El Pereira Rossell sigue generando hollín
Vecinos de los alrededores del Hospital Pereira Rossell se quejaron nuevamente de que el centro asistencial sigue quemando residuos hospitalarios y provocando una «lluvia de hollín» en la zona, pese a que las autoridades de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) prohibieron la realización de esta práctica.
Los vecinos que se contactaron con LA REPUBLICA aclararon que esta vez la intensidad del fenómeno es menor a la registrada en los meses de diciembre y enero, oportunidad en que denunciaron la situación al intendente Mariano Arana en una carta acompanada por decenas de firmas.
Los pobladores de la zona delimitada por 18 de Julio, Bulevar Artigas, Rivera y Acevedo Díaz presentaron la misiva a fines de enero, alertando sobre una intensa lluvia de hollín que diariamente caía sobre sus viviendas.
En la nota, publicada por LA REPUBLICA el pasado 25 de enero, se detallaban los inconvenientes provocados por esta situación en la vida cotidiana de los vecinos, muchos de los cuales padecieron afecciones respiratorias.
La IMM realizó una inspección y comprobó que el Hospital Pereira Rossell fue el causante de la lluvia de ceniza, debido al mal estado de los quemadores de las calderas de calefacción. Esta situación viene afectando a los vecinos desde hace anos, pero se intensificó a partir del 20 de diciembre pasado.
Quema de residuos
A partir de ese momento, los vecinos comenzaron a percibir que en las madrugadas caía una capa de polvo grisáceo que invadía casas particulares, comercios, centros educativos, calles y veredas de varias manzanas cercanas al nosocomio pediátrico.
El 26 de enero, el director del Departamento de Desarrollo Ambiental de la comuna, Luis Lazo, había informado a LA REPUBLICA que las autoridades del hospital se responsabilizaron de revisar el mantenimiento de las calderas de gasoil y cambiar los quemadores deteriorados. Luego se informó que la situación se había corregido en esas horas.
Sin embargo, los vecinos denunciaron que nuevamente han comenzado a realizarse operaciones de quema de residuos hospitalarios, aunque reconocieron que esta vez «la situación ha mejorado, porque bajó la intensidad; el humo y olor es distinto y se puede soportar». De todos modos, alertaron sobre la situación para que se realicen los controles necesarios evitando su intensificación.
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