Respuesta rápida para ayudar a adictos uruguayos
Al sitio se puede ingresar desde el portal de la Presidencia de la República (www. presidencia.gub.uy) accediendo al ícono JND. Allí, los ciudadanos podrán realizar consultas de forma totalmente anónima sobre tipos y características de las drogas legales e ilegales más consumidas en Uruguay, la normativa vigente en la materia, los factores de riesgos y prevención en el uso de sustancias tóxicas.
El equipo, encargado de responder las interrogantes, está conformado por seis profesionales altamente calificados.
Ingresando al link (enlace) «datos estadísticos», la JND informa que a través del Observatorio Uruguayo de Drogas viene desarrollando en los últimos años estudios e investigaciones epidemiológicas para arrojar luz «sobre la magnitud y las características del consumo de drogas lícitas e lícitas en Uruguay».
La última estadística fue hecha en base a una muestra de 3.658 personas de 12 a 64 años. Del estudio se desprende que la edad de inicio del consumo es cada vez más precoz. En el caso del tabaco, en el grupo etario comprendido entre los 12 y 19 años, los adolescentes de ambos sexos comienzan a consumir a los 14 años.
En el consumo de alcohol, la edad de inicio, para la misma franja etaria, es de 13 años, al tiempo que un 17% de los encuestados reconoció haber abusado, al menos una vez, de su ingesta.
Los datos sostienen que, al menos 50.000 personas, habían recibido ofertas de marihuana en los 30 días anteriores a la encuesta.
La cocaína ocupa el segundo lugar en la preferencia de los consumidores. Un 0,2% de los consultados se autodefinió como dependiente, el mismo porcentaje que para la marihuana.
Un dato relevante tiene que ver con el consumo de psicofármacos, comúnmente conocidos como tranquilizantes. En este caso, el consumo en la mujer se da a más temprana edad que en los hombres. Por ejemplo, en el grupo etario comprendido entre los 60 y 64 años, promedialmente el hombre comienza a consumir a los 52, mientras que la mujer lo hace a los 45 años.
«Podemos concluir que estamos frente a una problemática preocupante por características del consumo de drogas tanto lícitas como ilícitas», finaliza el informe.
Metas y objetivos
El organismo se propuso como una de sus metas para el año recién finalizado la creación de las `Normas de habilitación de Instituciones de Tratamiento de Usuarios Problemáticos de Sustancias Psicoactivas´, como forma de «verificar, unificar y asegurar la calidad de la atención que brindan las diferentes instituciones».
También se consigna que todo el personal técnico ha trabajado varios meses en la elaboración de la normativa.
«En este momento nos encontramos en el proceso de revisión. Para esta etapa contamos con el apoyo y asesoramiento de destacados profesionales reconocidos internacionalmente en la materia, quienes tendrán a su cargo la tarea de evaluar nuestro trabajo», se expresa.
Otro de los enlaces, denominado «preguntas», contiene las 10 interrogantes más frecuentes y sus correspondientes respuestas al flagelo.
Por ejemplo, se define como «droga», cualquier sustancia, natural o sintética que al incorporarse al organismo provoca cambios.
«Las llamadas drogas psicoactivas», se indica, «son aquellas sustancias naturales o sintéticas que introducidas al organismo por cualquier vía, provocan cambios en el funcionamiento del sistema nervioso central, modificando los estados de conciencia. Dicho de otra manera: modifican las funciones del organismo vivo que tienen que ver con su conducta, su juicio, su comportamiento, su percepción o su estado de ánimo».
También se informa que los efectos causados dependen, básicamente, de tres factores vinculados a las drogas, al medio y al adicto.
En este sentido se expresa que cada usuario, con sus características biológicas (físicas) y psicológicas, «tiende a presentar reacciones diversas en relación con la acción de las drogas. Son extremadamente importantes, el estado emocional del usuario y sus expectativas con relación a los efectos que la droga puede producirle».
La adicción es definida como el uso en «forma intensa» y diariamente de sustancias tóxicas que acarrean situaciones negativas tanto individuales como del medio familiar, social o cultural, mientras que se entiende como «drogodependencia» al impulso que lleva a una persona a usar una droga de forma continua o periódica para obtener placer.
«El dependiente se caracteriza por no poder controlar el consumo de drogas, actuando en muchos casos de forma impulsiva y repetitiva», expresa la Junta Nacional de Droga.
Dependencia física y psíquica
Este tipo de dependencia se caracteriza por la presencia de síntomas físicos que aparecen cuando el individuo deja de consumir una droga o disminuye bruscamente su uso, conocido como el Síndrome de Abstinencia. El tipo de síntomas de la abstinencia está directamente ligado al tipo de sustancia utilizada y aparecen luego de un lapso, horas o días, después de que esta fue consumida por última vez. Por ejemplo, en el alcohol la abstinencia puede ocasionar desde un simple temblor de las manos, náuseas, vómitos, hasta un cuadro más grave denominado «delirium tremens», con riesgo de muerte.
El otro tipo de dependencia, la psíquica, corresponde a un estado de malestar que surge cuando el dependiente interrumpe el uso de una droga. Los síntomas más comunes son ansiedad, sensación de vacío, dificultad de concentración, aunque existen variaciones según la persona psicodependiente.
«El gran problema es que no se puede saber, entre aquellos que comienzan a usar drogas, cuáles serán usuarios experimentales, cuáles ocasionales y cuáles, debido a una historia de vida que los predisponga, serán adictos», advierte el organismo.
Otra percepción
Sin embargo, una encuesta realizada entre estudiantes de tercer año de educación secundaria expresa que un 77,4% de los jóvenes consultados no identifica como «problemas importantes» al consumo de alcohol o drogas ni a la violencia dentro del centro educativo al que asisten. El trabajo, denominado «Censo Nacional de Aprendizajes. Formación de actitudes y estudios desde la perspectiva de los estudiantes», contradice la percepción que un alto porcentaje de la opinión pública tiene sobre el funcionamiento interno de los liceos y los problemas que allí se producen.En aquellos centros educativos con una matrícula mayor a 600 estudiantes, el porcentaje de jóvenes que afirmó la existencia de problemas de consumo de alcohol y drogas y de violencia fue del 37,4% del total. En cambio, en liceos donde la matrícula es inferior a los 100 estudiantes, el guarismo alcanzó solo el 16,7% , percibiéndose, al menos para estos adolescentes, una situación sensiblemente menos crítica que la sustentada por la mayoría de la opinión pública.
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