Otro "loco" se va con febrero
Era loco, pero de esos que esconden la genialidad tras ese manto. En su cabeza, algún febrero había dejado sinsabores deambulando.
Calculo que eso lo llevó a masticar día a día esa idea, que extranamente esa noche logré interpretar.
Alguna de esas madrugadas en que las almas rondan melancólicas entre la escarcha del invierno, o quizás el estano de algún bar al que llegó «tan solamente por costumbre, de vicio», lo llevaron a escribir: «Adiós Carnaval de mi vida, me diste todo lo que fui. Conmigo se van las heridas, que me siguieron hasta aquí…».
El mensaje pudo ser simplemente una nota escrita en la servilleta de algún boliche al que se arrimó a recordar trasnochadas, pero su locura no le permitió dejarla por esa.
Ãl había decidido dejar su vida, sabía que era la última actuación que regalaba a febrero, y no se quiso ir cabizbajo y sin avisarle. Entonces el loco le escribió a la luna, el más sutil y tierno adiós.
Durante tantos ensayos hube escuchado esa despedida, pero juro que no había comprendido su significado. Aunque confieso que aun sin interpretar aquella pluma, presentía que algo estaba guardando.
Hace unas noches, durante la retirada de «su» murga logré, sin querer, descubrir el genio que se esconde tras el loco.
La frase: la más evidente, aunque enmarcada en un contexto que hacía dudar, «La murga se va para siempre».
Hasta el momento había pensado que sólo era una despedida, entre las muchas que se escuchan en la brisa de las noches de verano. Sin embargo esa noche entendí que el loco le estaba diciendo adiós a febrero, y nadie había reparado en ello.
Entonces me puse a recordar a ese «genio» y por primera vez comprendí sus locuras. Siempre conoció la fórmula del éxito, la amasó y la llevó en la sangre, y vaya a saber por qué razón, jamás logró plasmarla.
Todos conocemos a ese loco, que entre las tablas ha dejado los anos más frescos de su vida.
Hoy el genio dice adiós, y aun en su despedida lo hace en la forma más sutil que uno pueda imaginarlo. Esa noche pude entender su partida mientras escuchaba la retirada de su «murga querida».
Un genio se va, y lo explica de una forma que sólo interpretan aquellos que en algún momento creyeron en sus locuras. Sin embargo, él sabe que no podrá olvidarlo para siempre, y débilmente «amaga» el adiós.
Algunos, los que creemos entenderlo, sabemos que volverá. Este loco, aunque distinto, estará «iluminando otras despedidas, diciendo de nuevo adiós. Otros tablados, otras melodías, golpearán el corazón».
Es su forma de decir adiós, la que regalará a todas las tablas que alguna vez lo recibieron.
Entonces cuando escuches esa retirada, entenderás quién es el loco, el genio que hoy se despide del Carnaval.
?Hasta qué punto nosotros, los incomprensivos, no somos los culpables de que este loco abandone su gran amor?
Muchos de los que hoy critican su locura, sin pensar siquiera en el genio que él esconde, anorarán manana su canción
«…Todo tiene un porqué, todo pasa y todo pasa…».
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