Rebaja salarial en Embajada en Buenos Aires
El embajador uruguayo en Argentina, Julio César Lupinacci, ordenó una sustancial rebaja en los ingresos de los funcionarios de menor jerarquía, con el argumento de recorte de gastos y para enjugar el déficit financiero de esa representación diplomática.
Antes de abandonar la representación diplomática en Buenos Aires, y asumir la embajada ante el Vaticano, el embajador Lupinacci ordenó el descuento del 25 por ciento de lo que se paga por «plus» en los salarios de funcionarios de mantenimiento y de servicios. Este «plus» se paga para tener los funcionarios a disposición y evitar el pago de las horas extra. Fuentes de Cancillería explicaron que al menos una funcionaria recibió un descuento del 25 por ciento, pero de su sueldo. La Embajada, como otras representanciones uruguayas en el exterior, no paga el aporte social de sus funcionarios, ni otorga un recibo como el que están obligadas las empresas y reparticiones del Estado en Uruguay.
La decisión, más que un «aggiornamiento» a la postura del presidente Jorge Batlle de recortar gastos, obedece al desequilibrio financiero de la Embajada en Buenos Aires, que por orden del embajador ha comenzado a absorber gastos de su residencia. En las últimas semanas, la Embajada debió cubrir 70 mil dólares de gastos por reparaciones y pintura de la residencia de Lupinacci.
Lupinacci también prohibió el uso de minifaldas y vestimentas que pudieran considerarse «provocativas», según confirmó una fuente a LA REPUBLICA.
Poco antes de que el Ministerio de Relaciones Exteriores emitiera una circular a todas las delegaciones, prohibiendo el ingreso o despido de funcionarios a partir del 15 de marzo, la Embajada en Buenos Aires recibió por lo menos a tres nuevos funcionarios y una ministra consejera. Una de las nuevas funcionarias es una ex secretaria del ministro de Relaciones Exteriores, Didier Opertti.
En tanto, el Comité de Seguridad creado dentro de la Embajada, sigue en funcionamiento, para controlar las actividades de los funcionarios, aunque no de los jerarcas. Uno de sus integrantes, el ministro Andrés Gil, además de entregar en su despacho publicidad de algunas empresas que venden servicios, posee un restaurante en el cotizado barrio porteno de Palermo. El restaurante, Tabaré, está ubicado en Charcas 3387.
El hecho estaría en contravención con las elementales normas de las relaciones diplomáticas (una persona con inmunidad diplomática ejerciendo una labor en que se pueden cometer infracciones a la ley), y es ignorado por Cancillería.
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