Un tribunal eclesial define el caso del cura procesado por robo

Piden expulsar a sacerdote

En la tarde de ayer, numerosos medios de comunicación capitalinos aguardaban en la sede de la curia arzobispal la orden de monseñor Nicolás Cotugno para comenzar la conferencia de prensa, donde se anunciaría su designación como presidente de la Comisión de Notables. Dicho grupo de trabajo tiene a su cargo la búsqueda de solucionones el tema de los desaparecidos durante la dictadura.

En medio de los colegas que llevaban su grabador en mano y cámara en brazo, estaba sentado un sacerdote, cuya presencia pasó inadvertida. El religioso que aguardaba silenciosamente sentado luciendo la indumentaria sacerdotal, no era otro que Aníbal Silva, el presbítero que pasó a la historia de la Iglesia Católica uruguaya por ser acusado del robo de 159.000 dólares y permanecer en la cárcel durante casi dos meses.

Ante la grave situación que representa para la Iglesia el presunto acto delictivo consumado por el religioso que dirigía las comunidades parroquiales de Mendoza Grande y Mendoza Chico, el obispo de Florida, monseñor Raúl Scarrone, impulsará la expulsión de Silva. De concretarse esta instancia, el presbítero quedaría desterrado de la Iglesia Católica y más allá que no perderá su «título» de sacerdote, el fallo lo inhabilitaría a ejercer.

Actualmente, la diócesis de Florida, mediante un decreto canónico, la suspensión del cura, que fue renovado transitoriamente.

De aquí en más, comenzará un proceso, en la órbita del Tribunal Eclesial, que según manifiestan los especialistas, llevará largo tiempo.

Ante el pedido de expulsión formulado por monseñor Scarrone, el presidente del Tribunal Eclesial, presbítero Juan Silveira, citó ayer por la tarde al sacerdote Aníbal Silva a la sede arzobispal, encuentro que dio comienzo a partir de las 17 horas.

Mientras aguardaba la entrevista, el religioso procesado manifestó a LA REPUBLICA que además de enfrentar nuevas diligencias de la causa radicada ante la Justicia, ahora deberá probar su inocencia frente a las leyes que rigen el derecho canónico.

La entrevista mantenida ayer entre Juan Silveira y Aníbal Silva fue la primera en el proceso que deberá llevar adelante el tribunal católico, tras la utilización de este recurso por parte del obispo de Florida, con la intención de expulsar de la Iglesia al religioso.

De aquí en más, la «justicia cristiana» deberá comenzar las investigaciones y recolectar información sobre el caso, que permita determinar la culpabilidad o inocencia de Silva en el manejo de los fondos diocesanos.

Esta instancia, según se confirmó a LA REPUBLICA, resultará crucial para resolver si el sacerdote puede continuar ejerciendo el sacerdocio.

Mientras tanto, el padre Aníbal Silva deberá aguardar las pericias realizadas por el tribunal y, al mismo tiempo, esperar que la Justicia se expida, condenándolo o absolviéndolo de responsabilidad.

Por el momento, según establecido por LA REPUBLICA, la causa se encuentra en receso hasta que se convoque a una nueva audiencia. En forma extraoficial, se supo que la magistrada actuante le manifestó a la parte demandante –el obispado– que no se había presentado la documentación solicitada, por lo cual el proceso está en una etapa de «stand by».

Por el momento, la Justicia no puede dar detalles del juicio, debido a que se estaba en etapa de presumario.

Como se recordará, en entrevista concedida a LA REPUBLICA poco después de recuperar la libertad, el padre Aníbal Silva acusó a Scarrone de ser responsable por las irregularidades en la administración de la diócesis de Florida, afirmando que sus acusadores «actuaron mal», porque no utilizaron el derecho canónico para manejar su caso.

Por su parte, el obispo de Florida, monseñor Raúl Scarrone, cuando regresó a nuestro país de su peregrinación a Roma, manifestó a LA REPUBLICA: «No voy a rebajarme a responder sus acusaciones. Nosotros ya tomamos acciones desde el punto de vista eclesial y penal y él todavía sigue procesado».

Después que sus abogados defensores, Víctor Della Valle y Fernando Pérez, lograron la libertad provisional, el sacerdote Aníbal Silva regresó a la comunidad floridense de Mendoza, donde fue recibido efusivamente por los habitantes del lugar, que en su mayoría le dieron su respaldo.

Tras retirar sus pertenencias de la parroquia donde trabajaba, el religioso pasó a residir en una de las viviendas del complejo de Mevir, ubicadas sobre la Ruta 5. Actualmente, se encuentra trabajando a prueba como administrativo en una empresa funeraria de la ciudad de Florida.

Aníbal Silva sigue asegurando que no se quedó con dinero ajeno. Sin embargo, «por convicción» se negó a jurar por Dios su inocencia.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje