Un acto por el puchero

Con un Palacio Peñarol de fiesta, el Movimiento de Participación Popular proclamó sus candidatos y los del Encuentro Progresista en los departamentos de Montevideo, Canelones y Maldonado.

El mitin fue una verdadera muestra de las transformaciones culturales de la izquierda, donde se combinaron manifestaciones propias de los años sesenta, particularmente por la presencia de Daniel Viglietti y de la actualizada Araca la Cana, junto a la sorpresa de que por primera vez en un acto frenteamplista se bailó el Pericón Nacional por parte de un grupo emepepista del departamento de Canelones.

Mientras que en el estadio deportivo se esperaba la presencia de los distintos dirigentes, en esa zona de la ciudad de Montevideo se comenzaba a vivir la noche sin mucha estridencia.

Minutos antes de que en la esquina de Magallanes y Cerro Largo un coracero con arma al cinto comprara en un bar cigarrillos y queso rayado –ante la presencia de un viejo parroquiano, de una joven pareja y de este periodista– Tabaré Vázquez se abrazaba ante el público con José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro, para de inmediato caminar veinte pasos y retribuir con aplausos a quienes lo saludaban con una bandera tupamara.

Dos momentos concentraron la emoción. Fue cuando Vázquez homenajeó solemnemente a Jorge Quartino y Graciela Aramburu, dos dirigentes de la 609 recientemente desaparecidos, y cuando se escuchó a Viglietti cantando «dicen que no están muertos, escúchalos, escúchalos», en tanto que detrás de él tres jóvenes levantaban un inmenso cartel con las fotos de los desaparecidos y con la leyenda «Si estoy en tu memoria, soy parte de la historia». Mujica, con lágrimas en los ojos, puso su mirada en aquellos rostros mientras se mantenía en posición de firme. De inmediato se acercó a Viglietti, lo abrazó emocionado, y comentó a LA REPUBLICA que «habría que clonarlo al Flaco, porque son tiempos que se nos van».

El tema de la tierra, de la producción, de los desafíos como nación y de la pobreza fueron ideas centrales del discurso del líder tupamaro. Quizás un cartel de la 609 de Maldonado sea la mejor síntesis de ese pensamiento: «Darío Pérez, por el puchero».

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