Estructura horizontal estudiantil hizo abortar las negociaciones
Desde que cayó el muro de Berlín en 1989 surgieron nuevas formas de agrupamiento en los liceos y la UTU.
A diferencia de las ocupaciones que se registraron en los lejanos años 60 o los más cercanos 80, 90 y el actual 2000, los muchachos mantienen una organización más horizontal.
Pero fue esa novedosa modalidad organizativa la que le jugó una mala pasada a la CIESU (Coordinadora Intergremial de Estudiantes de Secundaria y UTU). Hace tres semanas, cuando se preparaba para negociar con el Codicen desde una posición fuerte, la ocupación del liceo de El Pinar abortó la gestión. Al día siguiente, el director del Codicen, Jorge Carbonell, señaló a cuanto medio de prensa quiso oírlo que la CIESU no era un «interlocutor válido» e insistió con su teoría respecto a que «hay una organización detrás de los estudiantes».
Fuentes políticas señalaron que la directora del Codicen, Carmen Tornaría, (cuya orientación política es de izquierda) se encuentra muy molesta con los estudiantes. «No sabemos con quiénes negociamos, porque los propios voceros son desautorizados por ellos mismos; no pueden enviar una delegación a negociar integrada por 25 personas, no parece serio. Además, tuvimos que soportar patadas y salivazos, cuando mantuvimos una actitud de diálogo», señaló Tornaría, según nuestras fuentes.
La sensación térmica que existe entre los jóvenes de Secundaria es de derrota. El 11 de octubre, cuando se ocupó el IAVA (ya se habían tomado medidas similares en otros liceos), desde la perspectiva estudiantil, el conflicto recorrió un camino exitoso. Durante casi veinte días siempre estuvieron ocupados entre dos y tres centros. «Demostramos que podemos llegar a hacer ruido en serio y a las autoridades no les quedó otra que negociar», señaló un estudiante cuyo nombre es Diego (quien al igual que el resto de los estudiantes, sólo da su nombre de pila).
Sin embargo, reconoció que la ocupación del liceo de El Pinar «fue un error que pagamos caro». «El problema es que existe un divorcio entre la CIESU y ese liceo, ellos empezaron a movilizarse a principio de año por problemas zonales y por entonces la coordinadora no les dio ni bola».
La ocupación del liceo de El Pinar ocurrió un día después de que una numerosa delegación de estudiantes negociara con el Codicen. Según había trascendido, en esa reunión se había acordado «una tregua» que no se respetó.
«Horizontal»
Si bien todavía mantiene su presencia en algunos liceos, la otrora poderosa UJC (Unión de la Juventud Comunista, que a fines del 80 llegó a contar con más de 10.000 afiliados) hoy en día está muy lejos de controlar las movilizaciones en Secundaria. «Nosotros tenemos una organización horizontal, la CIESU tiene potestades para coordinar, pero no para mandatar», señaló Emilia, estudiante del Liceo Zorrilla.
Pero aunque la política esté muy desprestigiada entre los jóvenes y más aun, entre los más jóvenes, esto no impide que sectores de la izquierda, en especial los más radicales (a diferencia de la FEUU, donde la línea que predomina es la de los sectores moderados de la izquierda), tengan su espacio en el movimiento.
En distintos liceos hay estudiantes que se identifican con el anarquismo, el trostkismo en sus distintas variantes (como el Movimiento Socialista o el Partido Socialista de los Trabajadores, ambos adherentes a la IV Internacional Socialista), el Movimiento de Participación Popular (MPP) –y su hermano, el MLN-Tupamaros– , la 1001 y el Partido Comunista y la radical Corriente de Izquierda.
Sin embargo, más allá de especulaciones desde el gobierno y la oposición, todos los estudiantes consultados coincidieron en señalar que «este año los independientes fueron mayoría». Una diferencia que resaltaron con los estudiantes consultados con las ocupaciones del año 96, es el papel que cumplieron las radios comunitarias. Mientras que hace cuatro años tuvieron un rol protagónico, este año su incidencia fue menor.
Encapuchados
Las imágenes televisivas de las ocupaciones sembraron temor, o por lo menos confundieron a la opinión pública criolla. Los estudiantes aparecieron encapuchados o con los rostros tapados con pañuelos, al momento de explicar sus demandas ante las cámaras.
El jefe de Policía de Montevideo, inspector principal Nelsi Bobadilla, declaró su preocupación por haber encontrado en el liceo IAVA material del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). Federico, uno de los voceros de prensa del liceo IAVA, dijo que eso «es un bolazo que todos los años se utiliza. Mientras siga vigente el acta 14, que establece sanciones a quienes adopten medidas gremiales, por ejemplo tres años de suspensión, nosotros vamos a aparecer tapados. De otro modo seríamos unos perejiles».
El antecedente más inmediato es de 1996 cuando siete estudiantes de varios liceos que habían participado y liderado ocupaciones de centros de estudios fueron sancionados con días de suspensión que determinaron la pérdida del año lectivo.
Por otra parte las reacciones políticas que ocurrieron durante el conflicto fueron disímiles.
En momentos en que el Codicen endureció su postura (a mediados de octubre) condicionando cualquier negociación al levantamiento de todas las medidas, desde el gobierno el propio presidente de la República, Jorge Batlle, dejó claro cuál sería la línea para con los estudiantes: «Dialogar, una, dos y mil veces». Esta posición fue apoyada por el Encuentro Progresista, mientras que el Herrerismo no dudó en pedir mano dura para establecer el orden.
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