Anclado en Pando: un trotamundos peruano se "fundió" en Uruguay

El peruano Marco Antonio Guerra es un trotamundos que desde hace seis años

Este autodefinido «amante del ciclismo» tiene 52 años y es ingeniero agrónomo. En su país contrajo matrimonio con una alemana, con quien tuvo dos hijas mellizas que ahora concurren a la Facultad de Medicina peruana. Solamente se comunican por teléfono y en cada diálogo les asegura que ya está cerca.

«Soy integrante de la Federación de Ciclismo y del Instituto Peruano de Deporte. Ya recorrí 21 países, y comencé en 1994 patrocinado por las federaciones de ciclismo de varios países y por las secretarías de Deporte», explicó ayer durante una charla mantenida con LA REPUBLICA. Recordó que el primer país que visitó fue Ecuador, de donde partió hacia Colombia. «Ese país es una maravilla, muchos hablan de la guerrilla y no es como se comenta», señaló.

También visitó Estados Unidos, donde tuvo algunas dificultades para entrar, pero finalmente lo logró gracias a la documentación que lo acredita.

Posteriormente, abordó un barco en Miami para llegar hasta Cuba.

Visitó varios países de América Central, para luego dirigirse a Brasil, donde, durante un año y medio, recorrió todos sus estados. Allí fue muy bien recibido.

Aseguró que en las actuales circunstancias se siente un latinoamericano completo, porque hay una parte de sí en cada uno de los países que visitó.

Manifestó que uno de sus objetivos era obtener un récord Guinness, que ya consiguió gracias a los 86.240 kilómetros recorridos a bordo de su bicicleta que, a simple vista, parece una moto.

«Estoy quebrado»

En lo que refiere a su financiación, indicó: «El Instituto Peruano de Deportes es el que me estaba financiando». Pero los distintos problemas por lo que ha atravesado esa nación provocaron una interrupción en el envío de dinero. De todos modos, expresó que, basándose en sus documentos oficiales, conseguía apoyos en el exterior.

Hace unos seis días ingresó a Uruguay, donde visitó el departamento de Treinta y Tres. El martes arribó a Pando, ciudad a la que se llega desde Treinta y Tres por medio de la Ruta 8.

«El dinero se me fue como agua. Como no conozco la moneda, pagaba y pagaba pensando que tenía dinero, pero cuando fui a ver mi billetera ya no había nada», relató, visiblemente preocupado.

Guerra se quejó de los precios altos, mostrando su asombro de que «una comida cueste entre 70 y 80 pesos. La verdad que es un poquito caro».

Sostuvo que en estos más de seis años jamás había pasado por una situación igual, porque «en los demás países uno acude a la Secretaría de Deporte y ellos son los que colaboran.

Aquí procuré ese apoyo, pero según me dicen Uruguay todavía no la tiene». Dijo que al no contar con un respaldo estatal, optó por no dar la vuelta entera al territorio nacional. «Estoy quebrado», insistió.

Su intención es salir en las próximas horas con destino a Paysandú para cruzar en bicicleta a la provincia argentina de Gualeguaychú y entonces armar un recorrido que lo conduzca nuevamente a Perú.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje