El pago por acto médico vuelve al centro del debate
El presidente de la Sociedad de Cirugía se preguntó sobre quién puede asegurar en qué derivará el sistema de salud de nuestro país, antes de responder sobre el futuro del convenio salarial que estableció el pago por acto médico, y por ende aumentó los gastos del mutualismo, punto que es señalado como una de las causas de la crisis del sector.
Bogliachini entiende que la forma de pago puede variar si todo se encauza hacia un Seguro Nacional de Salud y el mutualismo desaparece como tal.
Bajo la hipótesis de que el sistema mutual sea eliminado, «se podría rever el actual convenio salarial», de lo contrario, «si el mutualismo continúa existiendo en el país, la naturaleza del acuerdo, no debe modificarse», sentenció.
El acuerdo firmado en 1992, por la Mesa de Sociedades Anestésico-Quirúrgicas y las Cámaras Mutuales de Montevideo, integradas por la Unión de la Mutualidad del Uruguay (UMU) y el Plenario de las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC), culminó con el establecimiento del pago por cada intervención médica.
La restante cámara mutual –la Federación Médica del Interior (FEMI)– llegó en aquel momento a un acuerdo salarial distinto, que según admitió recientemente el presidente del Plenario de las IAMC, Natalio Blankleider, «fue un mejor arreglo que el alcanzado por las dos cámaras mutuales de la capital».
Por otro lado y en cuanto a las causas de la crisis que enfrenta el mutualismo –cuya deuda total es U$S 360 millones–, fuentes del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) dijeron a LA REPUBLICA que «sería conveniente revisar el pago por acto médico con el sector anestésico-quirúrgico», indicando que es una de las causas de la crisis del sistema. En el mismo sentido va la posición de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) que estableció el viernes 11, que «el desfinanciamiento del sistema es producido, en gran parte, por el convenio con cirujanos y anestesistas».
Advertencias
Desde la ex presidencia de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, Edgardo Torterollo indicó que «se esperan graves consecuencias si se revisa el acuerdo salarial», cuya vigencia culmina en agosto de este año.
Respondiendo a los empresarios médicos, Torterollo dijo que «los gerentes mutuales ganan más del doble que los cirujanos», punto sobre el cual hasta ahora nadie lo había establecido como causa de la actual situación de crisis.
Hace 8 años el conflicto que sostuvieron cirujanos y anestesistas se extendió durante 100 días (durante ese lapso estuvieron en huelga), luego de lo cual lograron la firma del convenio que estableció el pago por acto médico. Desde entonces, más de mil especialistas cobran por sus intervenciones, con un promedio mensual que oscila entre U$S 10.000 y U$S 15.000. En entrevista con LA REPUBLICA, Torterollo aseguró que «el número de intervenciones quirúrgicas es limitado por la propia mutualista, que tiene un tope mensual para realizarlas».
Otras causas del desfinanciamiento del sector serían el envejecimiento progresivo de la población, sector que por ende utiliza más los servicios, y la superposición de funciones que requieren la utilización de equipos técnicos sofisticados de alto costo.
La futura salud
El presidente de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, admitió que «si el sistema deriva hacia un Seguro Nacional de Salud, habría que ajustar el convenio, porque no a todas las partes satisface», aunque entendió que el actual acuerdo salarial «es bueno».
Consultado sobre la forma de funcionamiento del eventual Seguro de Salud, Bogliachini –quien por otra parte ocupa la dirección del Hospital Maciel– dijo que «consistiría en un sistema mejor y más justo, en el cual se ofrecería una cobertura básica, igual para todos los ciudadanos».
Dijo que el Seguro deberá incluir «remuneraciones adecuadas para los funcionarios y los técnicos», además de ordenar la «utilización de la tecnología y modificar el sistema para su introducción».
Además de la cobertura básica que será establecida «por la sociedad civil», Bogliachini señaló que con el Seguro Nacional de Salud «cada uno podría obtener otros servicios, con un pago diferenciado».
Precisó que «la cobertura básica incluiría lo imprescindible» y al resto, es decir, lo que puede llamarse «suntuario», se accedería mediante un pago extra. Consultado acerca de qué clase de asistencia sería prescindible, Bogliachini señaló, como ejemplo, «la comodidad en las habitaciones; resonancias no necesarias y sistema de reanimación móvil». Al respecto de la ventaja de este último servicio, el presidente de la Sociedad de Cirugía dijo que «en contados casos la reanimación salva al individuo en su domicilio».
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