Recuperan un Leyland que hoy circulará por Montevideo

La historia sobre ruedas

Para los montevideanos que han pasado la barrera de los cincuenta años, estos vehículos están arraigados en muchos de sus recuerdos, con sus numerosos itinerarios, sus cansinos traqueteos, su infinidad de paradas y diversos rumbos. Todo ello fue entretejiendo las rutinas de los habitantes capitalinos que se habituaron a los horarios de esas unidades, por momentos caprichosos y arbitrarios.

Desaparecidos para siempre desde fines de los años setenta, el último exponente del modelo fue el coche número 63 afectado a la línea 112 y dejó de circular el 28 de marzo de 1979. Una de las unidades ha sido rescatada por una organización civil sin fines de lucro denominada Erhltran (Equipo Recopilador Histórico del Transporte) que fue fundada el 6 de agosto de 1994, con el propósito de recuperar viejos vehículos que integran la memoria histórica de nuestra Montevideo.

«La idea es recobrar y preservar algunas unidades con la intención de hacer un museo vivo, para que lo podamos llevar adonde esté la gente y no esperar que esta venga a él. De esta forma, podríamos hacer recorridos por circuitos históricos en una especie de trayecto que forma parte del testimonio de una época», afirma Carlos Pereira, presidente de la entidad.

La organización está conformada por treinta y dos socios, de los cuales muchos de ellos no son transportistas, ni tuercas, sino que desempeñan diferentes profesiones y oficios. Actualmente poseen una unidad que fue donada por un coleccionista de la ciudad de Minas, reciclada y puesta a punto para ser exhibida.

«Curiosamente, este autobús nunca estuvo en Montevideo. Llegó en forma de chassis a nuestro país en 1948 y fue carrozado por una empresa de Montevideo, hoy desaparecida, de nombre El Aguila.

Posteriormente, la unidad fue trasladada a Minas, «donde transportó pasajeros durante más de treinta y cinco años por las estrechas calles de esa ciudad,» manifiesta Frederick Castro, secretario de Erhitran, quien explicó que «es un modelo exactamente igual a los que tenían Cutcsa y la compañía Copsa.»

Ambos directivos señalan que con este autobús han colaborado con el Instituto Nacional de la Juventud (INJU), la Fundación Peluffo Giguens y diversas obras benéficas y educativas. Para ello, cuentan con la colaboración de varias empresas privadas y el invalorable aporte de la Intendencia de Montevideo y del MTOP, que le brinda un espacio para guardarlo en un galpón de la zona de Colón.

El pasado por dentro

Quienes suban a este pintoresco ómnibus, podrán observar sus ventanillas de madera, sus asientos de cuero, las luces genuinas, sus carteles de chapa esmaltada informando que «viajan 28 pasajeros sentados, diez parados y que no se puede fumar, ni salivar en el piso», junto con un articulado de buena conducta y de moral que debe observar el usuario al hacer uso del servicio. Esta especie de reglamento lo lucían todos los ómnibus y tranvías en los años treinta, cuarenta y cincuenta.

El observador también podrá advertir la falta de asiento para el guarda. El trabajador realizaba su labor parado, hasta comienzos del año 1958, cuando se les otorgó el derecho a trabajar sentados, a consecuencia de una reivindicación gremial.

Es uno de los pocos ómnibus que tiene su cabina para el conductor a la izquierda, ya que la mayoría de ellos la tenía a la derecha, tal como sucedía en Montevideo hasta el 2 de setiembre de 1945, cuando se reglamentó el «cambio de mano» en nuestra ciudad.

Este autobús, hará un recorrido testimonial el Día del Patrimonio entre la estación de AFE y el muelle Yacaré en la Ciudad Vieja, en el horario de 9 a 21 horas. El pasaje costará $10 y los menores viajarán gratuitamente. Lo bueno y lo malo, lo cortés y lo grosero, hombres y mujeres renovándose constantemente, con una cantidad increíble de rostros, de manos y de conversaciones, que han quedado olvidadas en la memoria de muchos montevideanos, se vivieron, con frío o calor dentro de estos lentos y pesados mastodontes.

 

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