Hoy se recuerda el 163 aniversario de la abolición de la esclavitud
Mario Delgado Gerez
El 16 de junio de 1837, durante el gobierno de Manuel Oribe, se promulgó la ley que declaraba libre a los negros que hasta ese momento servían como esclavos.
La norma establecía que los menores pertenecientes a esa raza serían puestos bajo tutela hasta cumplir la mayoría de edad. Aquellos patrones o amos que compraran o participaran en su comercialización, serían penados por delito de infamia y deberían pagar una multa. Pese a todo, la aplicación de la ley se dilató en el tiempo.
Los afrouruguayos fueron fundando su propia comunidad asentada en los «conventillos», donde supieron mantener y exponer sus más ricas tradiciones.
Pese a que asumió algunos papeles protagónicos en la sociedad, el negro no ha logrado aún un sitial de relevancia en Uruguay.
Estadísticamente, la raza negra alcanza en nuestro país el segundo lugar en el total de la población, con 164.000 personas. Mientras el 93,2 % de la población del país pertenece a la raza blanca, el 5,9% correspode a la raza negra, hay un 0,4% de indígenas e igual porcentaje de amarillos.
En una publicación de la organización Mundo Afro, se destaca que el tratamiento del negro en el terreno laboral está aún distante de la equidad.
Según la encuesta continua de hogares del Instituto Nacional de Estadística, los trabajadores afrouruguayos ganan apenas un 65% de lo que perciben sus colegas blancos. Esas diferencias alcanzan también a las jubilaciones.
Si bien esos índices o encuestas señalan que las personas de raza negra desarrollan horarios de trabajo más extensos, en contraposición están afectadas por una mayor tasa de desocupación. Los negros –preferentemente– desarrollan tareas manuales por cuenta propia. En tanto, un alto número de mujeres se desempeña en el servicio doméstico.
En el área educativa, los negros, al ser consultados por los encuestadores, manifiestan tener menor instrucción y años de estudio.
Personalidades y figuras de la raza negra se destacan a través de la historia pasada y reciente del país. Los valores más relevantes los encontramos en la música y en el deporte. Quizás en esta última actividad, donde la figura del negro ha alcanzado una popularidad y mística inigualable.
Concretamente en el fútbol, basta recordar los nombres de Isabelino Gradín, Leandro Andrade, Obdulio Varela y Rodríguez Andrade, sin olvidar, naturalmente, a Washington «Cuerito» Rodríguez en boxeo.
La música y en las manifestaciones de la cultura afro, constituyen otras vertientes en las que los afrouruguayos han alcanzando singular destaque. Tal es el caso de Martha Gularte, la inolvidable Rosa Luna, Lágrima Ríos y Santiago Luz, entre otros.
La figura en la literatura de Ildefonso Pereda Valdez es otro de los nombres insoslayables.
Ortuño al Parlamento
Como una muestra más de que el país va «caminando hacia un sentido progresista, permitiendo que la gente negra puede desempeñar tareas importantes y tener la igualdad de oportunidades», calificó su ingreso al Parlamento diputado afrouruguayo Edgardo Ortuño (Vertiente Artiguista).
El flamante legislador encuentrista tiene 30 años de edad, es casado y profesor de historia, en el Liceo No 5 José pedro Varela.
Ortuño es integrante de la Mesa Ejecutiva de la Vertiente Artiguista y de la Mesa Política del Frente Amplio-Encuentro Progresista. Además, es asesor de Tabaré Vazquez en todo lo relativo a la juventud.
El nuevo parlamentario se manifestó como un aficionado a la música en general y del deporte particularmente del basquetbol, que también practica.
Edgardo Ortuño, que ingresó a la cámara como suplente de Margarita Percovich, anunció a LA REPUBLICA que durante su gestión impulsará algunas ideas relacionadas con la juventud, la igualdad de oportunidades y la educación.
Compartí tu opinión con toda la comunidad