Evangelio de los pobres
Esta es la segunda vez que el arzobispo de Montevideo, monseñor Cotugno, concelebra una misa de la renovación carismática. Después que el prelado oficializó esta corriente católica en la capital del país, los sacerdotes, en numerosas parroquias, se «animaron» a incorporar entre sus rituales, la forma y el comportamiento de la celebración que impuso el padre Julio César Elizaga.
En una catedral colmada de carismáticos, el prelado recomendó caminar por los barrios más necesitados de Montevideo, insistiendo en su proyecto de ayudar a los más pobres mediante el recurso del diezmo.
Según Cotugno, el Fondo Arquidiocesano de la Solidaridad es todo un hecho y ya cuenta con U$S 17000 donados por particulares.
El proyecto fue lanzado el pasado 23 de abril –domingo de Pascua– en la fiesta de Consagración de la Arquidiócesis de Montevideo a Cristo Resucitado y tiene por finalidad la construcción de viviendas para las personas de bajos recursos.
En la misa de ayer, el arzobispo explicó que el dinero obtenido en la fiesta de Pascua fue a integrar el Fondo Arquidiocesano de Solidaridad, al igual que el aporte de cristianos que entregaron en las propias manos del prelado miles de dólares.
«Cuando me estaba por ir a Roma en la peregrinación, una persona me entregó un sobre con U$S 1.000. Otro católico me dijo que suspendía su viaje y cedería a la Iglesia el dinero de los pasajes. Una anciana que no quiso identificarse se dirigió al arzobispado y dejó en portería U$S 13.000, mientras que otra donó un cheque por U$S 3.000″, explicó en la homilía.
Sugirió a los católicos continuar levantando las manos al cielo, pero también bajarlas para dárselas al hermano: «De lo contrario sería alienación», advirtió Cotugno.
Abogó por aumentar el número de vocaciones y anunció que la procesión del Corpus del próximo 25 de junio, debe ser un anticipo del «éxodo» a Colonia del Sacramento para celebrar el IV Congreso Eucarístico. «Ese día deben quedar las parroquias vacías», proclamó el arzobispo de Montevideo.
El carisma de la Iglesia
El 25 de agosto de 1999 sólo la comunidad del padre Elizaga colmó las instalaciones de la catedral, imponiendo su activa participación, cuando los miembros pusieron énfasis en el espíritu santo y en una manera de asumir el ritual cristiano muy similar al modo pentecostal.
La Renovación Carismática –respaldada y apoyada por monseñor Cotugno– dentro de la corriente católica es un movimiento con un estilo directo y vivo en sus feligreses. Por esta actitud «los carismáticos» eran vistos dentro de la propia Iglesia como un sector exclusivo, que manifiesta su espiritualidad utilizando sus propios códigos.
Expresan el espíritu santo cuando «hablan en lengua» –con palabras ininteligibles– realizando cánticos, alzando las manos, invocando a destruir al diablo y utilizando modernos instrumentos musicales para consagrar la misa.
En la eucaristía del pasado año, monseñor Cotugno enfatizó que lo más natural para la institución es ser carismática y afirmó: «!Que toda la arquidiócesis se transforme en la parroquia de Belén!».
El sacerdote Julio César Elizaga introdujo el movimiento carismático en nuestro país en el año 1970 y a partir de este año, hasta la actualidad, el religioso obtuvo popularidad y respaldo dentro de la comunidad de Malvín , por el estilo de conducir su «rebaño» y la constante ejecución de masivos exorcismos en su parroquia.
Después de la histórica misa en la catedral, el movimiento carismático se expandió a numerosas parroquias capitalinas.
El padre Elizaga explicó a LA REPUBLICA que muchos sacerdotes se animaron a optar por la «renovación» tras la aceptación oficial de monseñor Cotugno, quien la aprobó y la respaldó.
Actualmente se celebran misas «renovadoras» en la capilla de «Santa Elena», ubicada frente a a la fábrica de Cristalerías del Uruguay, la parroquias «Del Huerto», «De la Ayuda» y «San Miguel».
Se estima que en Montevideo más de 2.000 personas manifiestan su fe a través de la Renovación Carismática.
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