En Montevideo, cuando se prohibió el nudismo en las playas
10 de diciembre de 1831
Los vecinos de la coqueta ciudad de Montevideo han despertado hoy con la novedad de un edicto emitido por la Jefatura de Policía que reglamenta de manera muy estricta la práctica de los baños de mar.
En el hemisferio austral –al revés de lo que ocurre en el boreal– la temporada estival comienza en diciembre y se prolonga hasta marzo. La sociedad montevideana es muy afecta a sumergirse en las aguas semi-oceánicas del río ancho como mar, llamado estuario de la Plata. La costa presenta infinitas playas de arena separadas por puntas rocosas que invitan a las gentes a combatir la intensa calor veraniega mediante unos refrescantes baños de agua salada. Incluso los médicos de más renombre recomiendan vivamente esta práctica por considerarla muy beneficiosa para la salud.
Pero hete aquí que para bañarse en la playa, no se ha inventado aún una vestimenta apropiada, con lo cual los bañistas deben optar por zambullir con calzas y camisa o hacerlo en cueros como Dios los trajo al mundo. Al tiempo que esta segunda opción va imponiéndose, el Jefe de la Policía montevideana, don Luis Lamas, ha sido receptivo a la inquietud manifestada por algunas damas de la alta sociedad, que se quejaron del descaecimiento de la moral pública y exigen severas medidas para castigar a los nudistas. La respuesta de la autoridad es bastante ingeniosa: en cada playa se construirá un muro que la dividirá en dos, de manera que evas y adanes estén rigurosamente separados.
Nuestro corresponsal recorrió hoy la costa y pudo advertir una importante vigilancia policial sobre todo en la ensenada próxima a lo de Ramírez, ya en las afueras de la ciudad. Mientras se construyen las separaciones, los guardiaciviles hacen rondas a caballo con la orden terminante de llevar detenido a todo audaz que ose exhibir su naturaleza.
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