Cambios en tejido social hicieron más violentos a los uruguayos
La violencia no es un fenómeno personal, sino que es social y debe ser tratada como tal, dijo a LA REPUBLICA el sicólogo Gabriel Galli. El especialista señaló que nuestra sociedad sigue teniendo una estructura patriarcal en la cual hay una gran dominación masculina, y en la que el hombre no sabe qué hacer con la libertad creciente de la mujer y que además recibe la influencia de los modelos recibidos por las generaciones precedentes.
Por su parte, la socióloga Nea Filgueira expresó que no se trata de que las personas individualmente tengan tal o cual comportamiento sino que es un problema del propio orden social. «La historia del mundo de toda la vida es la historia de la conquista a quienes tenían menos poder por parte de aquellos que tenían más fuerza y más poder».
En diálogo con LA REPUBLICA Filgueira explicó que hay una legitimidad de la violencia y el Estado supone que puede monopolizar el uso de la violencia y que en el resto de la sociedad ese tipo de conducta va a estar reglamentada y no va a estar permitida salvo que el Estado lo autorice. Ese tipo de entender las relaciones, sostuvo, legitima el uso de la fuerza para otras cosas.
Asimismo, el abogado Marti Dalgarrondo sostiene que para que exista violencia doméstica, maltrato infantil o abuso sexual, es necesario que previamente se discrimine y se interiorice a ese sector de la sociedad.
Gabriel Galli manifestó que en la sociedad hay una expresión formal de violencia que se genera por diversos atributos que tienen un foco de expresión que sólo se puede ver cuando hace eclosión.
La violencia doméstica no debe ser tratada como tal. Viene producida y está instalada en el campo social (fútbol, conciertos, calle, policía). Incluso, agregó, aquello que está destinado al control de la violencia es violento.
Lo mismo opina Filgueira, para quien se estableció un orden y una estructura social que está apoyando ese tipo de conducta; «si las mujeres ocupan una posición subordinada en la sociedad van estar más expuestas al uso de la fuerza que los hombres».
Los factores particulares que colaboran con esta situación de violencia son muchos y de varios ámbitos.
Para Galli, el alcohol y las drogas generan impotencia y ésta violencia, aunque también se preguntó, «¿qué viene antes, alcohol o violencia?». También significó la crisis y los problemas laborales, ya que producen frustración que lleva a violencia.
En otro ámbito, el sicólogo expresó que la familia se transformó y perdió poder, las relaciones de pareja son cada vez más efímeras y los rituales de matrimonio están en desuso.
Para Nea Filgueira, un factor influyente es que hoy la transformación se hace más difícil; las instituciones han cambiado muy poco y la legislación ha variado escasamente. En el Código Penal, dijo, hay una cantidad de artículos en los que se puede encontrar una filosofía muy machista porque la mujer es considerada como propiedad de alguien. Figuran delitos, pero contra el honor, no contra la persona. Además, agregó, ninguna de las universidades tiene nada específico que abarque estos problemas como una especialidad.
Los comportamientos violentos vienen tanto por la continuidad de tradiciones de cómo entender lo que son las relaciones familiares y quién ejerce el poder en la familia.
El abogado asesor de ONGs, Dalgarrondo, marca como otro de los factores influyentes en la creciente violencia doméstica que «podemos tener tecnología de punta al servicio de la prueba pero si el caudal que recabamos lo seguimos leyendo de la misma manera, no vamos a avanzar nada, al contrario. En general, los operadores del sistema judicial son reacios a sensibilizarse en estos temas», opinó.
En este aspecto, Filgueiras profundiza aun más al señalar que si los jueces empiezan a tener una mirada diferente de la que ha tenido el Derecho es verdad que también ayuda; pero esto es una cuestión de mentalidades. «Pero cómo sé yo que alguno de estos señores jueces o que han sido jueces o legisladores o que han sido presidentes no le han pegado a su mujer. Pero cómo sé yo que en el trato con las mujeres de su familia no han tomado una actitud de ejercicio del poder y la fuerza y no del ejercicio natural entre personas que se consideran iguales». «Ha habido casos» de estos, sentenció.
Hoy se conmemora el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, y por tal motivo este tema está siendo atacado con energía por distintos medios, pero lo importante, señaló Filgueira, es que el tema sea atacado en forma permanente y no sólo por la conmemoración de un día en el año. Hay que concienciar a la gente de esta realidad, concluyó.
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