Terapia Sexual

Quiero saber por qué hay parejas que cuando tienen sexo anal quedan pegadas y por qué.

No conozco ninguna pareja a la que le haya pasado eso. Aunque todos dicen saber de algún caso, nadie que yo sepa los vio e identificó con nombre y apellido y habló con ellos de esa experiencia.

Creo que el origen de estos cuentos tiene que ver con la observación corriente de la cópula entre perros en que el abotonamiento es necesario para que la hembra no se escape y así quede preñada.

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Tengo 19 años y le cuento que acabo de finalizar la lectura de su libro que salió con LA REPUBLICA y la quiero felicitar también porque gracias a su trabajo he aprendido muchas cosas. Soy una persona de poca lectura, porque me aburro rápido, en mi vida habré leído cuatro libros y dos eran suyos. Quiero agradecerle por responderme un par de preguntas que le realicé el mes pasado, cuyas respuestas me fueron de gran utilidad. Ahora tengo dos preguntas para hacerle. 1. Me han hablado de un té abortivo que se puede tomar hasta varios días después de quedar embarazada. ¿Lo conoce? ¿Podría informarme sobre él? 2. Leí varias veces en su libro que nombraba el clítoris como zona de gran excitación, durante los juegos previos a la penetración. Yo tengo contacto con la vagina de mi novia, pero no sé reconocer qué es ni dónde está el clítoris. ¿Podría usted darme alguna explicación? Desde ya muchísimas gracias por la atención y esperaré sus respuestas. Siga adelante.

No conozco el té que mencionas y por lo mismo no puedo decirte nada de él, lo que sí te aconsejo es que te asesores bien antes de usarlo pues, si fuera tan fácil abortar sin los altos costos actuales (riesgos, traumas posteriores físicos y psíquicos, sumado a los altos precios), ya estaría impuesto en el mercado.

Con respecto a tu segunda pregunta, como en este espacio no se incluyen dibujos, creo que lo mejor sería que buscaras alguna lámina sobre los genitales femeninos, en algún libro de anatomía. La parte externa, llamada vulva, consta de los labios mayores y los labios menores. Abriendo ambos, en el vértice superior, podrás encontrar el clítoris. Más abajo están el meato urinario, luego la entrada de la vagina y el ano. Si el objetivo de ubicar el clítoris es integrarlo a los juegos sexuales con tu novia, ¿por qué no pedirle a ella que lleve tu mano hacia ese lugar y que te indique cómo estimularlo?

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Estimado señor director, hoy por casualidad llega a mis manos una página sobre terapia sexual que dirige una psicóloga Soledad Márquez. Al respecto, le diré y para darle seriedad a su diario que esta señora se dedique a su función de psicóloga y no se entrometa en temas pura y exclusivamente médicos. Escribo esto ya que, en el día de hoy, contesta preguntas sobre disfunciones sexuales, para lo cual su título no la autoriza. Que sepa esta señora que los medicamentos para tratar la erección son lo último que existe, y por lo cual el paciente recibe solución en el mismo día, para luego continuar el tratamiento. Si espera tener erección con tratamiento psicológico solamente, bueno, que espere unos 5 años y luego veremos. Señora Márquez, le recomiendo ingresar a Facultad de Medicina, recibirse y después opinar sobre estas cosas. Saluda atte. Dr. L.J.Z.

Para empezar quiero agradecer al señor director que me permita contestar esta carta. Creo que hay muchas cosas para aclarar.

En primer lugar, el lector manifiesta un total desconocimiento de la Sexología, disciplina relativamente nueva en el mundo y más aun en nuestro país, pero no tanto como para justificar que se la ignore. El término «Sexología» fue creado por Iwan Bloch en 1908 y pasó a constituirse en «ciencia acreditada» en 1964, según lo afirma Albert Ellis en su libro «La Tragedia sexual norteamericana».

¿Quiénes pueden ser sexólogos/as en nuestro país? El Dr. Sex. Andrés Flores Colombino, en 1986, en su «Cuaderno de Sexología Nº 1″ lo definía así: «Sexólogo es aquel profesional, investigador, docente o religioso que ha recibido una formación sistemática en las cuatro dimensiones del hombre: bio-psico-socio-cultural, referidas a la sexualidad y al sexo».

Catorce años después se ha avanzado más aun en delimitar esta profesión a través de las asociaciones y federaciones de sexólogos mundiales, regionales y de cada país. En el Uruguay existe un Comité de Acreditaciones que se rige por las reglamentaciones de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual, establecidas a fines del año 1996. En las mismas, para ser acreditado como Especialista en Educación Sexual se exige: un título que acredite la condición de docente o profesional de carrera afín con la especialidad y haber realizado cursos, de más de 300 horas, con las evaluaciones correspondientes, en una institución reconocida y avalada por la F.L.A.S.S.E.S. Para ser acreditado como Especialista en Sexología Clínica se requiere tener el título de Médico y/o de Psicólogo, un ejercicio profesional de cinco años en la especialidad o haber realizado cursos de una duración no inferior a 300 horas, con las evaluaciones correspondientes, también en instituciones avaladas por la F.L.A.S.S.E.S.

No quiero aburrir a los lectores con mi currículum, pero puedo demostrar a quien lo desee que, no sólo estoy acreditada en ambas especialidades con sobrados méritos, sino que además, en la actualidad, integro el Comité de Acreditaciones de la Sociedad Uruguaya de Sexología.

Espero que con esto el lector entienda que el director de LA REPUBLICA no necesita de su recomendación «para darle seriedad a su diario», pues sabe quién soy yo y qué estudios tengo y cuáles sigo realizando.

En segundo lugar, y por lo antedicho, cursar la Facultad de Medicina no habilita para ejercer la Sexología. El tema es que, como legalmente no está aún regulada la profesión, hay quienes la ejercen digamos «independientemente» de las reglamentaciones existentes, mencionadas anteriormente.

Y, a mi entender, tampoco se pueden llamar sexólogos quienes sólo se preocupan de lograr erecciones de penes, en todo caso podríamos llamarlos «erectólogos». Por supuesto que sé que hay medicamentos que logran resultados inmediatos en personas con disfunciones eréctiles, y que en algunos casos es la única solución, pero también sé de muchos varones a los que no les ha hecho efecto ninguno o que entienden que no pueden depender para siempre de los mismos. Tengo pacientes que, por consejo médico, los toman e igualmente vienen a terapia.

En tercer lugar, la Terapia Sexual tiene en cuenta también a la pareja. ¿Qué sucede cuando ésta se acostumbró a un ritmo determinado de relaciones coitales y, bruscamente, se le exige otro? ¿Qué sucede con la relación sexual entre ambos cuando de un día para el otro, la penetración pasa a ser lo único importante para el varón en cuestión, dejando de lado las necesidades afectivas de la otra parte? En algunos casos se acepta hasta con alegría pero, en otros, y en muchos de los anteriores después de un tiempo, aparecen disfuncionies sexuales en la pareja, que, en el mejor de los casos, vienen a tratarse.

Dr. L.J.Z., espero que mis explicaciones le hayan sido suficientes, de lo contrario, puede volver a escribir, a mí o al Director, que le contestaré con mucho gusto.

* El libro «Todo lo que los uruguayos querían saber sobre sexo y se atrevieron a preguntar» Tomos I y II, que recopila los dos primeros años de esta columna, se puede adquirir en Galicia 1125, Apto. 207. Tel. 908 3734. (Conviene llamar primero).

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