Justicia tarifaria
La creación de un laboratorio de exploración, la profesionalización del personal y el estudio del régimen tarifario, a fin de disponer una tarifa social para los clientes residenciales, volcando de esta manera al usuario los frutos del avance de la tecnología, son las tres propuestas elaboradas por el sindicato de Antel.
El propósito de Sutel es desarrollar a la empresa pública a nivel nacional y luchar contra la liberalización del mercado que, según se advirtió, profundizará la crisis económica y social del país. Los trabajadores se manifestaron contrarios a invertir en capitales de riesgo, proponiendo que el organismo participe en emprendimientos nacionales maduros y confiables.
Julio González, secretario de Sutel, adelantó a LA REPUBLICA, que el gremio defenderá la permanencia de la empresa en la órbita del Estado, tal como lo dispuso la ciudadanía en el plebiscito de 1992 y rechazó las manifestaciones del presidente del organismo, Fernando Bracco, acerca de invertir en capitales de riesgo.
González participó, en representación de los trabajadores, en el Foro económico y social organizado por la Organizacion Mundial de Comercio, el BID, el Instituto de Integración de América Latina y el Caribe, que se llevó a cabo en Buenos Aires, en el que también participaron empresarios y trabajadores del sector energético y de las finanzas.
Durante la reunión se discutió sobre la liberalización de los servicios, haciéndose hincapié en el Protocolo de Montevideo, que fija las reglas de juego para la liberalización de los servicios, energía, telecomunicaciones, finanzas y transporte.
«Nosotros seguimos manifestando la necesidad del desarrollo de Antel en la órbita estatal y nacional, ya que las empresas públicas son generadoras de empleo. Denunciamos la grave crisis económica que puede resultar de la liberalización del mercado ya que, en el caso de Antel, no se aportaría a Rentas Generales como hoy, casi 180 millones de dólares, dinero que es utilizado para otras áreas sociales como salud y educación. Esto sería para nosotros profundizar más la crisis económica y social que tiene el país».
A juicio de Sutel, para lograr un desarrollo de la empresa pública, lo primero es «abrirla a la Universidad de la República». Para ello, proponen tres puntos que consideran claves.
La primera propuesta es la creación de un laboratorio de exploración en materia tecnológica, no para desarrollar ni investigar sino para «ver hacia dónde caminan las telecomunicaciones» e identificar aquellos proyectos que están maduros y en los cuales Antel puede invertir.
González consignó que el gremio no comparte el discurso del presidente Bracco,
en lo que respecta a invertir en capitales de riesgo, «porque estamos jugando con el dinero de los tres millones de uruguayos».
«Una empresa pública que maneja el dinero de todos tiene que embarcarse en proyectos maduros y confiables. En realidad, no estamos contra el avance tecnológico, pero recordamos lo que pasó cuando -en el período 96-97- el boom de las telecomunicaciones era la comunicación satelital con el plan Iridium, con 258 satélites orbitando en torno a la Tierra que se decía suplantarían la telefonía alámbrica. En 1999, el sistema hizo crisis y se fundieron los consorcios de las empresas que estaban sujetas al proyecto Iridium. ¿Qué hubiera pasado si Antel suscribía un acuerdo en ese momento?, hubiéramos menguado el patrimonio de todos, se respondió. Sugirió profundizar la profesionalización de los gerentes, mediante cursos de gerenciamiento, con el propósito de «romper con la apropiación del conocimiento». González sostuvo que existen «problemas con la capacitación», que, a su entender, debe apuntar a ser universal, para poder defender la empresa. «Para estar a la altura de los requerimientos no basta con el laboratorio. Hay que tener el conocimiento necesario, desde los mandos gerenciales hasta el último funcionario».
Sutel propone también reexaminar el régimen tarifario, creando una tarifa social de telefonía básica para los clientes residenciales. «Hablamos de poner una tarifa diferencial, entre lo que son las grandes empresas y una familia tipo. No es lo mismo alguien que solicita ancho de banda, sólo el 7% de la población accede a datos e Internet, que una familia del Cerro».
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