El presidente argentino se sinceró: "El modelo colapsó"

Duhalde: Uruguay es víctima de la crisis

ISIDORO GILBERT

 

La preocupación oficial es evidente, pero mientras el Presidente lee la crisis como de agotamiento del modelo (aunque no dice taxativamente si es el neo liberal), y resalta el papel deletéreo del «contagio», el jefe de Gabinete, Alfredo Atanassof sostuvo que «no compartimos la teoría del contagio sino que es la misma enfermedad: el sistema global que afecta a los países que no son centrales».

Duhalde, aunque no precisa que «hay que cambiar» reconoce que lo ocurrido en este país influye mucho no solo en Uruguay sino además en Brasil. Argentina coloca más del 30% de sus exportaciones en Brasil, que comenzaban a crecer por imperio de la devaluación de enero, pero al desestabilizarse el real, las perspectivas son ahora de retroceso. De hecho, la moneda brasileña está a la par del peso respecto del dólar.

La devaluación uruguaya, frenó en gran parte el turismo del país vecino que se había convertido después que la Argentina abandonó la convertibilidad, en uno de los principales afluentes. Con motivo de las vacaciones de invierno se aguardaban un millón de turistas extranjeros, en gran medida de Chile y de los países del Mercosur, pero aunque la afluencia es importante, las novedades regionales le han puesto un freno.

Atanasof cree que «la situación argentina es mucho más estable en el ámbito de los mercados». El jefe de Gabinete charla con los acreditados en la Casa Rosada todas o casi todas las mañanas, intentando instalar la agenda cotidiana para todos los sectores. En ese entendimiento sorprendió haber dicho que Argentina «encontró su mejoría sin ayuda externa».

¿Está mejor la Argentina?

¿Qué lo llevó a esa apreciación? Dijo: «Llevamos 60 días de estabilidad cambiaria, hemos ganado reservas, tenemos superávit comercial y estamos atendiendo la emergencia social, laboral y alimentaría con recursos propios sin generar inflación».

Una visión similar que el lunes desplegó el presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, en un importante programa de televisión, provoco carcajadas de los comentaristas radiales al otro día y algunos le rogaron que «se callara la boca». ¿Mejoría? Días antes las estadísticas oficiales indicaban que el índice de desempleo actual es el más alto de la historia (21,4% y analistas independientes lo extienden al 30%), mientras un poco mas que la mitad de los argentinos viven debajo de la línea de pobreza.

Los movimientos del gobierno están condicionados a la firma de una demorado acuerdo con el FMI. Una comisión de notables (cuatro ex titulares de bancos centrales) dejó aquí una serie de recomendaciones para normalizar el sistema financiero que ha sido en lo esencial aceptadas por el ministro de economía Roberto Lavagna y también por los altos funcionarios del FMI.

Una misión del Fondo está aquí desde hace una semana y Duhalde sostuvo que «en la medida» en que se alcance ese acuerdo será «posible» lograr una salida del «corralito» financiero durante su mandato.

En este marco el Presidente coincidió con el secretario del Tesoro norteamericano, Paul O’Neill, al considerar que «la plata no le puede ser entregada a un país para que se vaya a los bancos de Suiza». Además, justificó que no haya reaccionado del mismo modo que lo hizo el gobierno brasileño con relación a las declaraciones de O’Neill, al indicar que «no se puede actuar como uno cree o quiere actuar, sino teniendo en consideración lo que piensa su población».

En tal sentido, aseguró que la mayoría de los argentinos están «de acuerdo con el planteo» de O’Neill, en tanto que los brasileños reaccionaron en contra.

El funcionario norteamericano había advertido que su país no podía habilitar una ayuda financiera a los países de la región para que el dinero terminara en «cuentas bancarias en Suiza». El gobierno norteamericano pidió disculpas al de Brasil.

Y aquí mucha gente entendió que la referencia del secretario del Tesoro estaba vinculada a la denuncia que el ex presidente Carlos Menem tiene cuentas bancarias en Suiza lo que está siendo investigada por la justicia.

Una de ellas, estaría a cargo de su secretario privado, Ramón Hernández y por eso la diputada del ARI, Graciela Ocaña, le requirió al juez que sigue el caso que le prohíba salir del país. *

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