"Héctor Gutiérrez Ruiz era integrante del MLN"
En su exposición, Mérica Lemes recuerda que en la lucha contra la guerrilla «teníamos la ignominiosa posición que asumieron algunos integrantes de dos de los Poderes del Estado».
«Hubo legisladores que llevaron a cabo una implacable crítica a la acción de la Policía y no podemos olvidar que ni más ni menos que quien era presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Gutiérrez Ruiz, era integrante del MLN y hoy una calle de Montevideo lleva su nombre», agregó.
Mérica Lemes consideró que «la lectura en las Cámaras, de documentos de propaganda impresos por la subversión, era otro de los artilugios que utilizaron algunos parlamentarios para brindarles su apoyo».
«Me consta que hubo legisladores que trataban de ganarse la simpatía de los subversivos, para no correr riesgos en su integridad física y otros que actuaban directamente en su favor, quizás apostando al triunfo de aquéllos», indicó.
En ese sentido, el jerarca retirado señaló que «otros como Enrique Erro o Washington Ferrer, lo hacían porque ya eran militantes tupamaros».
Asimismo, «en el Poder Judicial, los secuestros y atentados contra magistrados habían dado positivos resultados para los intereses sediciosos. Luego de exitosos procedimientos policiales, logrados a veces con el sacrificio de vidas, al enviar a los detenidos a los Juzgados éstos eran puestos en libertad arguyendo faltas de pruebas».
Por tanto, «hubo jueces que mostraban una ansiosa preocupación por el estado de salud de los criminales capturados, sin importarles las personas que hubieran asesinado, ni el dolor de las familias».
Iglesia y Universidad
Según el oficial retirado hubo sectores de la sociedad que traicionaron el legado artiguista.
«En esa tesitura fue que la Iglesia Católica y la Universidad de la República se alinearon en apoyo de los que atentaban contra la institucionalidad, sin inmutarse ante las atrocidades que cometían».
A fines de 1967, la Iglesia uruguaya publicó un documento llamado «Carta Pastoral de Adviento», condenando el capitalismo y el lucro y exhortando a los cristianos a colaborar con los que trabajan en la instauración de un nuevo orden.
«Cómo conciliaría mentalmente un cura tupamaro, el odio que pregonaba el «Ché» y el amor que predicaba Jesucristo. Seguramente el odio sería la tesis y el amor la antítesis y así la síntesis sería …….(¿?) sería ..¡Qué lio! ¿No? Sería lo mismo que ser hincha de Nacional y Peñarol al mismo tiempo», concluye.
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