La polémica de los etiquetados
En el mundo son varios los países que han tomado medidas en cuanto a los transgénicos y la etiquetación de estos productos.
Rio Grande do Sul es el primer estado brasileño libre de transgénicos, luego de ser aprobado el proyecto de ley realizado por el diputado Elvino Bohn Gass (PT). En su exposición de motivos, básicamente en la soja, el legislador señaló que «los científicos estudiaron apenas el 0,2% de lo que hay para saber del genoma de este organismo, lo que indica que con la manipulación genética pueden estar siendo modificadas otras características».
En Argentina, el Congreso está analizando un proyecto sobre el etiquetado de los productos modificados genéticamente. El proyecto establece que los productos deben tener impresa una leyenda que exprese: «Elaborado con organismos genéticamente modificados», que deberá ser colocada de manera perfectamente visible, acompañada de un logotipo identificatorio y con el número de resolución correspondiente emitida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería Pesca y Alimentación de la Nación.
«Es un derecho básico de los consumidores saber con qué se están alimentando y qué tan seguro es lo que comen», argumentó el legislador promotor de la norma.
En Ecuador, el etiquetado de alimentos transgénicos es obligatorio. La ley del consumidor ecuatoriana, aprobada el 10 de julio del corriente, obliga a los proveedores a informar si los productos han sido obtenidos o mejorados mediante trasplante de genes o manipulación genética.
En tanto, en Europa, la Comunidad Económica endurece su posición frente a los transgéncios e incluso Francia y Grecia llaman a una moratoria total frente a estos cultivos.
Austria prohíbe el cultivo de maíz transgénico de Monsanto, debido a la publicación de un estudio científico que asevera que daña a las larvas de la mariposa Monarca.
Según explicó Gregorio Alvaro, portavoz de Ecologistas en Acción, distintas investigaciones recientes indican que estas variedades transgénicas de maíz pueden provocar resistencia a antibióticos, nuevas alergias alimentarias e incluso se considera posible que estos productos cambien las propiedades nutritivas de las plantas o que produzcan sustancias tóxicas nuevas que las plantas no transgénicas no generan.
En cuanto al medio ambiente, indicó que ambas variedades afectan a insectos beneficiosos en el entorno, como las mariquitas o las larvas de la mariposa monarca, porque aumentan su mortandad.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se pronunció sobre los potenciales de la biotecnología para suplir las necesidades de alimentación en el mundo, pero hizo un llamado a realizar estudios de riesgo-beneficio caso por caso en el ámbito de los ONGs, para establecer consensos sobre la seguridad de estos productos.
El documento fue publicado con ocasión del Codex Alimentario en Japón, que pretende desarrollar estándares, lineamientos y recomendaciones sobre alimentos derivados de biotecnología, o que contengan rasgos introducidos genéticamente.
La FAO mencionó que los desarrollos biotecnológicos comportan riesgos desconocidos para la salud humana y para el medio ambiente, que también incluyen la anunciada erosión genética y los desastres ecológicos. Por ello pide que se tengan cuidados para prevenir e impedir la transferencia de toxinas de unas formas de vida a otras, que puedan derivar en formas insospechadas de reacciones alérgicas.
Recomienda no sólo el examen previo de riesgos sino el monitoreo continuo d los distintos organismos, en orden a establecer su comportamiento.
Compartí tu opinión con toda la comunidad