Simposio con escasa concurrencia: se intuye una mala temporada

Los operadores turísticos desairaron al gobierno

Punta del Este

Apenas una veintena de operadores privados y una ausencia casi se diría multitudinaria ha sido el santo y seña del denominado Simposio Interamericano de Turismo Organizado por la OEA.

El gesto de los operadores generó susceptibilidad más que visible en el ministro de Turismo, Alfonso Varela que, de alguna manera, no tuvo otra alternativa que adosarse a la retórica discursiva de un congreso –en base a ponencias o exposiciones– donde no se ha avanzado mucho.

En el encuentro participan 150 técnicos procedentes de todo el continente, de los Estados Unidos y Canadá.

Un discurso conocido

La convocatoria ha generado los tradicionales debates en torno a la optimización, el desarrollo sustentable, la influencia de la globalización y la calidad de los servicios, todos tópicos demasiado trillados.

Este discurso parece ya no tener la misma receptividad que en el pasado, entre quienes están directamente involucrados en la interna de la llamada «industria sin chimeneas».

Mientras, en el foco, está el escepticismo puntaesteño, ante lo que podría ser una temporada gemela a la anterior, esto es, agudizamiento de la crisis en el sector inmobiliario, movimiento hotelero de fines de semana con alta presencia de turismo interno y también en buena medida argentino, aunque con escasa capacidad de gasto. Para muchos operadores, sería tocar fondo.

En realidad, esta presencia por ausencia de los operadores privados en sugestiva.

Durante el transcurso del año han mantenido con el secretario de Estado un diálogo a puertas cerradas, situación que ahora conoce una nueva faceta con la disidencia a este seminario, sin mayores novedades o satisfacciones para el Uruguay en términos de estímulos para la industria turística.

Todo ello pese a que se firmó un convenio entre nuestro país y Argentina, para promover políticas de desarrollo conjuntas en lo que atañe esencialmente a Montevideo y Buenos Aires, Buenos Aires-Colonia y Punta del Este y Mar del Plata, además de generar una voluntad de mejorar la fluidez en el universo del transporte, tanto a nivel tarifario como en cantidad de frecuencias.

Sensación de fracaso

Pero lo cierto es que este paso disidente abre una brecha entre un Ministerio de Turismo aparentemente hasta el momento insípido, sin rápida respuesta en cuanto a orientar una estrategia turística y una verdadera cultura de la cooperación para el sector privado.

De nada valió la presencia del presidente de la República, Jorge Batlle, en la velada inaugural del seminario (quien en su discuros señaló que poseer una economía equilibrada es la mejor manera de respaldar al turismo), ya que los operadores puntaesteños están haciendo malabarismos para que la inminente temporada estival no se les desfonde ante las proyecciones primarias.

Para unos, habrá un verano intenso de treinta días.

Para otros, tan sólo unos veinte y eso ya es un asunto más que preocupante, porque ya ni se habla de febrero.

En momentos de cuenta regresiva y de cierta impotencia, el simposio con tono de sermón y repitiendo las viejas fórmulas de narración tradicional afiliadas al turismo, el sector privado dejó sentada en silencio su disidencia.

Es que hay que seguir trabajando como se pueda en salvar una temporada que todos intuyen será igual o peor que la anterior, aunque todo el mundo en esta ciudad balnearia desea que los turistas se queden en Punta del Este y no sigan de largo hacia los destinos brasileños, que poseen precios bastante más tentadores.

Hoy culminará el congreso con toda la pompa oficialista y sus respectivas conclusiones, aunque el partido, aparentemente, se esté jugando en otra cancha.

Pese a que ya comenzaron los calores, el clima no es el mejor.

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