Laetitia D’Arenberg no organizará certamen Reina de Punta del Este
«Encontramos más problemas que soluciones» –dijo D’Arenberg con molestia–. Señaló que salvo en un fabricante de bebidas cola y en una bodega «no encontró ningún interés ni apoyo en auspiciantes nacionales».
La misma situación se constató entre «entidades privadas» vinculadas al quehacer turístico, comentó.
«En cambio, tanto el Presidente de la República, como el ministro de Turismo y el intendente de Maldonado me brindaron todo su apoyo», aseguró.
Entre las dificultades reseñadas estuvo la negativa del Cantegril a realizar el evento en otro lugar. Los nuevos organizadores pretendían trasladarlo al Hotel Conrad, pero allí surgió un nuevo impedimento.
A diferencia de otros años, en esta temporada el concurso se realizaría el segundo fin de semana de enero. Pero ocurre que en la misma fecha se realiza el desfile anual del peluquero argentino Roberto Giordano.
D’Arenberg ya había firmado contratos con importantes empresas europeas así como con varias cadenas de televisión latinoamericanas y con el canal «E Entertainment», para difundir no sólo a Punta del Este, sino a otras importantes localidades del interior vinculadas a la actividad turística.
En círculos de Cantegril Country Club surgieron molestias con algunas declaraciones de la Princesa quien en el momento de realizar el lanzamiento público del evento había expresado que «pretendía reposicionar un concurso que hizo época, para que fuera una forma más de conocer al Uruguay».
Sin embargo es más que obvio, y así ha sido señalado por quienes siguen el concurso año a año, que en los últimos tiempos el mismo ha perdido el brillo y prestigio que en el pasado supo tener.
Por ejemplo: allí surgieron varias de las más famosas modelos argentinas pero últimamente se había convertido en un evento sin ningún interés.
La propuesta de D’Arenberg era convertirlo en un show de tipo internacional para acceder a otros mercados. Sus vinculaciones europeas permitirían que ello ocurriera en esta oportunidad aunque ella misma dijo que «se trataba de una apuesta a largo plazo».
El próximo martes se reunirá con el intendente Enrique Antía para informarle de la situación y además «entregar a la esposa de Antía una suma de dinero que había prometido como resultado del concurso para la obra que realiza con los niños Down», dijo D’Arenberg en diálogo telefónico desde su campo en Florida donde se encontraba ayer.
También dijo que «entregará a las autoridades de Cantegril toda la información que adquirió hasta el momento para no entorpecer la posibilidad de que sean ellas las que organicen, como siempre, el concurso».
¿IVA o venía?
Varias fuentes consultadas por LA REPUBLICA aseguraron que el peluquero argentino ejerció todo tipo de presiones al más alto nivel para evitar que su desfile fuera desplazado. Pero D’Arenberg dijo que «no le constaba que así fuera».
Sin embargo hay un asunto no menor que seguramente es objeto de análisis al más alto nivel. Desde hace muchos años se ha denunciado que Giordano hace un negocio fantástico con su desfile evadiendo a la Dirección General Impositiva (DGI) uruguaya y a la argentina.
El procedimiento es sencillo y parece infantil, pero sin embargo la DGI ha cerrado los ojos a la realidad. Cada desfile le permite facturar no menos de dos millones de dólares que quedan fuera del alcance de los recaudadores argentinos porque se facturan en Uruguay.
Sin embargo, también quedan fueran del alcance de los recaudadores uruguayos porque tanto los promotores como las empresas son argentinas.
Con el juego de «tuyo…mío», no sería nada ocioso calcular que en diez años de desfiles, Giordano evadió sólo por concepto de IVA la nada despreciable cifra de U$S 500 mil a los que se deberían sumar aproximadamente otros U$S 800 mil por Impuesto al Patrimonio.
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