Clínicas de la Facultad de Odontología inactivas por falta de recursos

Sin cobertura dental

Los estudiantes de la Facultad de Odontología de la Universidad de la República tomaron la decisión de no ingresar más a las clínicas odontológicas durante las tres últimas semanas debido al estado de deterioro en que se encuentran las mismas, lo que imposibilita su correcto funcionamiento.

Luego de pedir un informe sobre la situación de las clínicas, se constató que el 50% del equipamiento era utilizable, pero los estudiantes consideraron que no se daban las condiciones mínimas para que todos ellos pudieran contar con el equipamiento necesario. Sin embargo, se mantienen las actividades de aprendizaje que no dependen de la utilización de las Clínicas.

El decano de Facultad de Odontología, Pablo Pebé, indicó a LA REPUBLICA que en las semanas de inactividad se ha reparado buena parte del equipamiento y al día de hoy, un 90% estaría en condiciones de funcionar. No obstante, expresó que «en cuanto comiencen a ser utilizados, una buena parte vuelve a caer en desuso, debido al estado en que se encuentran».

Desde el pasado lunes se comenzó a realizar una evaluación del estado de las instalaciones. En las últimas horas, los estudiantes decidían si estaban dadas las condiciones para volver a utilizar las instalaciones.

Equipamiento vetusto

El caso fue tratado fuera del orden del día el pasado martes, en la sesión ordinaria del Consejo Directivo Central (CDC) universitario, a propuesta del orden estudiantil. En esa instancia, el decano brindó un informe en el que explicó la magnitud del problema.

Pebé explicó a LA REPUBLICA, que en la Facultad de Odontología se encuentra el centro de atención más importante del país, por la diversidad y complejidad de actos odontológicos que allí se cumplen.

Una buena parte del edificio de la casa de estudios está destinado a las clínicas odontológicas, que cuentan con 200 unidades dentales. Unos 1.500 estudiantes de odontología pasan allí 2.900, de las 4.850 horas que dura la carrera.

El deterioro de las instalaciones se debe –en buena medida– a la vejez del equipamiento y a la frecuencia con que se utilizan. De las 200 Unidades, 156 son policlínicas. De éstas últimas, 62 tienen más de 60 años. El resto cuenta con algo menos de 10 años, pero la calidad de las mismas y la frecuencia de uso –tres turnos, 5 días a la semana y medio día el sábado– hace que también estén en condiciones deficitarias, indicó Pebé.

La situación hizo crisis, indicó el decano, porque la infraestrctura edilicia y sanitaria vetusta requiere recursos cada vez mayores, que la Facultad no ha podido solventar al ritmo del deterioro. Para paliar la situación, la Facultad decidió volcar todas sus capacidades y reorientar sus recursos. Incluso, el 60% de una partida de U$S 67 mil provenientes del Poder Ejecutivo a través de financiamiento exterior, que en principio estaba destinado al desarrollo de la investigación, se utilizó para reparaciones y compra de equipamiento.

El problema de fondo, explicó Pebé, es la inadecuación de las instalaciones edilicias y el trabajo con un equipamiento que ya cumplió con su vida útil. Al respecto, existe un proyecto aprobado por el Consejo de Facultad, que busca encontrar a una solución permanente: construir una nueva planta física y comprar nuevo equipamiento, adecuado a las realidades actuales. La Facultad está realizando las gestiones para que el próximo presupuesto universitario pueda contar con una partida para esta solución, expresó Pebé.

La punta del iceberg

La situación de la Facultad de Odontología es nada más que la punta del iceberg de la casi inexistente disponibilidad de recursos para mantenimiento con que cuenta en la Universidad de la República.

En este sentido, el decano de Facultad de Química, Alberto Nieto, expresó en la sesión del CDC que «en el futuro, si no se tienen inversiones en mantenimiento, la situación va a ser grave en toda la Universidad».

Resaltó que esta situación generalizada dentro de la institución demanda la obtención de recursos e indicó que «si bien hay que racionalizar los recursos y utilizarlos adecuadamente, se llegó a un límite de escasez en que no es posible racionalizar, porque no se puede racionalizar si no se tiene nada».

Por su parte, el rector Rafael Guarga destacó la importancia de las Unidades Dentales, que constituyen un equipamiento de apoyo a la enseñanza de profesionales y no solo un insumo necesario para el desarrollo.

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