CANCERÍGENO

Incluso una ingesta moderada de carne roja aumenta el riesgo de cáncer afirma nuevo estudio

Tanto las carnes rojas como los derivados procesados como panceta o fiambres son potenciales cancerígenos, según la OMS. Ni siquiera reducir la ingesta a porciones más pequeñas elimina el riesgo totalmente.

Foto: Pixabay
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Un nuevo estudio realizado en el Reino Unido concluyó que incluso comer porciones más pequeñas de carne representa un riesgo para la salud.

El Departamento de Salud y Asistencia Social del Reino Unido (DHSC, por sus siglas en inglés) sugiere que cualquier persona que ingiera más de 90 gramos de carne roja o procesada por día debe intentar reducirla a 70 gramos o menos, debido a un vínculo ya conocido entre este derivado animal y el cáncer de intestino. El organismo describe 90 gramos de carne roja como “equivalente a alrededor de tres rebanadas de carne de res, cordero o cerdo cortadas finamente, donde cada rebanada es del tamaño de la mitad de una rebanada de pan lactal o de molde”.

Las carnes procesadas también representan un riesgo: en el estudio se mencionan la salchichas, los chorizos, la panceta (o tocineta) y otros.

El estudio se realizó durante cinco años a medio millón de hombres y mujeres que se inscribieron en el proyecto de investigación del Banco de Datos Biológicos del Reino Unido, y encontró que aquellos que cumplían más o menos con las pautas, consumían un promedio de 76 gramos de carne roja o procesada por día. Estos individuos tenían mayor riesgo de padecer cáncer de intestino en comparación con aquellos con un promedio de 21 gramos por día.

A más carne más riesgo

El riesgo aumentó en un 20% con cada rebanada extra de jamón o tira de tocino (aproximadamente 25 gramos) que los participantes del estudio comieron, y en un 19% con cada rebanada gruesa de carne asada o la parte comestible de una chuleta de cordero (aproximadamente 50 gramos).

El problema con los estudios sobre dietas radica en que las personas suelen no ser muy precisas sobre lo que comieron: algunos recuerdan o anotan lo que comieron de forma correcta, pero otras llegan a ocultar datos veraces o simplemente olvidan qué han comido cada día.

Los investigadores saben manejar estos datos y encontraron que aquellos que comían más y menos carne roja y procesada tendían a exagerar su consumo o la falta de este. Esto condujo a un aumento mayor en el riesgo que en los estudios en los que se basó la OMS cuando produjo la guía incorporada en la del DHSC.

“No estamos afirmando que, por lo tanto, la recomendación del gobierno sea incorrecta y deba cambiarse”, dijo Key. El documento, publicado en el International Journal of Epidemiology, tendría que verse en el contexto de muchos otros, concluyó.

 

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