"Epidemia" de cesáreas en América latina
Una epidemia de partos por cesárea caracteriza a la mayoría de las naciones latinoamericanas, que en su conjunto estarían destinando unos 425 millones de dólares anuales por alrededor de 850.000 cirugías de esa naturaleza, según una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El informe titulado «Una epidemia de cesáreas» llama la atención sobre este fenómeno que se ha acentuado en la región, sobre todo entre los sectores de mayores ingresos económicos.
Mientras en países desarrollados la extracción del feto por un corte en una pared abdominal es porcentualmente moderada -un 21 por ciento en Estados Unidos y un 15 en Francia-, en Latinoamérica la proporción es mucha más alta.
El análisis elaborado por Paul Constance del BID -en base a datos tomados del Congreso de Medicina Prenatal celebrado en Buenos Airesen 1999- señala que Chile registra un índice del 40 por ciento de cesáreas, Brasil 36, Cuba 27, México 25, Uruguay 23 y Argentina 23por ciento.
El crecimiento de las tasas de cesárea en los países de la región se debe a factores financieros, educativos y políticos, que han creado incentivos para esas cirugías innecesarias, señala el análisis.
Parte del aumento se debe a que en algunos países existe una legislación precisa para enjuiciar a los médicos por errores durante el parto. Los galenos entonces se inclinan por alentar a las futuras madres a someterse a esta intervención quirúrgica.
También existe la tendencia entre los médicos de preferir la cesárea porque les permite planificar la fecha del parto en lugar de la espera con fecha poco precisa. Además les brinda la posibilidad de incrementar notablemente sus ingresos.
Una estimación conservadora indica que el promedio del costo de ese tipo de cirugía es de 500 dólares.
La autora del análisis cita que existe planteada una polémica médica entre los que favorecen esa práctica y los que están en contra.
Estos últimos advierten sobre los riesgos para la vida de la madre y el alto peligro para los recién nacidos, como ser las posibles complicaciones respiratorias.
Ana Langer, una especialista consultada para el trabajo, dijo que entre las mujeres embarazadas que pertenecen a clases económicamente acomodadas existe la percepción de que el parto vaginal les reducirá su atractivo sexual y que la cirugía es mucho más segura.
Además, en esa clase social las mujeres relacionan la cesárea con una cuestión de status.
La experta declaró que los gobiernos poco pueden hacer para reducir la epidemia de las cesáreas, porque el mayor porcentaje se realiza en instituciones privadas.
Langer alabó la actitud del gobierno brasileño que «tomó encomiables pasos» para reducir las cesáreas y alentar los partos normales.
Por su parte, Amanda Glassman, especialista en salud del BID, dijo que la reducción de las cesáreas podría ampliar los recursos para los cuidados pre y postnatales y contribuir a disminuir el número de muertes de madres y recién nacidos.
Esta experta apoyó la ampliación de los programas de educación para la pacientes como una alternativa que favorezca la disminución de la epidemia de cesáreas.
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