El dolor del hambre
A 43 días de haber comenzado la huelga de hambre por parte de dos trabajadores de Gaseba, el SMU se retiró, «porque dado el tiempo tan prologado de la medida, la recuperación es impredecible desde el punto de vista patológico», explicó María Jauregui, asesora de la subcomisión del gremio médico.
La técnica, que trabaja desde 1967 con obreros que realizan ayunos como medida de protesta, explicó que la autofagia que verificó en uno de los huelguistas de Gaseba, quien finalmente debió retirarse, «nunca lo había visto». Precisó que sus músculos habían disminuido y se habían convertido en una masa gelatinosa. «Se trata de una persona muy delgada y la autofagia apareció precozmente, a los 15 o 20 días de comenzada la medida».
Lo primero que se nota en estos casos es el dolor al caminar o en el reposo y ante la palpación, disminuye el tono muscular. Tampoco se pueden identificar los fascículos, es decir, las partes que constituyen el músculo. Jauregui indicó: «Hay que tener en cuenta que en estas situaciones se genera una pérdida de la salud paulatina pero real».
Al tiempo que los huelguistas continúan siendo asistidos, Jauregui hizo hincapié en que «entre el sindicato del gas y el SMU existió un acuerdo, que se rompió por una de las partes y una vez que termina la huelga de hambre el sindicato asume la recuperación de los obreros. El obrero que abandonó la medida sigue bajo la vigilancia clínica del Sindicato.
En torno a las consecuencia de la no ingestión de alimentos por un tiempo prolongado, María Jauregui aclaró que el deterioro se manifiesta, verdaderamente, cuando la persona se reintegra a la vida normal, ya que, en reposo, las repercusiones son menores.
La asesora del SMU acotó que es claramente perceptible la disminución de la masa y el tono nuscular y advierte una mayor lentitud en los movimientos. Además, «se modifica el apetito.
Si no se dan nutrientes en forma permanente y adecuada, el huelguista puede entrar en la autofagia».
La caída de cabello y dientes es el llamado Síndrome de Campo de Concentración y «nunca se ha visto en Uruguay porque se necesita de muchos meses de huelga», aclaró nuestra interlocutora.
En el caso de los ayunantes que no han ingerido alimentos durante un mes, la recuperación suele ser rápida. En medidas más prolongadas, la respuesta del organismo es impredecible.
Según Jauregui, la recuperación debe consistir en un régimen balanceado, con mayor énfasis en la ingestión de proteínas, carne, pescado, clara de huevo, concentrados, vitaminas, grasas en cantidad suficiente en cada etapa e hidratos de carbono con bastante libertad.
El alimento que ingieren los dos ayunantes de Gaseba se limita a entre 15 o 20 gramos de proteínas, a través de una clara de huevo.
Nuestra entrevistada recordó que los bancarios que ayunaron en 1967 fueron 20 y la medida duró apenas una semana. En ese caso, no hubo problemas de recuperación.
Compartí tu opinión con toda la comunidad