La vida sin rejas
Las autoridades del Iname accedieron al pedido del arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, y del obispo de Canelones, monseñor Orlando Romero, de visitar a los menores internados con medida de seguridad a fin de llevarles un mensaje esperanzador en vísperas de la Navidad. Pasadas las 10 de la mañana, los prelados recorrieron las prácticamente intransitables calles de la ciudad de Suárez, para llegar a los extensos predios de la Colonia Berro.
Los religiosos, conjuntamente con el presidente del Iname, Julio César Saetone, y el director del Interj (Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil), Sergio Migliorata, visitaron los hogares Piedras, Ituzaingó y Ser, establecimientos con medidas de seguridad que retienen a menores que cometieron delitos de homicidio, rapiña y violación de domicilio. Tal como durante su visita a Cárcel Central, monseñor Cotugno jugó al ping-pong con los menores en el hogar Ituzaingó y derrotó a cuatro adolescentes internados y al propio director de este establecimiento.
Los prelados compartieron una mesa con los adolescentes, degustaron juntos pan dulce, refrescos y flan y en la mitad del encuentro enviaron un mensaje a los jóvenes infractores.
El presidente del Iname, Julio César Saetone, en un emotivo diálogo, llamó a los adolescentes a tener espiritualidad y no acordarse de Dios solamente cuando se está mal. El jerarca resaltó esta visita, teniendo en cuenta el reciente fallecimiento de su esposa y lo difícil que será para él pasar Nochebuena sin su compañera.
Monseñor Romero consideró estimulante el esfuerzo hecho por estos jóvenes por recuperarse, lo que le lleva a mirar el futuro con esperanzas.
Mientras tanto, monseñor Cotugno, sin solemnidades, se dirigió a los adolescentes infractores: «Estuve en el Comcar, en Cárcel Central y de Mujeres… ¡Chicos, no sean bobos, después de aquí punto final. No vuelvan a caer, que no vale la pena. La vida es damasiado hermosa para ponerla detrás de una reja. Lo que importa no es perder un partido de ping-pong, sino ganar el partido de la vida», afirmó el arzobispo.
El Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj) atiende a 500 adolescentes en forma diaria, a través de los programas de libertad asistida y de internación con medidas de seguridad y en hogares de medio abierto.
El primer programa supone una tarea educativa de unos seis meses, que atiende a los derivados por todas las causales prototípicas de la infracción, como homicidio, rapiña especialmente agravada, lesiones, violaciones y atentado violento al pudor. Para realizar esta tarea se firmaron convenios con 5 organizaciones del sector privado que participan en 7 programas.
Los programas de internación son ejecutados a través del funcionamiento de 11 hogares (7 en la Colonia Berro-Suárez y 4 en Montevideo), donde los menores conviven tanto con medidas de seguridad como sin ellas.
En el caso de la Colonia Berro existen cuatro hogares de medio abierto y tres con la libertad restringida (Piedras, Ituizangó y Ser).
El Hogar Ituzaingó representa –según explicó Migliorata– un avance en el proceso de profundización del perfil educativo. Hace poco más de un mes, este hogar abrió sus puertas, ya que toda la estructura de seguridad existe pero no es utilizada y los 16 adolescentes internados –ya egresaron dos por cumplir la medida impuesta por la Justicia– desarrollan su convivencia utilizando todas las estructuras del edificio e incluso interactúan socialmente fuera de él.
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