Terapia Sexual
Por Soledad Márquez
Soy un padre de familia de 51 años, con tres hijos ya adultos, y muy feliz por cierto, pero las cosas no siempre fueron tan lindas. A los catorce años, mi padre me «obligó» a acostarme en la propia cama de matrimonio de mis padres (con la complicidad de mi madre) con una mujer de su conocimiento, para que yo mantuviera con ella mi primera experiencia sexual… Yo no pude conseguir una erección y la experiencia fue devastadora. Me sentí en ridículo, me sentí que no era hombre y mi autoestima quedó en el piso. Cuando me casé, a los 23 años, estuve un año en terapia antes de poder consumar mi matrimonio.
Entiendo que usted tuvo una experiencia muy traumática que podríamos llamar de «violencia emocional» al «obligársele», sin emplear la fuerza física sino la autoridad paterna, a realizar algo para lo que no se sentía dispuesto y ante lo cual no pudo o no supo decir que no y que eso lo marcó definitivamente.
..Esto me ha llevado a reflexionar mucho sobre las formas de prevenir esas experiencias nefastas y una de ellas es impedir el acoso sexual a los adolescentes por personas «bien intencionadas» que pretenden y creen saber lo que necesitan en materia sexual. Creo que la sociedad uruguaya en general permite a los adultos interferir con el normal desarrollo sexual… e incluso dictar cuándo, cómo y dónde deben realizar el famoso debut… Esto me parece terrible e inquietante pues no deja de ser una violación lisa y llana… que el técnico de su artículo piense llevar a un niño de 12 años con mujeres como premio me parece completamente fuera de lugar, pues presume conocer la orientación sexual de la persona, así como su predisposición a concretar dicho acto. Ese técnico de fútbol debe ser amonestado y sermoneado por pretender utilizar el sexo como premio. Debe ser enseñado que eso no se hace, y que deje en paz la sexualidad de sus estudiantes. No estoy de acuerdo con su sugerencia de esperar a salir campeones y ver ahí qué pasa… ¡Ya existe el acoso sexual en este caso!…
La lectura que usted hace de esa pregunta que me enviaran (su punto de vista) es un aporte para mí y también un elemento de reflexión.
No estoy de acuerdo, de ninguna manera, con lo dicho por el técnico, creo que es completamente desubicada la recompensa que promete, pero la vi tan irrealizable, en sentido práctico, que pensé que lo mejor era restarle importancia, teniendo en cuenta toda la situación del chico, y que él planteaba al hacer la pregunta, y las posibles consecuencias de que hiciera una denuncia.
Entiendo que, desde su experiencia, se sientan distinto las cosas.
No veo el «acoso sexual» al haberse hecho esa «promesa» frente a todo un grupo de niños y no ser el técnico con quien tuvieran que tener algún tipo de relación sexual.
Entiendo por «acoso sexual» que una persona con autoridad sobre otra le exija realizar actos sexuales a cambio de otros favores, como sería mantenerla en su lugar de trabajo, o aumentarle el sueldo. Distinto hubiera sido si el técnico hubiera exigido que, para permitirle jugar, el chico debiera realizar tal o cual acto sexual con él.
Tampoco corresponde el término «violación» a fomentar, promover u obligar a menores de edad a tener relaciones sexuales sino el de «corrupción» que, como dije anteriormente, es un delito y se castiga con entre seis meses y tres años de prisión.
«Violación» es toda relación sexual en que no haya previo consentimiento o todas las que se tengan entre adultos y menores de 15 años de edad o discapacitados intelectuales, aunque éstos lo consientan.
Su respuesta me pareció haber sido originada por un contexto social uruguayo de corte netamente machista… ¿Verdad que usted hubiera puesto el grito en el cielo si esto hubiera sido dicho a mujeres, que se las llevaría a tener sexo con hombres de salir campeonas? ¿Verdad que usted la hubiera acusado de acoso sexual?
Está usted equivocado. Hubiera contestado igual en caso de ser mujeres o de prometer llevar a cada cual a un encuentro sexual según su orientación. Es decir, lo hubiera tomado también como algo irrealizable, y por tanto, no le habría dado demasiada importancia.
De todas formas, creo haber dejado claro en mi contestación lo que dice la ley al respecto y los delitos que implica un hecho de esas características, y haberle recomendado al chico: «Espero que nunca vayas con una mujer por obediencia, que el día que lo hagas sea porque lo decidiste libremente», cosa que usted no supo o no pudo hacer, quizás porque tampoco tuvo con quien conversar sobre el tema, con la anticipación que lo hizo este chico.
Desde abril del 98, LA REPUBLICA cuenta con su aporte en esta columna y con su coordinación del Foro sobre Sexualidad en «La República por Internet». Por consultas particulares o para esta Sección se la puede llamar al 908.45.10 o por correo electrónico a «[email protected]».
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