Leonardo Guzmán: "Es posible hacer florecer el desierto"
«Soy consciente de que hoy por hoy estamos viviendo momentos muy duros, muy difíciles, y naturalmente esa ha sido una de las razones por las cuales asumí esta función a la que fui convocado no precisamente en los mejores momentos de la vida del país», dijo ayer Guzmán en la primera visita a un medio de comunicación tras haber asumido la cartera ministerial.
En diálogo con Sonia Breccia se refirió a la situación del país y el papel de la cultura: «Malraux acuñó aquella gran verdad ‘el arte es un antidestino’ y la cultura es un antidestino, cuando hoy estamos abrumados por los datos que nos dicen que nuestra deuda externa creció, que el índice de riesgo país está muy alto, que aparecen hechos negativos en tales o cuales áreas, podemos hacer únicamente dos cosas: la primera es resignarnos, entregarnos, y tomar esos datos como un hecho inevitable de la realidad, como un meteoro que cayera del cielo, o como una cordillera que nadie podrá nunca demoler; la segunda es tomar los datos como punto de partida para la realidad que nos tocó vivir aquí y ahora, y entonces, a partir de esos datos, empezar a elaborar en el mundo de la imaginación artística y en el mundo de la creatividad política hoy reivindicada, empezar a elaborar el sentimiento de que es posible trabajar sobre cualquier dato, es posible hacer florecer el desierto, se ha hecho en parte del Sahara, se ha hecho en el desierto de Atacama, es posible revertir situaciones y el destino no está preescrito por ningún determinismo».
Según Guzmán «nos llegó una especie de enfermedad determinista, primero la trajo un marxismo no suficientemente crítico de sí mismo y después la han traído los hombres de doctrina económica originarios básicamente del capitalismo de EEUU, donde se ha puesto de manifiesto en unos y en otros la sensación de que esto es así y hay que tomarlo así; el ser humano no es nada más que un dato o un emergente a lo sumo de una realidad subyacente, en un lenguaje se dice de una infraestructura, en otro lenguaje se dice de las condiciones socioeconómicas, pero en ambos casos se desprecia lo cultural, el arte es un antidestino y lo cultural cumple una función esencial en la opción hacia proyectos de vida. Será difícil en lo personal, será difícil en lo colectivo, pero no es imposible y hay que asumir la realidad de que la cultura tiene que ser protagonista y no solamente expresión externa reflejo de un lujo o una necesidad en definitiva prescindible. No, la cultura es un ingrediente esencial del modo de vida de los pueblos, y seamos francos, tenemos demasiado que hacer en un país que no puede estar contento con el estado de cultura en que hoy tiene a su masa».
Prioridades de la gestión
Al analizar la situación de la Educación, el ministro expresó que «En primer lugar es muy claro que el nivel educativo va a requerir 3 o 4 rutas de inspiración donde si nosotros hemos de respetar las autonomías de diverso grado que la enseñanza pública reconoce, más la libertad que la constitución reconoce a la enseñanza privada, hemos de declarar francamente que no podemos ser indiferentes al resultado final de la educación colectiva que estamos teniendo. En cuanto a los caminos para lograrlo, ni qué hablar, el primero es el diálogo, y el segundo es la formulación legislativa, reglamentaria, pero cuál es la orientación a la cual dirigirse».
Para Guzmán también es imprescindible «recuperar la precisión de nuestro lenguaje, tenemos que volver a ser un país preciso en el habla, en el discurrir, en el pensar, esa dificultad que marcan por ejemplo las estadísticas cuando dicen que el 65% o más pierden matemática, esa dificultad que ya vamos viendo en el área universitaria con la gramática, con los tildes, esa dificultad con la b y la v, está indicándonos una distracción progresiva, una falta de atención suficiente en áreas que luego van a ser muy sensibles para el conjunto de la formación intelectual».
«Primer capítulo -agregó- ganar la precisión en todas las áreas de la enseñanza».
El ministro marcó como «Segundo capítulo, con ese mismo grado de precisión encarar los valores humanos, no como una disciplina independiente del resto, no como un punto de vista más, sino como una expresión racional de bases afectivas sobre las cuales es preciso que el Uruguay pierda el miedo de hablar».
«Durante muchos años -indicó- el laicismo consistió en prescindir de todo aquello que fuera discutible, no es así, el área de la formación interior que va de lo afectivo a las bases morales tiene que ser motivo de planteamiento, habrá quien fundará su moral en una fe religiosa, habrá quien la fundará en abrazar una filosofía últimamente muchos miran hacia las filosofías que vienen de Oriente, habrá quien buscará una moral laica y habrá quien buscará una moral atea, y el Uruguay además tiene muchísima gente que hace su propia elaboración y que es ‘cristiano suelto’ como se me ocurre decir».
«Eso -explicó- hay que amalgamarlo en una cultura que sepa tratar los temas de la relación del ser humano con el ser humano y llegar en un lenguaje claro, sencillo, naturalmente más pedagógico que el que puede uno improvisar ante el micrófono y darle así un mensaje a todas las clases sociales».
«Acá viene una tercera finalidad, nosotros tenemos que capitalizar para la cultura de todas las clases sociales este amplísimo quehacer artístico que hoy es como la contracara de la crisis, porque el Uruguay tiene una crisis económica, una crisis financiera y yo he sido llamado a un ministerio desde el cual lo que tengo que hacer es convocar a las fuerzas culturales que ya están dando, y convocar a aquellos que todavía no están dando a que se integren a esas fuerzas culturales, pero no tengo nada para dar, tengo muy poco para poder manejar la parte económico-financiera pero hay muchísimo para hacer».
Guzmán destacó que el quehacer cultural se muestra «como la contracara, insisto, de esta crisis financiera, es que hay un florecimiento del teatro, hay un florecimiento de la música, hay muchachos jóvenes espléndidos. Ayer mismo a mi me tocó ir como lo hago todos los años hace mucho tiempo, a estar con la gente del Mercado Agrícola, de Afaudu, y allí volví a escuchar como casi siempre ocurre, conjuntos del Interior en este caso de Santa Rosa, en este caso era un cantante que no ha tenido el estrellato, no tiene un lugar en los micrófonos como le pasa a tanta gente, pero vale, sirve y podríamos pasearlo perfectamente bien por América. Nosotros lo que tenemos que hacer es no venir a fundar las cosas, sino que a capitalizar y ordenar que todo ese trabajo se haga para la pluralidad de clases sobre la cual se empotró el pensamiento democrático del cual yo me enamoré de muchacho». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad