En altamar, el "Miranda" hizo un minuto de silencio por las víctimas del barreminas "Valiente"

Regreso con gloria

Como ya es tradicional integrantes de la Armada, familiares y amigos, se reunieron en el puerto para recibir a la tripulación.

Desde horas antes del arribo, que se verificó sobre las 11:30, los familiares, se fueron concentrando en el muelle del dique fluvial, esperando con indisimulada expectativa a padres o hijos que venían a bordo del «Miranda», luego de estar 207 días navegando por distintos mares del mundo.

Carteles, pañuelos y hasta banderas de Nacional y Peñarol, fueron estandartes que levantaron quienes estaban en tierra para saludar a la tripulación, que formada en la cubierta del buque, miraba desde las cercanías las muestras de simpatía que se efectuaban desde el muelle.

Al arribo también estaban fondeados todas los barcos de la Armada Nacional, que saludaron con sus sirenas la llegada del «Capitán Miranda».

El amarre al muelle llevó más del tiempo previsto, ya que la bajante del Río de la Plata, unos 80 centímetros, llevó a que el buque de 3.80 metros de calado, tocara fondo, debiendo ser auxiliado en su amarre por un remolcador.

El comandante del velero escuela, el capitán de navío, Daniel Cleffi, dijo a LA REPUBLICA que si bien se podía realizar una evaluación de los costos que implica una travesía de esta naturaleza, esto no era resorte de su competencia.

«Yo recibo aquí lo que el barco necesita para funcionar y no podría decir cuánto cuesta. Lo que sé es que todo lo que hace falta está aquí.

No nos ha sobrado nada, pero tampoco nos ha faltado nada».

En referencia al accidente del barreminas «Valiente» y cómo se recibió esa información en el viaje del «Miranda» , Cleffi indicó que el hecho se tomó «con la seriedad del caso y con la pena lógica por la pérdida de camaradas».

«Si bien no tenía compañeros de promoción, tenía gente conocida desde hace muchos años. La profesión de marino tiene estos riesgos. Todos sabemos que esto puede suceder. Todos queremos también que esto no pase nunca, pero no es la primera vez, lamentablemente, que tenemos un accidente de este tipo. Espero que sea la última» señaló.

Los marinos del «Capitán Miranda», apenas enterado del luctuoso incidente, recordaron a sus camaradas con un minuto de silencio, se arrió el pabellón patrio y el capitán Cleffi tuvo palabras de recogimiento ante el suceso.

Fuertes vientos y tormentas

Cleffi dijo que la misión específica del velero escuela es la de adiestramiento de los guardiamarinas que egresan de la Escuela Naval y tiene además «una función diplomática», donde se muestra a nuestro país por todo el mundo, al igual que su pabellón, sus costumbres y su gente. Llegamos a lugares donde antes nunca se escuchó hablar de Uruguay, y es grato ver cómo esa gente pregunta sobre nuestro país. Nuestra misión también es la de hacer conocer el país, dijo el responsable de la nave.

El comandante del «Capitán Miranda» señaló que durante la extensa travesía debieron soportar temporales de gran violencia.

«Al salir debimos convivir con un temporal muy fuerte, que nos castigó bastante y casi perdimos una lancha. Al regreso también capeamos, a la altura de Recife, un temporal que nos obligó a cambiar de rumbo, no hacia donde queríamos sino hacia donde podíamos. Pasamos unas 36 horas así».

Clases a bordo

Por su parte el oficial de Guardiamarinas, Carlos Ibarra, que por segunda vez participaba del viaje de instrucción destacó el cruce del océano Atlántico que llevó 30 días. «De repente en la travesía sobra tiempo y hay que buscar qué hacer. Lo que se hace en estos casos es leer, no se captan canales de televisión pero si se miran videos.

Los guardiamarinas tienen clases de mañana y de tarde. Semana a semana tienen que rendir pruebas y como «castigo» si no salvan las pruebas, no se les autoriza a bajar en el puerto hacia donde nos dirigimos» comentó Ibarra.

Actividades desempeñadas

Durante el viaje se realizó por parte de los guardiamarinas una serie de actividades de práctica docente y de navegación a bordo.

Entre éstas se destacan los cálculos astronómicos, maniobra de velas, guardia de puente, prácticas de comunicaciones, situación del buque en navegación y análisis y comprensión de fenómenos meteorológicos.

Con esta travesía el «Capitán Miranda» cumplió su XVIII viaje de instrucción.

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