"No bajar los brazos"
Monseñor Nicolás Cotugno pronunció ayer un mensaje de esperanza, afirmando que se cierra un año, un siglo y un milenio, el segundo desde el nacimiento de Jesús.
El prelado indicó que el tiempo en la cultura occidental fue interpretado desde un antes y un después de Cristo y este transcurrir de los años debe servir para preguntarse el sentido de la vida. «El afirmar que este hombre es personalmente Dios, son palabras que se me queman en los labios», dijo Cotugno, acotando que el profeta vino al mundo «para traernos vida la que debe estar acorde con la dignidad personal».
Dijo que el «salvador» vino a traer paz. Por tal motivo, es que la sociedad debe reconciliarse. Puso como ejemplo el trabajo de la Comisión Para la Paz, «donde todos estamos poniendo lo mejor de nosotros mismos, para cerrar las heridas desde una justicia que se mueve con los parámetros de la verdad». Enfatizó que a pesar de las ganas puestas, muchas veces lo que uno «tiene en las manos no corresponde al esfuerzo hecho». Llamó a no bajar los brazos y continuar buscando el camino del bien.
Consultado sobre la evaluación del primer año del gobierno del presidente Batlle, el arzobispo señaló que durante este tiempo se experimentaron dificultades de una sociedad enmarcada en un contexto de límites personales y constitutivos.
Hizo referencia a las palabras transmitidas por el Papa a los obispos, que afirman: «cuando el mercado se transforma en salvaje, entonces no hay posibilidad de solución para los problemas que afectan a la humanidad». Añadió que hay pueblos que siguen enriqueciéndose y otros continúan cada vez más pobres. Ante esta realidad, el arzobispo haciéndose eco del mensaje de Juan Pablo II, propuso impulsar un nuevo sentido a la economía humana basado en la globalización de la solidaridad. «Creemos que en nuestro país tenemos personas responsables en la conducción de la sociedad que tienen en su corazón el deseo de alcanzar objetivos cada vez más más dignos para todos los uruguayos», sostuvo el prelado.
Sobre la falta de incentivos de miles de uruguayos desempleados de vivir con alegría las fiestas navideñas, el religioso deseó que no haya familia alguna que no tenga nada que poner sobre la mesa al punto de padecer hambre. Dijo haber visto mucha pobreza y abogó para aquellos afectados por la falta de empleo que no dejen de tener espíritu de lucha –que pasa por un sufrimiento que no es vacío ni estéril–. «Deben buscar todos los medios, para encontrar los caminos de superación de esta crisis que pasa por un trabajo a que todo hombre tiene derecho a tener».
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