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La OMS deja de considerar la transexualidad un trastorno mental

En la nueva actualización la transexualidad pasa a formar parte de un epígrafe nuevo denominado "condiciones relativas a la salud sexual" y a denominarse "incongruencia de género".

La OMS deja de considerar la transexualidad un trastorno mental.
La OMS deja de considerar la transexualidad un trastorno mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha excluido la transexualidad de su lista de trastornos mentales en la nueva actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) publicada este lunes.

En la nueva actualización la transexualidad pasa a formar parte de un epígrafe nuevo denominado “condiciones relativas a la salud sexual” y a denominarse “incongruencia de género”.

Esta actualización (CIE-11) sustituye a la CIE-10, vigente desde mayo de 1990, año en el que la homosexualidad salió de la lista. Desde entonces se han ido autorizando versiones de esta clasificación cada cierto tiempo, pero la transexualidad hasta ahora seguía formando parte del capítulo dedicado a “trastornos de la personalidad y el comportamiento”, en el subcapítulo “trastornos de la identidad de género”, algo que va en contra de las demandas del colectivo trans, que pide la despatologización de su condición.

La CIE-11, que se viene elaborando desde hace más de diez años, incorpora lo que llama “incongruencia de género” en el capítulo de “condiciones relativas a la salud sexual” junto a otros conceptos como “disfunciones sexuales” o “trastornos relacionados con dolencias sexuales”.

La nueva edición del CIE-11 se presentará oficialmente ante la Asamblea Mundial en mayo de 2019 y entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2022.

La nueva definición de la transexualidad será conceptualizada como: “una incongruencia marcada y persistente entre el género experimentado del individuo y el sexo asignado, que a menudo conduce a un deseo de ‘transición’ para vivir y ser aceptado como una persona del género experimentado a través del tratamiento hormonal, la cirugía u otras prestaciones sanitarias para alinear el cuerpo, tanto como se desee y en la medida de lo posible, con el género experimentado. El diagnóstico no puede asignarse antes del inicio de la pubertad. El comportamiento y las preferencias de género por sí solas no son una base para asignar el diagnóstico”.

La modificación que ha efectuado la OMS a la definición que hasta ahora calificaba la transexualidad como “un deseo de vivir y ser aceptado como miembro del sexo opuesto, por lo general acompañado de malestar o desacuerdo con el sexo anatómico, y de deseo de someterse a tratamiento quirúrgico u hormonal para hacer que el propio cuerpo concuerde lo más posible con el sexo preferido”, es un logro para el colectivo LGTBI, que pide seguir avanzando en la despatologización total de la transexualidad, es decir que no sea denominada y definida como “una incongruencia”, sino como una expresión de la diversidad humana.

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