El sistema de seguridad volvió a ser vulnerado

Diputado del EP, víctima de un robo en el propio Parlamento

A este lugar sólo tienen acceso los legisladores y autoridades en vehículos oficiales o propios. El objeto del robo fue un bolso en el cual el legislador portaba prendas de vestir –ya que regresaba de un viaje a Salto–, un proyecto de ley referido, paradójicamente, a la asistencia a las víctimas de delitos, y una versión taquigráfica de la Comisión de Derechos Humanos que preside.

El sistema de seguridad del Edificio Anexo al Palacio Legislativo ha vuelto a ser vulnerado en una zona inhabilitada al público y en la cual las medidas de seguridad se suponen son estrictas.

El pasado 27 de setiembre, próximo a la medianoche, un empresario ingresó armado al edificio, en el cual se autoeliminó horas más tarde, tras permanecer oculto en un gabinete higiénico.

El episodio de ayer fue menos espectacular, aunque el robo ocurrió a plena luz del día y a pocos metros de donde se encontraba el legislador.

Bellomo regresaba de Salto en un vehículo oficial del Parlamento. Había dejado su coche particular aparcado en el estacionamiento subterráneo del Edificio Anexo y se disponía a abordarlo. A la hora 13.30 de la víspera, dejó por unos minutos junto a su coche un bolso con pertenencias y se dirigió hacia la cabina policial, donde se encuentran dos guardias que controlan el ingreso y el egreso al lugar, para solicitar las llaves de su vehículo y, de esa forma, poder guardar su bolso y retirar una agenda de su coche.

Sin embargo, cuando volvía a su automóvil con las llaves del mismo se percató que el bolso ya no estaba. En su interior, llevaba un traje, un par de zapatos, dos camisas, una afeitadora, ropa interior y una toalla, más el proyecto de ley sobre la asistencia a las víctimas de delitos, y una versión taquigráfica de la reunión de la comisión, ya no estaba.

El tiempo que le llevó trasladarse desde su auto hasta la cabina policial, y de ésta nuevamente a su coche no fue de más de tres minutos, ya que debió recorrer cerca de doce metros y aguardar a que los guardias buscaran la llave de su auto.

«Tres minutos»

«Al lado del auto dejé el bolso por comodidad para ir a recoger las llaves. Desde ese lugar hasta la caseta policial hay cerca de doce metros, en esa instancia y en esos tres minutos que transcurrieron, ocurrieron los hechos. Posiblemente alguien me vio dejando el bolso, advirtió esa situación y se lo llevó», señaló Bellomo.

El legislador realizó la denuncia a las autoridades del Parlamento y éstas a la seccional policial, y destacó que solicitó el trámite «normal de investigación».

Según informantes consultados por LA REPUBLICA, las medidas de seguridad que tomó la Policía en el Anexo fueron, en primera instancia, revisar los casilleros del personal que estaba presente en ese momento en el garaje, así como también los recipientes destinados para la basura, lugar donde alguien pudo haber arrojado el bolso. Empero, al cierre de la presente edición no se había logrado recuperar ni el bolso ni las pertenencias del legislador.

Asimismo, se dispuso controlar no sólo el ingreso al edificio sino también el egreso de todas las personas que portaran bolsos a los que la Policía procedió a revisar.

En el estacionamiento subterráneo también se encuentra una caseta destinada depositar los artículos de limpieza del personal que ejerce las tareas de aseo del Edificio y una sala del destacamento del Batallón Florida, custodias del Poder Legislativo.

Bellomo reconoció los esfuerzos del personal de vigilancia pero señaló que este hecho «lamentablemente confirma una vez más la realidad que estamos viviendo, y que debemos atacar son las causas de estos delitos más que las consecuencias».

El legislador encuentrista expresó su preocupación por «la seguridad» en el Parlamento y en el país, porque además el hecho se produce en una zona inhabilitada para el público, pero tampoco en ese momento había muchas personas en el lugar».

«Como yo no advertí a nadie en el sitio, también justifico a la guardia de seguridad, porque uno de ellos estaba hablando conmigo y el otro fue a buscar la llave de mi coche. En ese sentido, es de justicia reconocer que yo mismo los distraje involuntariamente», subrayó Bellomo.

Según el legislador: «Se supone que después de un episodio profundamente lamentable, incomparable con este caso, como fue el suicidio de Felipe Gilene, se han extremado algunas medidas de seguridad.

Pero reitero, yo mismo distraje involuntariamente a dos guardias, uno que me atendió y otro que se dirigió a buscar las llaves para traérmelas». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje