Llamadas al Director
Fasano y Sarandy Cabrera: ¿son iguales?
Señor Director:
No diga más gre… gre… Diga Gregorio. Si se anima, claro. Defina su posición de una vez por todas respecto a Sarandy Cabrera. Sus respuestas alambicadas defendiendo a Cabrera, a quien usted titula de poeta y escritor cuando estuvo oculto en Suiza en la dictadura. Teléfono: 7094…
El Director: No obtendrá usted, estimado lector, una respuesta calculadora de mi parte. Atacar a Sarandy Cabrera, o tomar distancia de él, me daría réditos en muchas tiendas que se sienten ofendidas por sus ideas. Afirmar que coincido plenamente con sus reflexiones también sería distorsionar mi pensamiento. Coincido y discrepo con Sarandy Cabrera. Y si eso es decir gre… gre… y no Gregorio, seguiré tartamudeando. Prefiero tener una conciencia tartamuda a no tener conciencia y a venderme por aplausos o cálculos de conveniencia. Hace muchas décadas que abandoné el ejercicio perezoso, al par que vanidoso de escribir en busca del aplauso de la platea. Y si se trata de linchar a alguien, mi vocación es ponerme delante de la víctima para impedirlo aunque esa conducta conlleve soportar los primeros golpes. ¿Por qué tanto alboroto con las ideas fuerza de Sarandy Cabrera? Si lo linchan, será la mejor manera de probar que tenía razón. Si le rebaten sus argumentos con argumentos, la verdad finalmente se aproximará. Y quizás, como siempre, sea distinta a la de Sarandy y a la de sus detractores. Porque seguimos creyendo que es el resultado que surge de la oposición de ideas. Y podré discrepar mucho con el modo y la sustancia del pensamiento de Cabrera pero no tolero, señor lector, la infamia de acusarlo de cobardía por haber vivido en Suiza durante la dictadura. Su solidaridad antidictatorial está fuera de toda duda. Lo único que está en duda es lo acertado o no de sus ideas.
Sarandy, usted sólo acumula odios
Señor Director:
Sarandy: usted destila odio antisionista en su columna, como en la última con el Protocolo de los sabios de Sión y Mi Lucha. La Resolución 181 de ONU creó dos estados. No es ilegítima a la luz de la carta. No nos insulte publicando falaces argumentos.
Teléfono: 9083…
El Director. Cumplo con publicar su llamada, estimado lector. Comprendo que las opiniones de nuestro colaborador, el poeta Sarandy Cabrera, puedan disgustar a más de uno, pero creo que debemos tener la suficiente ecuanimidad e imparcialidad para distinguir entre un punto de vista adverso y un agravio. Luego de releer el artículo de Sarandy, entiendo que no existe en su contenido el delito de injurias. Es una columna muy dura, quizás inusual para nuestro medio, pero, insisto, no contiene injurias, sino opiniones. Y en nuestro país no existe el delito de opinión. Gracias por llamar.
Sarandy, usted es un valiente
Señor Director:
Apoyo su defensa del pueblo palestino. Usted defiende con hechos y no sólo con palabras. Le dirán nazi pero son sólo adjetivos injuriosos. Ud. es un valiente, igual que el director de LA REPUBLICA.
Teléfono: 9008…
El Director: Traslado su elogio a nuestro columnista, estimado lector. Tal como escribí en repuesta a llamadas que criticaron el artículo de Sarandy, se trata de un tema especialmente polémico y las opiniones vertidas en esa nota le pertenecen a su autor. Mi opinión personal es que la solución que sancionó la ONU en 1947 no fue acertada si nos atenemos a los innumerables conflictos que ocurrieron desde entonces y que siguen ocurriendo luego de transcurridos más de cincuenta años. Creo que todos los pueblos tienen derecho a vivir y trabajar en paz, algo que no sucede en la convulsionada zona.
El Emporio y El Timón: ¿cuál es la diferencia?
Señor Director:
La intoxicación del Emporio fue publicada. El caso de la confitería El Timón es más grave y no veo el mismo despliegue ¿A qué se debe la diferencia?
Teléfono: 2037…
El Director: No veo la razón de su sospecha, estimado lector. Del problema de la confitería de Goes hemos informado con seriedad y con cautela pero sin ocultar detalle alguno. Y lo seguimos haciendo a medida que van apareciendo nuevos elementos de juicio. Tenga en cuenta, además, que cuando un fenómeno noticioso surge por primera vez, el impacto y las urgencias de la sociedad por saber son mucho más exigentes que cuando el fenómeno se repite. La primera vez fue un shock. Esta vez la costumbre o la falta de sorpresa, amortiguaron la noticia. Es lo mismo que cuando un hombre muerde a un perro. Su impacto es mayor que cuando un perro muerde a un hombre. No es lo mismo.
Joe Bizera, injustamente condenado
Señor Director:
Me parece una barbaridad que la Justicia chilena haya condenado a Joe Bizera a 541 días de cárcel mientras tiene a uno de los más siniestros asesinos y torturadores libre y es todavía senador de la República.
No apruebo lo de Bizera, ni la violencia en general, pero esta medida contrasta vergonzosamente con la impunidad de Pinochet.
JFR CI: 1.148412.6 <[email protected]>
El Director: Estimado lector, cumplo con publicar su opinión, compartida sin duda por muchísimos lectores. Debo recordarle, empero, que hace pocos días el genocida ex dictador fue procesado por el juez chileno Guzmán y debe cumplir arresto domiciliario para regocijo de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Creo que no es poca cosa.
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