Las utopías de Araca
Araca está conformada por un elenco de casi veinte personas que trabajan de manera estable todo el año y ensayan más de dos horas a diario preparando continuamente el próximo carnaval. Están organizados económicamente como una cooperativa y todos sus miembros desempeñan otro trabajo para poder vivir.
Según sus integrantes Araca vive con «utopías al hombro» y por eso se lanzaron a la experiencia de actuar en Buenos Aires y hasta hoy se sorprenden por la repercusión que tuvieron.
Catusa Silva –su director– fue comerciante hasta hace unas semanas, cuando tuvo que cerrar por la mala situación económica. Empezó en Araca hace casi cuarenta años mediante una prueba de canto. Asegura –orgulloso– que hacer el relato de la evolución de la murga es como leer un libro de historia del país. Si bien Araca la Cana fue fundada por canillitas de Paso Molino que empezaron cantando temas relacionados con su actividad –según Catusa– se fue convirtiendo en la voz de un pueblo que siempre le canta a la realidad social. «Ojalá que Araca pueda cantarle a las flores y no al dolor. Gente carenciada existió siempre pero antes la realidad social no era tan dura como ahora», remata , rodeado de condecoraciones que dibujan colgadas en la pared el transcurso del tiempo para la murga del Paso.
«He de librar batallas mientras viva y viviré quizá de mal talante. Soy un obrero y el crimen me subleva y pelearé mientras escriba y cante. Debo plantar la tierra sin alambres y edificar los mapas sin fronteras. Hacer gobiernos del pueblo sin banderas y ser el aula de un futuro cualquiera»…. Reza una de las letras de Silva.
El cuenta que la inspiración viene sola ayudada por su esposa en la elección de la música. Afirma que cada párrafo de sus canciones evidencia la realidad social de un modo crítico y contestatario.
«La murga que no sea capaz de criticar la realidad que la gente vive, no existe. Hoy puede ser la situación social, el presupuesto, la desocupación, pero en otra oportunidad puede ser la moda o lo que le importa a la gente.»
Si bien no divulgan los costos generales del grupo solamente en el vestuario se invierten diez mil dólares cada año. Permanentemente el grupo realiza actuaciones privadas que rondan los 700 dólares de costo para quien los contrate, variando la tarifa según la zona.
–¿La murga está subestimada por algún sector social?
–Antes sí se la subestimaba porque el carnaval uruguayo era burgués. A partir del nacimiento de las murgas en 1906 se convirtió en un hecho popular. La aristocracia estaba acostumbrada a traer los trajes de Europa y en esa época le aseguro que significaba un honor integrar una comparsa. A partir de los 70 empezó a valorarse porque se convirtió en la única voz capaz de contar y cantar lo que sucedía en el país. Hoy creo que todo cambió y aun a los que no les gustan las murgas las valoran. Sé que la murga en Uruguay tiene un reconocimiento pleno de todas las capas sociales.
Por suerte pasamos esa barrera del prejuicio. Tal vez pase a ser un enemigo político de alguien a partir de una canción pero nada más. Supimos que a Pacheco Areco le encantaba cuando nosotros lo nombramos y hay otros casos de políticos que al contrario de enojarse porque los criticamos les gusta.
–¿La murga es sólo una expresión de izquierda?
–Creo que la murga es de izquierda por naturaleza pero sin que tenga que ver con ningún gobierno o esté guiada por la izquierda. Si mañana el gobierno comunal se equivoca seguramente Araca lo va a criticar.
Lo que siempre intenta la murga es representar el pensamiento de la gente y convertirse en su voz pero sin identificarse con nadie, apuntando a la crítica y a aplaudir los aciertos.
–¿Cree que el gobierno de Jorge Batlle le va a dar más letra que otros para armar el próximo repertorio?
–Los gobiernos siempre dan letra tanto en el error como en los aciertos. Hoy Jorge Batlle está buscando a los desaparecidos y hay que aplaudirlo y no criticarlo. Tal vez relatemos la mala situación económica pero le damos la derecha cuando hay que hacerlo. Cualquier murga tiene el sello de quien la escribe y nada más. No hay ninguna murga que yo conozca que sea «light».
–Aun con reconocimiento nacional e internacional ninguno de sus integrantes vive únicamente del trabajo en Araca ¿eso evidencia que no es rentable integrar una murga en Uruguay? ¿Cuánto dinero invierten en total en cada temporada y cuánto gana cada uno?
–Es cierto, todos tenemos otros trabajos. En el grupo hay guardas de ómnibus, empleados públicos y hasta desocupados. Esta murga no es rentable porque somos una cooperativa de partes iguales y esa manera de administrarla también es una utopia pero es la realidad. Si yo fuera el patrón y pagara sueldos mezquinos sin duda me iría muy bien, pero eso se contrapone con la filosofía de lo que cantamos y no nos interesa.
No sabría decir cuánto dinero invertimos en total o cuánto ganamos porque es relativo.
Para dar un ejemplo, gastamos diez mil dólares en el vestuario sin contar el dinero que necesitamos para pagar a la vestuarista, la maquilladora que trabaja especialmente en cada uno de nosotros y le da forma al traje con el estilo del maquillaje o los costos del productor. Esto es sólo parte de los gastos generales a los que se suman los diarios que muchas veces salen del bolsillo de cada uno.
–¿Es difícil la noche en el ambiente del tablado?
–Es difícil el ambiente del tablado como cualquier ambiente y también hay droga y alcohol como en todos lados. Por eso para mí es muy importante dejarle a los integrantes las cosas claras.
Ellos saben que deben tener un comportamiento intachable porque por más cerca o más lejos que actuemos siempre representamos a la gente.
–La forma de elección de los premios de carnaval –en oportunidades tan criticada– ¿está bien organizada o hay injusticias?
–La elección no está bien organizada. El carnaval uruguayo está mal juzgado. Tal vez el primer premio está bien dado pero en el resto se ven las injusticias….
–¿Y por qué se da ese tipo de situaciones? ¿Qué tipo de intereses están en juego?
–Muchas veces hay intereses políticos que están en juego y también otro tipo de intereses como el conocimiento.
–¿Quiere decir que el jurado no está lo suficientemente preparado o que no sabe del tema para poder elegir?
–Hay jurados con experiencia y otros que no saben nada o participan por primera vez. Dudo que haya gente especializada en cada rubro. Tendría que haber cinco jurados que sean idóneos y especializados y que sepan de lo que se está hablando.
–¿Cómo trabaja Araca la Cana para lograr el primer premio del carnaval?
–No, a nosotros nunca nos interesó trabajar para ganar un premio. En general si la murga se mete con el oficialismo, los jurados que están mirando pertenecen al oficialismo y no resulta nada simpática la situación.
Sabemos que históricamente Araca está penada por los jurados de turno y hasta le hemos cantado despedidas enteras por situaciones injustas que se ven en carnaval…
–¿Es muy difícil poder integrarse al elenco estable de Araca?
–No es difícil. El elenco se está renovando casi permanentemente o por dificultades personales o porque alguien se porta mal. Las únicas condiciones son saber cantar y ser buena persona.
En esta murga se le da mucha importancia al grupo humano y al comportamiento. No importa ni la edad, ni el sexo ni se toma en cuenta ningún otro aspecto.
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