Tiene la palabra
Viviendas sin terminar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De nuestra consideración:
Los abajo firmantes, usuarios del complejo habitacional para jubilados y pensionistas de bajos recursos, sito en Avda. Sayago 932 entre Tacuabé y Millán, recurrimos a usted, que dirige tan prestigioso diario, para soliciar su colaboración, por el problema que nos aqueja y que cada día se agrava más.
A seis meses de entregadas las viviendas, las mismas siguen sin termnar, lo que hace que estemos totalmente desprotegidos. En el predio, en el fondo hay un muro de 1,20 m de altura, que linda con la cancha de fútbol del Club Racing. Esto se ha convertido en un pasaje de gente extraña ya que tampoco existe al frente del mismo predio ni rejas, ni ningún tipo de cerramiento, lo que provoca un libre pasaje de personas totalmente ajenas al edificio. Esto nos perjudica enormemente ya que se ha detectado la presencia de los mismos dentro de los apartamentos.
Hace algunos meses asaltaron una señora, la golpearon brutalmente y le robaron, todo dentro de nuestro predio.
Se han hecho las comunicaciones correspondientes al BPS y a la oficina responsable de los mismos (Area de Servicios Sociales), se nos ha dicho que levantarían el muro del fondo y colocarían las rejas en el frente, pero quieren cerrar con las mismas las terrazas de los 4 apartamentos (001-002-101 y 102), lo cual para los usuarios de los mismos no lo aceptan, ya que debido a su estado de salud no pueden salir al jardín.
Los mismos se encuentran invadidos por intrusos que dejan residuos en el suelo, también algunos vecinos vienen a tirar su basura en nuestros tanques.
Creemos que más fácil sería colocar las rejas en el frente con dos portones, incluso por nuestra propia seguridad.
Se ha verificado rotura de candados y otros deterioros, dentro y fuera de los apartamentos, incluso aparecen macumbas en las escaleras interiores.
Por otra parte siendo un edificio de buena construcción y estando equipado de comodidades, adolece de todo lo relacionado con las instalaciones, como ser problemas sanitarios, ducheros tapados, etcétera. Con referencia a la luz se producen con asiduidad cortocircuitos, lo que hace que se quemen las lamparitas y calefones (los cuales están mal colocados — según opinión del técnico de Delne), esto provoca también roturas de electrodomésticos, se constata que U.T.E. nos manda facturas por un consumo que realmente nosotros no efectuamos. Hemos solicitado una revisión del sistema eléctrico pero no hemos tenido eco, nos consta que el tendido de la instalación está solo a 50 cm de profundidad. ¿Puede ser la causa de tantos problemas?
Solicitamos alguna respuesta por parte de los responsables del Banco de Previsión Social, desde ya muy agradecidos, lo saludamos atentamente.
Por la Comisión de Vecinos
C.I. 564.241
La Costa del lodo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estimadísimo señor Director. Somos vecinos desesperados y desesperanzados de la llamada Costa de Oro que hoy debiera llamarse «Costa del Lodo».
Queremos saber si es cierto que nuestro querido intendente vive por aquí.
Si la respuesta es positiva, entonces debe de poseer una avioneta para trasladarse, pues no se puede creer quien nunca haya pasado en coche hacía Montevideo o hacia el Este el estado de las calles internas.
Ejemplo Shangrilá desde Racine hasta quién sabe dónde. Si va por la rambla costanera del Parque Roosevelt es imposible esquivar todos los baches.
Hace poco tuvimos los vecinos de la calle Assis una luz de esperanza. Vinieron desde Sáenz Peña hasta San Francisco (por Assis) y tiraron relleno, quedando en esas pocas cuadras piedras gigantes que cada vecino arrimó contra las también cunetas que allí están. Si quieren visitar estos tipo meteorito. ¿Cura o mal?
Hace 3 años hay un pozo gitante en Racine lado Este sobre el cerrado negocio «Pizza Verde» de tanto en tanto allí cae algún vehículo.
Desastre, abandono, indiferencia. Señor intendente, visite la Costa de Oro. Somos una vergüenza de lodo y agujeros.
SOS señor intendente.
Jannette M.V. – C.I. 1.327.103-8
Luis Colotuzzo: algunos hechos y lo que queda por hacer
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Cuando en 1966 la Constitución estableció en sus Disposiciones Transitorias la integración de los directores sociales al Banco de Previsión Social, se constituyó un precedente muy importante. La sociedad, al margen de los administradores que el poder político gobernante determinara, tendría representantes auténticos y definidos por los sectores que sustentan el sistema de Seguridad Social.
Fue muy larga la prédica y los organismos internacionales, fundamentalmente la Organización Internacional del Trabajo, recomendaron a los gobiernos implementar las medidas para que la sociedad tuviera intervención directa en la administración de los asuntos que le atañían. El poder político tuvo para con la disposición constitucional la fría indiferencia de 26 años, incluidos los años de gobierno ilegal, lo que dice de lo poco deseable que les resultaba la inclusión en la administración de quienes no eran del entorno.
Esa misma Constitución, defendida como modernista por unos y criticada como muy presidencialista por otros, cambió las reglas de juego para normar el sistema de Seguridad Social. Las potestades para legislar en los que se refería a leyes previsionales, deberían partir del Poder Ejecutivo, quien monopolizó así las esperanzas que los dependientes del sistema depositaban antes en los parlamentarios.
Cuando el 7 de octubre de 1992 accedimos al Directorio del BPS por mandato popular, lo hicimos con la sana y moderada expectativa de ser promotores de la voz de todos los jubilados y pensionistas de todo el país y con la esperanza de encontrar en el seno del Ãrgano encargado de regir los destinos de la Seguridad Social, muchas coincidencias en cuanto a mejorar el sistema, por lo que nuestra propuesta a la gente había sido una pequeña pero importante plataforma. Pensamos que quienes integraban un organismo de esa naturaleza, solamente deberían tener la vocación de ayudar a la gente; de buscar los elementos necesarios que dotaran al sistema de solidez administrativa y financiera.
Pensamos que el millón de uruguayos activos y los seiscientos mil pasivos, se merecían el interés de que, en forma permanente, los administradores del sistema estuvieran pensando en ellos. Nos encontramos con cosas distintas. La dinámica del Directorio del Banco de Previsión Social era y es un reflejo de las decisiones que el gobierno central toma en materia de política económica y por lo tanto su autonomía es cuestionable en materia de promover alternativas distintas a la voluntad del Poder Ejecutivo.
Nuestras coincidencias fueron muy asiduas con Ernesto Murro, representante de los trabajadores, y también con don Héctor Da Prá, representante de los empresarios, hasta que falleció. En nuestra valija llegamos hace ya ocho años con algunas cosas. Pedimos que nos devolvieran el aguinaldo, quitado en el gobierno de facto, pero que les vino bien a quienes le siguieron en el poder. En este tema hubo legisladores que hicieron un proyecto con adecuada financiación y pidieron el mensaje. No hubo respuesta. En el seno del Directorio del BPS, la mayoría siempre se opuso a elaborar proyecto o sugerencia alguna que pudiera dar una solución al tema. Nosotros sosteníamos que había posibilidades de concretar un aguinaldo a los jubilados y que ella sigue existiendo, a pesar de l
os nubarrones. Pero las directivas de la OPP y del MEF son otras.
Al inicio de nuestra actuación planteamos la posibilidad del pago de la cuota mutual a los jubilados con menores ingresos. Es más, cuestionamos la pérdida del derecho al pasar de activo a pasivo, hecho no claro en la legislación vigente. Promovimos foros y seminarios con la intervención de todos los involucrados en la temática. Ello fue el pie de la iniciativa que luego se incluyó en la Ley 16.713, de 3 de setiembre de 1995, artículo 185. No estuvimos de acuerdo con lo impuesto, pero tampoco nos opusimos porque por lo menos una parte de los más necesitados tienen acceso a la cuota mutual. Pedimos también se reinstaurara la Prima por Edad, quitada también en el Acta Institucional N° 9. Fundamentamos que los costos no alcanzaban el valor de la dimensión de la injusticia de que unos sí y otros no cobraran. El resultado fue repetidamente el de siempre.
En los tres primeros meses de actividad, nos encontramos con que se había realizado, antes de nuestro ingreso y por parte de los cuatro directores nombrados por el Poder Ejecutivo, un llamado a licitación para privatizar los sistemas informáticos del Banco y dos empresas multinacionales pugnaban por la adjudicación. Logramos revertir la misma con un voto disidente de los cuatro directores políticos. También se hizo una importante reestructura escalafonaria que fue aprobada el último día del año 1992. Allí votamos afirmativamente, limitando nuestro voto hasta determinado grado en lo que a sueldos se refería.
En estos ocho años, no solamente hemos desarrollado la lucha adentro. La ley 16.320 de 11 de noviembre de 1992, la derogación de los artículos sobre Seguridad Social insertas en ella en 1994, la intención de quitarle potestades al BPS en el proyecto de reforma constitucional de 1995 y la ley 16.713 de 3 de setiembre de 1995, son los hechos más notables que han pautado nuestra lucha constante. La filosofía de la globalización ha impuesto a nuestro país también sus dictados. Ello trajo de la mano la flexibilización laboral, arrasó con la normativa tradicional de amparo y restringió el Sistema de Seguridad Social. Muchas cosas se nos vendieron como la salvación. El Mercosur es una de esas cosas. Desde su integración, las cosas para nuestro país marchan cada vez peor. Pero el capitalismo internacional sustentado desde los organismos financieros ha hallado buenos intérpretes y aún se pretende justificar nuestra pobreza comparándonos con quienes ya no comen y apenas respiran.
Estos ocho años han servido para darnos cuenta que sin la participación de las organizaciones sociales en la administración de los bienes del Estado y en particular de los organismos que tienen que ver con la previsión social, la salud, el trabajo y la educación.
Es muy difícil conseguir que el país evolucione, pues, las decisiones políticas están cada vez más lejos de la gente y los gobernantes aferrados a un sistema que ha acrecentado la necesidad, la desocupación, la desigualdad y por lo tanto el pesimismo de quienes aún esperamos un Uruguay mejor para que nuestros hijos no se vayan.
Seguimos sí creyendo en la vigencia de las instituciones democráticas. La lucha de los trabajadores de ayer y de hoy ha sido parte de la construcción del mejor país de un tiempo pasado. Podemos volver a tenerlo si nos fortalecemos, si tenemos conciencia de lo valioso que es la opinión de la gente y si nos despojamos del afán de pretender que todos transiten nuestro camino. Así como durante varios años tuvimos posturas coincidentes con el compañero Ernesto Murro, estamos seguros vamos a coincidir con mucha gente que tiene un mismo objetivo, aunque el camino no sea el mismo.
Hoy tenemos un adversario común para todo el país y es el dogma económico aplicado. Las deprimidas percepciones de jubilados y pensionistas son un reflejo de ello y por lo tanto un duro trabajo nos espera. Por ejemplo los ajustes anuales por la baja inflación y teniendo como referencia el Ãndice Medio de Salarios, ya no nos sirve. Hemos perdido en este año, la mitad del costo de vida del aumento que percibiremos en febrero del 2001, como consecuencia de que el Ãndice de Precios al Consumo duplica el Ãndice Medio de Salarios, consecuencia de la rebaja de sueldos en la actividad privada. Y esto tenemos que revertirlo.
Si las organizaciones sociales no impulsamos el cambio necesario, las restricciones del sistema de Seguridad Social seguirán deprimiendo las pasividades y nada debemos esperar, vistas las cartas, si no es de nosotros mismos. Mucho hay que hacer.
Primero unir a quienes quieren una sociedad más justa, que sin dudas son los más. Luego instrumentar caminos sin egoísmos, respetando la idea y el sentimiento de quien, como nosotros, ansía un mañana mejor, un país sin fronteras cerradas, pero del que ningún hijo se quiera ir.
Luis Alberto Colotuzzo
El berrinche del Presidente en la Exposición del Prado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Finalizó con pena y sin gloria otra exposición ganadera en el Prado de Montevideo, a la que como es costumbre concurren las más altas autoridades nacionales, a sembrar en el terreno de la demagogia sus futuros postulados, basados en «venderles» ilusiones a los uruguayos, con el único fin de asegurar su puesto de trabajo, que es la política profesional, a sabiendas que nada de lo que prometen es cierto.
Quizá de poco sirva a esta altura reivindicar soluciones para el agro, porque cuando éstas aparezcan, no habrá agro; o mejor dicho éste será de unos pocos «potentados», a costa del sacrificio de sus habitantes. Tal vez sea la colación de la continuación de una vieja historia; en antaño a los indios los mató el fusil de algún gobernante y hoy a los de tierra adentro los mata el hambre y la miseria de los «doctores» de Montevideo, que hablan bonito y redactan mejor las leyes, que invariamente nutren de los recursos del agro, a la burocracia del estado, donde están comprendidos quienes hacen las leyes, tal vez en la más peculiar situación, donde los gobernantes son jueces y parte de una situación que manejan a su antojo, sin tener en cuenta a quienes están del otro lado de sus intereses.
No hagan la historia, ya gastada, de la situación regional, de la globalización de las economías, etcétera, hablen un poquito de la injusta política de la distribución de la riqueza, de lo impuestos directos aplicados al agro, como por ejemplo el cobro del IVA en los abastos y frigoríficos, que es la aplicación encubierta del IVA al campo; hablen de la falta de palabra del doctor Batlle, cuando antes de las elecciones prometió eliminar determinados impuestos y no cumplió; hablen de la extranjerización de la tierra, que se está operando todos los días, cediéndosela a los extranjeros al bajo precio de la necesidad de nuestra gente; hablen de que los gremios están politizados, porque el presidente de la Federación Rural, Señor Decuadro, en las últimas elecciones, certificó las «mentiras» de Batlle, aconsejando votarlo y luego todos juntos –gobierno y gremiales– dicen mucho y no hacen nada eficiente para revertir la situación.
Hacemos un discurso para cada fecha, y todos con muy buena retórica, eligiendo con el dedo a los oradores, que a nuestro criterio siempre pintan las alocuciones, con una demagogia y también hipocresía; resaltan la fecha de nuestra Independencia y en la contratapa venden el país en porciones, a todo extranjero que venga con dinero; resaltan a nuestro máximo héroe José Artigas y por otro lado burlan su federalismo y centralizan la economía en Montevideo, porque allí residen ellos: siendo la prueb
a más elocuente de lo dicho la negativa de aportar en el presupuesto a los intendentes los recursos que el pueblo apoyó al votar la reforma constitucional.
Hoy en Uruguay se vive un caos, hasta ahora poco reconocido por quienes deben hacerlo, miramos el árbol y no miramos el bosque, dicho esto porque matamos la economía agropecuaria y fundamentalmente de su gente, agudizado el hecho sobre la gente humilde, en beneficio de una burocracia estatal, que hoy también peligra. No queremos entrar en temas polémicos y mucho menos «quedar colgados del pincel»; pero mire, amigo lector, si no es para pensar; todo está globalizado según el gobierno, hace pocos días se difundieron actos de aparente corrupción en el legislativo argentino, donde se pagaría para que voten o no voten temas importantes de gobierno.
En Uruguay no se ha votado aún el Presupuesto nacional, pero paralelamente, no se han otorgado los puestos tan esperados por algunos de los entes autónomos; en el presupuesto nacional, deben contemplarse todos los temas, incluido el del agro; no queremos ver fantasmas y esperamos que un hecho nada tenga que ver con el otro; sabemos de la hidalguía de algunos parlamentarios que conocemos, pero no conocemos a la mayoría; creemos que aquí cabe el viejo dicho criollo, muy usual en nuestra campaña; «cuando veas las barbas del vecino arder, pon las tuyas en remojo»; con esto queremos decir que vamos a evitar que la globalización, tan utilizada para justificar nuestra incapacidad para gobernar, no llegue al estilo de gobernar que aparentemente es moneda corriente en otros países vecinos.
No hacemos acusaciones y esto lo decimos a texto expreso, simplemente reflexiones en voz alta, como colaboración a un estilo que tratamos de evitar que sea contaminante. Vamos a incluir en el presupuesto una política agropecuaria, potenciando al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y no permitiendo que sea como ahora desde el punto de vista práctico una «sucursal» subordinada del Ministerio de Economía y Finanzas y del más poderoso «Ministerio» no reconocido, como lo es la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, que es quien maneja todos los números del país y con los hechos probamos de qué forma los ha manejado; no abundamos en consideraciones, no hagan caso a los elogios de la macroeconomía, introduzcan la mano en su bolsillo y después juzguen a esa oficina
El Centinela – C.I. 3.103.165-0
Reivindicación del Himno Popular Uruguayo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Descuento que el señor ministro interino tiene conocimiento de que el Parlamento Uruguayo votó una ley por la cual el tango «La Cumparsita» se declara Himno Popular Uruguayo el 18 de marzo de 1997.
Frente al hecho de que en la inauguración de los Juegos Olímpicos que comenzaron en la fecha de hoy, la delegación argentina hizo su entrada oficial con el referido tango como cortina, entendemos que quien tuvo la responsabilidad de seleccionar «La Cumparsita» para el ingreso de la selección argentina ha desairado a uno de los poderes del Estado uruguayo, lo que es decir a la soberanía de nuestro Pueblo.
Entendemos que el señor ministro interino (teniendo en cuenta que además de ministro es un diplomático de carrera) sabrá cómo reivindicar por los carriles diplomáticos la afrenta que ha recibido el pueblo uruguayo.
Sin otro particular,
Eduardo Gambardelo – C.I. 804.443-2
La clasificación de la Selección al Mundial será una hazaña
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Passarella no es un ídolo. Los que opinamos diferente no somos contras pues queremos que Uruguay vaya al Mundial 2002. Y sí es una monarquía en el fútbol la del zar Francisco Casal. Así le contesto a un señor que escribió una nota en la página 15 de LA REPUBLICA el pasado 8 de setiembre.
Idolo no es un técnico que dirigiendo a la celeste convocó a un combinado y no a un seleccionado; es decir, dejó en un principio sin citar a futbolistas que son titulares: Bengoechea y Abreu, por citar a dos.
Idolo no es un técnico que ganó 14 puntos en 24 jugados y en la tabla de puntos positivos –que es la que vale al final de la eliminatoria– está fuera del Mundial.
Idolo no es un técnico que no aplica el mismo criterio. Insiste con Recoba a pesar de que fracasa, y excluye a Cedrés, que es titular en cualquier selección celeste.
Idolo no es un técnico que coloca un solo punta de lanza contra un golero pigmeo como el peruano y pierde dos puntos muy valiosos; con Bengoechea se hubiera ganado.
Esto no es ser «contra». Es dar razones para desmentir el calificativo de ídolo aplicado al coach celeste por uno de sus periodistas.
Desde hace muchos años (desde 1954 y con la excepción de México 70) el nivel del fútbol uruguayo es muy pobre. Respecto de que nuestro fútbol es una monarquía comandada por el zar Casal, suscribo esa opinión y agrego que todo se debe a la carencia de dirigentes en la AUF desde hace más de 40 años. El dinero no es suficiente para ganar. Nos hacen falta figuras individuales, y que, además, «metan». Nuestras victorias estuvieron basadas en cinco o seis grandes futbolistas y seis o cinco grandes ciudadanos.
Deseo y espero equivocarme, pero, sin citar a Pablo Benfoechea, la celeste dirigida por su ídolo no clasificará al Mundial 2002, por más circo que arma Casal, tabla de logaritmos y cálculos trigonométricos para pronosticar buenos resultados en la eliminatoria.
Uruguay juega mal al fútbol y esa es la verdad. ¡Clasificar es una hazaña!
Saluda atte.
Enrique Felipe Presto Rey – C.I. 1.083.035-4
En memoria del Ing. Agr. Eduardo Zaffaroni Araújo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Acaba ya de cumplirse un mes del lamentable fallecimiento del ing. agr. Eduardo Zaffaroni Araújo. Fue un hecho que nos impactó dolorosamente. Que nos hizo ver la fragilidad de la vida humana. Lo fugaz y transitorio de la misma. La pequeñez del hombre frente a un destino sobrecogedor. Nuestra propia impotencia frente a la mano invisible que nos gobierna. No existe parangón alguno que se pueda igualar a un destino trunco. A una vida segada en pleno vuelo.
La palabra no alcanza para comprender todo eso. Para llegar a la raíz misma de la verdad.
Desde su más tierna infancia siempre vimos en Eduardito Zaffaroni al hombre íntegro y cabal. Serio, responsable e inteligente. Con una fuerza de voluntad a prueba de toda duda. Capaz de superar cualquier inconveniente con tal de llegar al destino final que se había propuesto. Fue un ejemplar hombre de bien. Cauto y prolijo en sus decisiones. Medular en su pensamiento. Callado y taciturno a la hora de pensar una solución. Pero feliz y dicharachero con su familia y con sus amigos. Su imagen dejaba ver un alma lúcida y transparente. Llena de bondad y de virtudes. Vocacional de su profesión. Apasionado por la agricultura y el campo. Fue un estudioso incansable y sobresaliente. Se destacó por mérito propio en todos los temas del campo. Porque sabía ver su problemática y sobre todo comprender al hombre que lo habita y lo trabaja. Se doctoró en su especialidad en los Estados Unidos con las más altas calificaciones. La amplia gama de sus conocimientos lo hicieron imprescindible en muchos lados. Recorrió el mundo entero dando charlas y conferencias. Su presencia era requerida en cuanto congreso, simposio o reunión de cierta importancia tuviera lugar en cualquier parte del mundo.
Dominaba varios idiomas y sus conocimientos llegaban al confín de la memoria. Eduardito Zaffaroni fu
e un ser sin igual. Un personaje fuera de serie. Un predestinado de la vida que la muerte nos arrebató. Sirvió en Naciones Unidas cumpliendo misiones de real valía y trascendencia en distintos lugares del orbe. Y en todos cumplió cabalmente. Se hizo querer por todos gracias a su natural idiosincrasia personal. Jamás perdió su típico atuendo de humildad. Todo lo que él hacía nos permitía creer aún más en él. Todo lo revestía de modestia, lo cual era en definitiva el secreto de su verdadera grandeza. Grandeza impar llena de generosidad y de entrega personal. Fue un digno hijo de su raza que honró a su país en tierra extraña y cobijó las esperanzas de un destino mejor para el hombre de todas las comarcas. Quizás duela esto que vamos a decir, por lo que ello tiene de irreparable y tardío, pero es la pura verdad: El país o su gobierno, no importa cuál, no supieron ver en este hombre joven, en este hombre de avanzada, en este científico del futuro, en este realizador y enjundioso hombre de estudio, lleno de conocimientos y con una rica y muy vasta y variada experiencia personal, el instrumento transformador, o la palanca motora, capaz de darle a nuestro campo el impulso necesario que destrabe toda su difícil problemática, y así poder llegar a ser factor principalísimo de despegue de nuestra alicaída economía.
Formó con Mercedes Elola un hogar ejemplar, siendo para todos quienes los conocieron y los trataron una pareja modelo de virtudes cristianas y humanitarias que pueden, sin lugar a dudas, generar legítimo orgullo de ellos a sus dos hijos adolescentes que les sobreviven.
Eduardito fue un blanco de toda la vida. Estuviera donde estuviera nunca se olvidó de su partido. Pero fundamentalmente fue un blanco de Wilson. Es decir un blanco de ley. Amó la libertad y peleó por ella. Defendió la democracia y fue a dar las mazmorras de la dictadura siendo estudiante universitario. Timbre de honor que lo llevaba con mucho orgullo. Cumplió siempre con su deber sirviendo a su patria, a su hogar y a su Partido. Hoy su figura gallarda y esplendente yace en la sombra de una nebulosa indefinida, y aquella su insoslayable sonrisa franca y sincera, espontánea y leal, se mantiene guardada celosamente en algún rincón de la memoria, manteniendo intacto el estereotipo de su estirpe tan gallarda como noble y altruista.
Eduardito Zaffaroni será sin duda una fuente de inspiración permanente donde iremos una y otra vez a abrevar nuestra sed de inquietudes patrióticas, nuestros sentimientos de elevadas intenciones, y nuestra vocación irrenunciable de servir al prójimo, porque siempre estará presente en nosotros con su impronta juvenil para servirnos en cada circunstancia como norma, como pauta y como ideal de conducir.
Lanzó un desafío a los tiempos que corren. «Que tu vida sirva de ejemplo en todo momento para la gente joven de mi país».
J. Daniel Pérez – C.I. 2.633.531-4
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