Contra la clonación
En los Talleres Don Bosco se realizó el miércoles 13 una conferencia sobre el Genoma con la participación de la doctora Beatriz Crispino del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, el doctor Bjorn Welin de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, el sacerdote y experto en ética, Omar França y Héctor Gros Espiell, vicepresidente del Comité Internacional de Bioética de la Unesco.
La polémica generada por la autorización de la clonación humana sin fines reproductivos fue el motivo principal para plantear un tema donde Uruguay aún no legisló y que desde el punto de vista ético despertó cuestionamientos de las clases políticas y religiosas.
La doctora Crispino disertó sobre los avances recientes en genética y sus aplicaciones a la clínica humana. Explicó que el estudio del ADN se aplica en afecciones hereditarias y donde el análisis de los genes están orientados a conocer el tipo de familias cromosómicas que provocan las enfermedades hereditarias.
Los científicos a nivel internacional lograron hasta el momento avances tecnológicos que permitieron identificar unos 100.000 genes de enfermedades moleculares y realizar su secuenciación.
Sobre el trabajo realizado por científicos uruguayos, explicó que en 1986 fue abordado el estudio del contenido de genes en el cromosoma 22. Se producen también diagnósticos moleculares de algunas enfermedades hereditarias e infecciosas como la fibrosis quísticas, diabetes tipo 1, la enfermedad celíaca, hepatitis B y C, y herpes.
Crispino explicó que los habitantes de Uruguay generalmente poseen una genética particular que lo diferencia de otras culturas.
A pesar de que nuestro país se conforma con un alto porcentaje de inmigrantes europeos, los genes indígenas se siguen transmitiendo de generación en generación y perduran en la sociedad uruguaya. «La genética de nuestro país que proviene de la mezcla del europeo con las mujeres charrúas, ya que los hombres fueron eliminados, genera un tipo de enfermedad hereditaria con determinada particularidad. El caso de la fibrosis quística del páncreas que suelen tener las personas de raza caucásica, aparece con menor frecuencia en nuestra población y es diferente comparada con las que padece el norteamericano», explicó la científica.
Agregó que a pesar de los estudios realizados hasta el momento, las enfermedades genéticas no tienen cura y existiría una posibilidad en el caso que se pueda hacer terapia génica.
Con respecto a la clonación animal, indicó que el experimento de la oveja Dolly presumiblemente no tuvo real éxito ya que el ejemplar clonado estaría envejeciendo más rápido de lo normal. Afirmó que el gobierno inglés permitió hace 4 años la clonación humana, y se manifestó en contra de ello al tiempo que expresó su deseo de que no se haga ni que llegue a Uruguay.
Uruguay sin ley
Héctor Gros Espiell, vicepresidente de la Comisión Internacional de Bioética de la Unesco y uno de los redactores de la Declaración Universal sobre el genoma humano, afirmó que la temática mayormente está presente en el derecho interno e internacional, «pero lamentablemente Uruguay aún no aprobó el proyecto de ley que regularía las prácticas genéticas dentro de nuestro territorio».
Informó que la Constitución suiza de 1990 contempla estos aspectos e incluye un artículo especial de bioética sobre el genoma humano y que proscribe la clonación humana con fines reproductivos.
Este enfoque está presente en decenas de países como Alemania que tiene una ley al respecto y EEUU donde la manipulación genética se reguló a través de decretos.
En noviembre de 1997 se aprobó una declaración universal por parte de la Unesco, que un año después fue ratificada por Naciones Unidas. También se aprobó un texto declarativo en el ámbito europeo sobre bio-medicina y genética.
En ellos se define al genoma humano como la base de la unidad fundamental de la familia humana, y se fundamenta la idea de rechazo a todo tipo de discriminación basado en la diferencia de razas. Se condena la clonación humana con fines reproductivos y se considera al genoma humano como patrimonio de la humanidad, por lo tanto, se entiende que no puede ser aprovechado para ganancias económicas por la industria farmaceútica. El artículo 4º de la declaración de la Unesco establece que el genoma no puede dar lugar a beneficios pecuniarios y en algunos países europeos se prohíbe la patente de genes. Se proclama la libertad de investigación y se sustenta la confidencialidad de los datos genéticos.
El integrante de la Comisión de Bioética manifestó que en Africa se produjeron casos de utilización de genes humanos sin que las personas experimentadas tuvieran conocimiento de ello.
Gros Espiell explicó que un incorrecto uso de la información genética puede originar discriminaciones a nivel familiar, laboral o por parte de empresas de seguro de vida.
Contra la utilización de embriones
El sacerdote Omar França presentó la postura ética de la Iglesia sobre la clonación humana que es contraria a la clonación mediante la utilización de embriones humanos y explicó las técnicas de reproducción celular.
Indicó que el ser humano tiene celulas todopotenciales que podrían ser planificadas genéticamente a fin de que puedan llegar a producir tejidos de diversas partes del cuerpo. Por ejemplo, hígado, cerebro, riñón.
Esas células una vez que son cultivadas por medios artificiales podrían llegar a producir esos tejidos que luego trasplantados a un individuo adulto le solucionarían un problema médico.
Esta vía de investigación no ofrece «ninguna objeción ética por parte de la Iglesia», afirmó el religioso.
Sin embargo, acotó que esas células también se pueden obtener si se fabrican embriones humanos y se extraen de ellos dichas céludas. Esta técnica ha sido denominada clonado de seres humanos. La fabricación especial de embriones humanos con el fin de sacarles células para trasplantes es lo que es objetado por el Papa.
«Mientras que el primer procedimiento que hemos aludido no ofrece reparos éticos, el segundo, consiste en fabricar embriones, que es lo que ha merecido la oposición papal.
El Papa se opone a fabricar embriones porque un embrión es una vida de la especie humana y por lo tanto merecedora de igual respeto que cualquier otra vida de la especie. La producción de embriones como materia prima para cultivar tejidos es utilizar a individuos humanos como medios, para luego eliminarlos» señaló Franca.
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