Radaelli reconoció contactos con Berríos antes de su muerte

 

El capitán Eduardo Radaelli, procesado por la Justicia chilena como uno de los que tuvieron que ver con la muerte del ex agente de la Dirección Nacional de Inteligencia chilena (DINA) Eugenio Berríos, admitió haber haber tenido contacto con el occiso. En declaraciones a la prensa chilena, Radaelli dijo que conoció al miembro de la DINA, especialista en productos químicos, y que lo alojó en su casa en 1992, en días previos a su desaparición física en una playa uruguaya. Radaelli consideró falsas las imputaciones que se le hacen y dijo que espera aclararlas, pero se excusó por no profundizar en el tema por encontrarse en servicio activo. Aseguró que Berríos, quien huyó de Chile en 1991 para eludir declarar en la investigación del asesinato en Washington del ex canciller Orlando Letelier, nunca estuvo bajo su custodia. «Desmiento terminantemente cualquier expresión como secuestro, retención o custodia», expresó. Añadió: «Lo único que reconozco es que conocí a Berríos, sin saber quién era, y que presté mi casa a petición de otra persona para que pasaran unos días en mi recinto».

De acuerdo con la investigación realizada por la jueza chilena Olga Pérez –que se quejó de «poca cooperación» de la Justicia uruguaya– «Radaelli decidió sacar a Berríos de su departamento y llevarlo a otro lugar, trasladándolo al balneario de Parque del Plata, a una casa de su propiedad». Berríos estaba complicando a sus captores por su actitud de querer regresar a Chile y presentarse ante los tribunales para contar lo que sabía, sobre todo acerca del daño que causó el gas sarín, de su invención, en grupos opositores. La jueza Pérez relató que el 15 de noviembre de 1992 Berríos escapó de sus custodios e irrumpió en la comisaría de la localidad expresando a gritos que estaba secuestrado. Previo a la llegada de Berríos, añade la investigación, «se había presentado en la misma unidad policial un militar uruguayo, el capitán Eduardo Radaelli, manifestando que se había escapado una persona que estaba bajo su custodia y que éste era un asunto muy grave que le podía costar su vida». Ese fue el último día que se vio con vida al químico, cuyo cuerpo se encontró posteriormente enterrado en una playa, con dos impactos de bala en la cabeza. La semana pasada, Pérez dicto autos de procesamiento en esta causa en contra de los mayores retirados Arturo Silva y Jaime Torres, como autores materiales del crimen, así como contra el general retirado Hernán Ramírez, el teniente coronel en servicio activo Pablo Rodríguez y el suboficial retirado Raúl Lillo, por obstrucción a la Justicia, y el general retirado Eugenio Covarrubias como encubridor. *

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