener una política de comunicación, no sólo tiene que ver con estas contingencias plebiscitarias sino que está estrechamente ligado a nuestros principios progresistas, a una ética, a una forma de hacer política apoyada en la participación de la gente y en el conocimiento y discusión de nuestros propósitos por parte de ella. ¿O es que pretendemos que la gente vote porque los líderes dicen que hay que votar? ¿O apostamos a que la gente vote a favor nuestro porque vota en contra de ?
Se prevén muchas instancias de participación popular en este año y en los próximos, por no hablar de las lejanas elecciones, ¿las vamos a resolver así, esperando que la gente entienda por ósmosis, o le vamos a ir explicando desde ahora? Hay que tener cuidado, la falta de comunicación y su aceptación, se parecen mucho al desprecio por la gente. Se supone que nuestra manera de pensar, de ver las cosas, va por un camino diferente al de los que pretenden generar, en este globalizado mundo, un pensamiento único, un mercado único, una única cultura… por eso, también, debe tener caminos y formas diferentes de comunicación. No va a ser fácil.
En 1990 le dije a un dirigente frenteamplista que si no empezábamos a elaborar una política de comunicación, cuando llegaran las elecciones íbamos a tener que hablar como Tinelli o Mirtha Legrand para que la gente nos entendiera.
Si seguimos así, en las próximas, para que nos entiendan vamos a tener que hablar como Jorge Batlle.
Compartí tu opinión con toda la comunidad