El concurso de grupaciones gana en expectativa

El divertimento y la alegría, atributos de la sexta etapa

Fuera de concurso estuvo al comienzo la presencia de Los Paseanderos, desparramando risa, alegría, diversión a granel. No en balde es el conjunto fuera de concurso, por lejos, más taquillero del Carnaval uruguayo. Roberto Grin y Nilda Chiparelli siguen siendo una atracción vayan adonde vayan.

Abrió el concurso, en la sexta etapa, murga

La Soñada que desde su inicio dejó en claro que su arreglador coral, Jorge Velando, sigue siendo uno de los mejores de nuestro medio.

Cantó la murga en forma excelente, con dulzura pero también con mucha fuerza.

Todas sus líneas se lucieron a esta altura, determinando si no una sorpresa, por lo menos más de una exclamación de entusiasmo.

La murga da paso luego a lo que significa el divertimento carnavalero y allí el Bola Mercia a sus anchas (y bastante anchas), comienza a divertirse para, por su parte divertir al público. Su personaje, apoyado en su voluminosa humanidad, deambula por el escenario, incita a la murga, para hacer participar al público que de buen grado lo hace.

Aparecen cupleteros entre el público, periodistas y hasta el Boyero.

Desde el punto de vista de la murga como expresión artística se pierde algunas referencias, pero gana en comunicación y en risas.

Para muchos el carnaval es diversión, me cuento entre ellos. Basados en esa premisa, con libretos de Marcelo Gerosa y Beto Yoco, La Soñada es un paladín de ella y si usted quiere divertirse a lo grande, busque en las carteleras donde está La Soñada, verá una murga que canta muy bien, pero que además lo hace reír.

Emotiva y agradable la despedida en homenaje a Pendota Meneses.

Luego del intervalo estuvo en el escenario Kanela y su Barakutanga.

Planteó un espectáculo diferente a lo que es habitual entre las comparsas pero fundamentalmente, en lo que ha sido habitual en su propia comparsa. Hay en ella una constelación de figuras particularmente en el canto, que son muy bien aprovechadas aunque uno queda con ganas de seguirlas escuchando. Allí están Adriana La Palma, Mónica Ramos, Graciela Villar, Lilián Rodríguez, Charo Martínez, Tama Ríos, Rayito Ferreira. El aprovechamiento pasa por interpretar lindos temas tanto en letras como en musicalidad. Creo, por otra parte, que es el mejor año de Gustavo Balta enfrentando la responsabliodad de dirigir musicalmente y además componiendo sus partituras. El instrumental «Armonía», de su autoría, entiendo que es de los puntos más altos de la comparsa.

Los textos de los temas, responsabilidad de Eduardo Outereo en la mayoría de ellos, son de muy buen nivel.

No creo que suceda lo mismo en los largos parlamentos que se generan como parte del espectáculo.

Tal vez no tanto por los textos sino porque definitivamente la actuación no es el fuerte de la comparsa.

Cheche Santos, otra vez al servicio del espectáculo, resulta un puntal no solamente cantando sino, en más de una oportunidad, apuntalando a sus compañeros.

Excelencias en vestuarios, alegría desbordante que contagió al público ponen a Kanela intentando comandar la categoría y expectante, seguir trabajando por recuperar la primera ubicación que aspira y le ha resultado esquiva desde el año 97. Destaque también para las presencias de Lourdes de Marcos y Roxana Rodríguez siempre eficientes y atractivas como vedettes y dentro de los personajes típicos Raúl Fernaández como escobero.

El cierre fue para Falta y Resto que arranca «matando», cantando en forma estupenda, con gran movilidad, enfundado en trajes representando las hojas de los diarios, muy bien diseñados por Juan Mascheroni.

A poco de iniciarse esta actuación, luego de la divertida presentación en la que se ridiculizan los acuerdos preelectorales, se da duro a ciertos personajes de la política nacional, la murga se para y comienza a trabajar en forma mucho más pausada, dando paso al cuplé que hace Loquillo Garrido «charlando» con su bombo al estilo de la recordada «Loquilla»… en un tono con mucho de rezongón y mucho de cariñoso. Orlando Da Costa por su parte compone un personaje de excelente nivel en el «Hombre Mascota», en mi opinión lo más destacado del «medio» de Falta. El divertimento, común denominador de todos los conjuntos protagonistas de la noche del Ramón Collazo, estuvo en el cuplé del «Buscador de Aplausos», donde también se dio paso a la improvisación, utilizándose recursos viejos pero efectivos, como la mención a los equipos tradicionales del fútbol uruguayo y poniendo en competencia al público para ver quién aplaude más o quién es más. También en esta oportunidad dio resultado y también en este caso, la murga gana en comunicación, aunque entiendo, no mantiene el nivel. Sobre el final volvemos a disfrutar de un coro excepcional, muy bien ajustado por Alejandro Balbis y con la murga moviéndose en forma excelente gracias a un gran trabajo en puesta en escena de Juan Felipe Castro.

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