La comunidad afrouruguaya reivindicó sus derechos
Esta fecha tiene un significado muy especial para la colectividad afrouruguaya, ya que, según afirmaron los manifestantes, es «el momento de la historia que nos obliga a recuerdos vivos para conservar todos los valores que se nos quiso arrancar».
La colectividad negra denunció ayer que aún persisten formas de racismo en la sociedad uruguaya. «A las puertas de un nuevo siglo, todavía existen formas de racismo que deben desaparecer de nuestra sociedad. Aún hay quienes encuentran en el color de la piel o en las diferencias culturales, un motivo de rechazo, de discriminación o de persecución».
«Nosotros –continúa expresando la proclama– seguiremos siempre enfrentando con firmeza todas esas expresiones de quienes quieren dividir y explotar a cualquier sector de la sociedad o a cualquier colectivo diferente o minoritario».
La comunidad negra uruguaya, como lo marca su tradición, hace de los tambores su principal medio de comunicación con propios y extraños. En solidaridad con esta minoría étnica, gran número de personas tomaron como propia la reivindicación, entre quienes se encontraba el artista plástico Carlos Páez Vilaró, reconocido luchador por la causa y reconocimiento de los derechos de la población de origen africano.
En la animada cuerda de tambores, también participaron numerosos uruguayos que rechazan las prácticas discriminatorias, lo que demostraron participando activamente en la marcha organizada por Mundo Afro.
El sonido de la lonja y la madera no es mero mensaje del presente, es un sentimiento que recoge las mejores tradiciones de una raza que ha tenido una capital contribución a nuestro acervo cultural.
«Los mismos tambores que siempre saludaron nuestros sueños y nuestras esperanzas, hoy elevan sus sonidos anunciando nuestra presencia y también nuestro compromiso. Son los mismos tambores que se escucharon en los fogones orientales de nuestro tiempo patrio. Son los mismos que sonaron en rebeldía cuando fueron arrasadas las instituciones, signo de nuestra irrenunciable libertad», proclamaron los integrantes de la comunidad negra que promovió la multitudinaria manifestación.
La voz de los tambores fortalece a la comunidad negra y la hermana.
La marcha comenzó a las 19:30 horas en la Plaza de Cagancha, de donde partió un centenar de tambores que de a poco fueron creciendo en su número hasta llegar a la Plaza Independencia, ya con una sonora cuerda de doscientas lonjas. Adelante, detrás y en los costados, acompañaron más de medio millar de personas, bailando, aplaudiendo o simplemente caminando.
Frente al monumento al general José Artigas, a modo de homenaje al prócer, la multitud se concentró y durante cinco minutos el «borocotó chas chas» se hizo sentir.
Luego, la nutrida columna siguió camino rumbo a la sede de Mundo Afro, donde se dio lectura a la poclama.
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