Emergencia cardíaca
Cada minuto que transcurre sin que la persona afectada reciba tratamiento de reanimación, aumenta en un 10% el riesgo de mortalidad. A esto se suma que luego de tres a cuatro minutos de producido el paro cardio-respiratorio comienzan a observarse lesiones cerebrales.
A iniciativa del senador Alberto Cid (EP-FA) se realizará una demostración en el Parlamento en la mañana del próximo jueves, de cómo una persona –sin ser especialista y sin conocimientos de medicina– puede reanimar a otra en una situación de urgencia contando con el equipo adecuado.
Cid se contactó con la filial uruguaya de American Heart Asociation, con el objetivo de que se instale en el país, en distintos lugares, equipos automáticos de desfibralación externa. «Esta tecnología que se aplica en varios países del mundo podría ubicarse por ejemplo en Uruguay en el Estadio Centenario, en el Palacio Legislativo, en lugares de gran concentración de gente y en áreas estratégicas de la ciudad», dijo Cid.
Comentó que los desfibraladores automáticos tienen un costo de entre U$S 3.000 y U$S 4.000 cada uno.
El equipo de reanimación provoca una descarga eléctrica capaz de estimular al músculo cardíaco «y la ventaja es que esta acción puede ejecutarla cualquier persona», comentó Cid.
Los integrantes de la comisión de Salud de la Cámara Alta recibirán el jueves a un médico, una enfermera y una asistente social para informarse sobre el adiestramiento a tener para este tipo de circunstancias. «El próximo paso –continuó Cid– será implementar las leyes necesarias para proteger a la persona que cumple el acto de reanimación y para quien recibe el tratamiento. La legislación sobre este tema se realizó, recientemente, en Brasil».
Según las estadísticas divulgadas por el senador encuentrista, «de cada millón de paros cardio-respiratorios, alrededor del 50% se produce fuera de los hospitales», por tanto «es imprescindible la rapidez con la que se actúe».
Sin números
En Uruguay no existen datos precisos sobre la cantidad de paros cardio-respiratorios que se producen a nivel nacional.
Desde la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, su director, Ricardo Bachmann, indicó a LA REPUBLICA que «se evaluará próximamente el número de ingresos y consultas en sanatorios y hospitales, para distinguir cada una de las enfermedades cardiovasculares que afectan a los uruguayos».
Por su parte el Ministerio de Salud Pública se encuentra procesando los datos de las patologías cardiovasculares correspondientes a 1999. Según las cifras de 1998, de 32.082 fallecimientos registrados por todas las causas, 11.230 son originados por enfermedades cardiovasculares, es decir, alrededor del 35%. De este subconjunto, 3.279 muertes correspondieron a enfermedades isquémicas y de ellas, en 1.842 oportunidades los pacientes perecieron debido a infartos de miocardio.
Bachmann explicó que «el infarto puede ser causado por un bloqueo aurículo-ventricular o arritmias, entre otras razones».
Bachmann estimó que «en el año se notifican 6.000 muertes súbitas, de las cuales entre 50% a 55%, son causadas por problemas cardiovasculares».
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