La ciencia sigue especulando sobre el fenómeno de la estrella de Belén

Misterios navideños

El astrónomo Carlos Bruneto afirmó que desde el punto de vista de la ciencia, existen tres hipótesis posibles: que fuera una conjunción planetaria, un cometa o una nova o supernova.

La tradición cuenta que el dia previo al 6 de diciembre, fue visto en el cielo «un astro espectacular», para lo cual la ciencia no tiene una respuesta certera.

El astrónomo precisó que una de las posibilidades que maneja la ciencia es la conjunción planetaria. «Esto es, el acercamiento aparente en la esfera celeste, de dos astros».

Bruneto ejemplificó que «la Luna puede quedar en conjunción con las estrellas zodiacales, o la Luna con los cometas, o éstas entre sí, lo que pudo haber sucedido. Es decir un acercamiento, visto desde la Tierra en proyección o en perspectiva. Por ejemplo, Júpiter con Saturno. Si a estos le sumamos otro astro, da como resultado un descomunal brillo».

Bruneto añadió que esta hipótesis había sido manejada ya por Juan Kepler, astrónomo y matemático imperial quien en el siglo XVII llegó a la conclusión que pudo haberse producido la conjunción de dos o tres planetas, dando como consecuencia ese astro de fenomenal luz».

Otra posibilidad es que haya sido un cometa. Según algunas crónicas, el astro tenía un apéndice, una especie de cola. Incluso, en los motivos navideños, se puede observar una estrella con cola.

Bruneto agregó que vinculando este tema con el arte, en la Edad Media un famoso pintor llamado Giotto Di Montone que fue un gran arquitecto, contemporáneo y amigo de Dante Alighieri, vio un cometa en el año 1301 y lo representó como la Natividad, es decir la Estrella de Belén.

La otra hipótesis es un fenómeno explosivo de tipo estelar, como por ejemplo una nova o una supernova. «En ambos casos, también se habría registrado un astro de un brillo tremendo que según las crónicas duró dos o tres meses», dijo Bruneto.

Recordó que la nova es un sistema binario de dos estrellas, en que una es una supergigante roja, y la otra es una estrella enana blanca.

«Ambas están tan cerca entre sí, que una atmósfera estelar incandescente fluye de la gigante roja y cae en un punto determinado de la superficie de la enana blanca». «Esta átmosfera estelar» –añadio el astrónomo– «sufre enormes presiones, experimenta grandes temperaturas y se desencadena una serie de reacciones nucleares, por lo que la estrella blanca sufre una breve erupción que la hace brillar. En tanto, las supernovas son estrellas solas y deben su energía a la fusión del silicio que genera el hierro. Bruneto recordó que los antiguos asociaban a los fenómenos celestes con un mensaje de lo alto, como podría ser muerte de príncipes, caídas de imperios, desastres incendios, guerra o pestes.

No descartándose que la llegada del Mesías, también fuera leída por los sabios en la fulgurante Estrella de Belén.

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