Docentes universitarios renunciaron en apoyo a médicos residentes

Se van los ginecólogos

Este fue el mensaje que envió el subsecretario del Ministerio de Salud Pública, Luis Fraschini, a los 300 profesionales en conflicto que, sin embargo, ratificaron la huelga por tiempo indeterminado.

Paralelamente, al considerar los planteos de los 300 médicos residentes «justos y legales», los 23 docentes de la Facultad de Medicina que trabajan en las clínicas de Ginecotocología A y C del Hospital Pereira Rossell, renunciaron al mediodía de ayer a sus cargos, aunque el Consejo de la Facultad de Medicina no aceptó las dimisiones.

Desde el lunes pasado, los docentes –entre los que se encuentran los catedráticos grado 5– plantearon la necesidad que el MSP resolviera el conflicto. Ante la falta de señales por parte de la Secretaría de Estado para convocar a una mesa de diálogo, los docentes se aprestaban anoche a abandonar la guardia, derivándola a la dirección del hospital.

Sólo dos médicos ginecólogos son dependientes, en forma directa, del Ministerio de Salud Pública. «Habitualmente se trabaja con tres residentes y dos docentes grado 2 que cumplen funciones en forma honoraria», reveló uno de los docentes que hasta la noche de ayer mantenían una reunión junto con el resto de los integrantes de las clínicas de Ginecotocología.

La mediación entre las partes en conflicto la lleva adelante una comisión de residencia integrada por tres miembros del Ministerio de Salud Pública, dos por parte de la Facultad de Medicina y un representante de la Escuela de Egresados.

Uno de los integrantes de la comisión de residencia, Aníbal Paz, delegado de la Facultad de Medicina, dijo a LA REPUBLICA que «tanto los médicos residentes como de Salud Pública, están abiertos al diálogo». Consultado sobre si el MSP es intransigente al solicitar el levantamiento de las medidas para comenzar el diálogo, Paz respondió: «Todo indica que sí».

No digno

El 70% de la asistencia en el subsector público se está viendo afectada, debido a la paralización de actividades determinada por 300 médicos residentes. Los profesionales cumplen tareas en puerta de emergencia y en salas de internación que durante el conflicto no son cubiertas con guardias gremiales, sino con personal dependiente, en forma directa, del Ministerio de Salud Pública (MSP).

El reclamo de los médicos se centra en la regularización del total de su ingreso. Actualmente, los profesionales que estudian distintos posgrados, perciben un salario de $6.500. El 50% del mismo incluye beneficios sociales y el resto, que es pago mediante un cheque de las comisiones de apoyo, no contiene aportes.

Según el MSP, regularizar los salarios de los residentes implicaría un costo de U$S 1 millón.

Los profesionales en lucha son médicos recibidos que realizan el curso de posgrado y acceden al cargo mediante un concurso de oposición de carácter eliminatorio. El máximo período para la obtención del título de las distintas especialidades se extiende durante tres años. Realizan un horario mínimo de 48 horas semanales, en régimen de dedicación total.

Además del «blanqueo» del ingreso que proviene del cheque de las comisiones de apoyo, los médicos residentes reclaman un aumento salarial que lleve los salarios a $12.500 presupuestados, para un cargo de médico residente que conlleva importantes responsabilidades.

Según los médicos, la suma presupuestal de $3.200 no representa el salario digno de un profesional universitario en quien recae la responsabilidad de la salud de la población.

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