La comunidad gallega defiende la obra cuestionada por vecinos
La Plaza Galicia ubicada en la rambla sur montevideana es resistida, no por su significado sino por la forma que está adoptando este regalo de Galicia.
Al iniciarse la construccion de un muro perimetral para compensar el desnivel del terreno, alguien pintó a modo de protesta el grafitti: «los vecinos no queremos el paredón».
Jose Durán, presidente de la Unión de Comunidades Gallegas, lamentó los cuestionamientos levantados por esta obra atribuyéndolos a una falta de comunicación con las autoridades departamentales y los vecinos del lugar.
Durán expresó que «el lugar fue señalado en su momento con un monolito alusivo, y las comunidades gallegas abogaron ante la Junta de Galicia en España obteniendo varias donaciones, entre ellas, el envío de 650 metros de granito Rosa Porriño, famoso en todo el mundo. Sólo ese envío costó 70 mil dólares» acotó Durán.
Expresó que se «está cuestionando el escudo de Galicia, que lleva la cruz así como el uruguayo lleva el ramo de olivos. Va a ser la obra más importante de la rambla sur, se va a construir un mirador con asientos en granito, y este espacio público no sólo representará a la colectiviad gallega». El muro que despertó las primeras críticas «es necesario», según Durán, para compensar la diferencia en el terreno sobre la calle Luis Piera y sólo tendrá una altura de 1,60 metros.
La obra fue encargada al estudio de los arquitectos Antonio Gónzalez y Jorge Nudelman.
Precisamente Nudelman, quien se graduó en Barcelona, aclaro que «estos elementos no estuvieron desde el principio. El diseño de la plaza fue muy anterior a su inclusión, sin saberse el aspecto final que iba a tener. La donación de la Escuela de Graniteiros de Galicia introdujo las losas que van a hacer menos impactante la obra».
Proceso La historia de la Plaza Galicia comienza hace 12 años cuando la Unión de Comunidades Gallegas solicitó ante el municipio la creación de un espacio que recordara a esa región de España y los lazos que unen a ambos pueblos a partir de la migración de gallegos al Uruguay.
La Junta Departamental de Montevideo aprobó el emplazamiento de este espacio público el 5 de mayo de 1988, delimitando el terreno entre las calles Luis Piera hacia el norte, Eduardo Acevedo al este, la rambla República Argentina al sur y la prolongación de la calle Emilio Frugoni (ex Tristán Narvaja) hacia el oeste.
El intendente de Montevideo, Mariano Arana y el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, acordaron construirla a fines de 1998, dotando al predio del equipamiento y monumentos alusivos. La Unión de Sociedades Gallegas encarga el proyecto al estudio Sprechmann.
Durante 1999 se analizó y valoró la situación de este emplazamiento presentándose un diseño que fue aprobado por la comunidad gallega. La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, también se expidió el 14 de diciembre de 1999, y entre los firmantes se encontraba el hoy extinto Antonio Cravotto, maestro y teórico en el concepto de patrimonio
La posterior inclusión de los escudos gallegos, donados por la Escola de Canteiros de Pontevedra fue aprobada el 1 de agosto de 2000.
El anteproyecto ingresó a la Intendencia de Montevideo para obtener el permiso de construcción, el 23 de febrero de 2000.
El intendente Arana, aún sin haberse expedido oficialmente, y Fraga Iribarne inauguraron simbólicamente la Plaza Galicia colocando el pasado 19 de octubre, a modo de piedra fundamental, las losas monolíticas hoy cuestionadas.
La comunidad gallega en Uruguay desarrolló un sitio en Internet en el que se incluyó el diseño, la maqueta y fotos de la Plaza Galicia, a lo que se puede acceder a través de la dirección //www.usg.org.uy/plaza.
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